El fenómeno de El Niño en Argentina se acerca con fuerza, según las últimas actualizaciones internacionales sobre la temperatura de la superficie del mar en el Océano Pacífico tropical. La región monitoreada como Niño 3.4 registró anomalías de +0,4 °C en la última semana, lo que refuerza los indicios de un desarrollo inminente del fenómeno. La NOAA, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, estima que existe un 82 % de probabilidad de formación entre mayo y julio de 2026.
El Servicio de Cambio Climático Copernicus, de la Unión Europea, también confirma que más del 50 % de los modelos climáticos proyectan un evento muy intenso, con anomalías superiores a 2,5 °C en la región Niño 3.4 al final del período de pronóstico. Esto indica que los próximos meses podrían traer un fenómeno de El Niño extremo, capaz de alterar el clima global y regional.
El rápido calentamiento del océano Pacífico tropical y la consolidación de la burbuja de agua caliente a 300 metros de profundidad, con anomalías cercanas a los 6 °C, preocupan a los especialistas. Estas condiciones elevan la probabilidad de que se produzca un acoplamiento océano-atmósfera que fortalezca el evento.
Señales atmosféricas y modelos climáticos coinciden
Las señales atmosféricas también indican que El Niño está próximo a consolidarse. Según la NOAA, áreas de convección intensificada sobre el Pacífico podrían reforzar el aumento de la temperatura superficial del mar. Aunque la Oscilación de Madden-Julian (MJO) muestra cierta desorganización por la interferencia de otros modos climáticos, los modelos GEFS y ECMWF anticipan una amplificación de la señal convectiva para finales de mayo y principios de junio.
El pronóstico de intensidad actualizado el 14 de mayo indica que el evento podría ser “fuerte a muy fuerte”, con cerca de un 70 % de probabilidad entre noviembre y enero, un aumento respecto a abril. Este nivel de intensidad sugiere impactos clásicos de El Niño, como lluvias superiores a la media, sequías prolongadas y olas de calor más frecuentes.
Copernicus también confirma la tendencia, mostrando que más de la mitad de los modelos climáticos predicen anomalías superiores a +2,5 °C en la región Niño 3.4 hacia octubre de 2026. Este nivel de calentamiento es comparable con los episodios más intensos de las últimas décadas.
Impactos potenciales para Argentina y Sudamérica
Los pronósticos estacionales indican que El Niño en Argentina podría generar lluvias superiores al promedio durante julio, agosto y septiembre, con probabilidades estimadas del 60-70 %. Además, se espera un aumento de las temperaturas medias y un mayor riesgo de fenómenos climáticos extremos.
El Niño también podría intensificar la frecuencia de tormentas, sequías en algunas regiones y olas de calor, lo que afectaría la agricultura, el abastecimiento de agua y la planificación urbana. Las autoridades locales y organismos meteorológicos instan a la población a prepararse y seguir las recomendaciones oficiales para mitigar posibles impactos, señaló Meteored en su informe.
En síntesis, todos los indicios científicos apuntan a que El Niño en Argentina será un evento de alta intensidad, y la coordinación entre gobiernos y expertos será clave para minimizar sus consecuencias en la vida cotidiana y la economía del país.