Concordia: Desvalijaron por segunda vez la casa de una madre y sus pequeñas hijas

Concordia: Desvalijaron por segunda vez la casa de una madre y sus pequeñas hijas

Ana Monetta compartió su indignación por un hecho de inseguridad que sufrió días atrás en su vivienda, ubicada en una zona residencial de Maevia, cerca del lago de Salto Grande, en la ciudad de Concordia.

 

Ana había llegado a su casa en compañía de sus hijas de 4 y 13 años, además de su sobrino, cuando notó que habían sido víctimas de una violación de domicilio.

 

“Llegué a mi casa alrededor de las 22 horas y sobre que llegué vi que había cosas tiradas cerca del portón, pero no le presté importancia porque pensé que pudo haber sido perra que estuvo jugando con los juguetes de la nena”, comenzó con su relato.

 

Sin embargo, “cuando entro con el auto, observo que la ventana de uno de los laterales de la casa estaba arrancada, le faltaban las rejas”. De modo instintivo al percatarse de la situación, Ana contó que salió de la casa, fue a pedir ayuda a la casa de su mamá que vive cerca del lugar y también llamó a la policía.

 

Se trata del segundo robo que Ana sufre en siete meses. “En julio sufrí un intento de robo. Llegué a la casa y (los ladrones) ya estaban ahí, así que me fui del lugar”.

 

Elementos robados y daños materiales
Respecto a los objetos que los malvivientes se llevaron de la vivienda, Ana explicó que se llevaron electrodomésticos y elementos de valor. Sin embargo, lograron recuperarlos ya que los dueños de lo ajeno los habían dejado “listos para retirar” en cercanías del lugar y no alcanzaron a lograr su cometido.

 

“Mi casa quedó hecha un desastre porque sacaron un termotanque y rompieron un caño”, dijo en un suspiro. “Cuando llegué a mi casa ya había unos cuatro centímetros de agua en el interior”, agregó. Como consecuencia, “todo lo que tiraron al piso, como papeles, ropa y muebles, todo se perdió”, expresó con amargura.

 

Asimismo, la damnificada contó que no sabe con certeza qué otros elementos se llevaron y que lo nota “a medida que va ordenando el desastre que hicieron”. Se trata de “cosas de menor valor, más chicas”.

 

Ultrajes, inseguridad e impotencia
“Sentí mucha impotencia al tener que pensar en que tenía que empezar todo de cero para poder comprar las cosas de nuevo”, manifestó Ana.

 

“También sentí impotencia al ver el ultraje”, dijo en referencia a que los malhechores habían utilizado ropa interior de una de sus hijas para “atar bolsas y muebles” que habían aprontado botín para llevarse.

“Y la tercera impotencia fue cuando me dijeron que habían encontrado un arma cargada con ocho balas”, contó a ElSol. “Si yo hubiera llegado y no veía la ventana, me matan a mí o a mi sobrino y mis hijas. Un día voy a llegar y no me voy a dar cuenta que están ahí, entonces ¿qué va a pasar?”, cuestionó finalmente.

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