Los camalotes en el río Paraná evidencian el notorio repunte

    Abr 20, 2022

    El río Paraná mide 2.53mts este miércoles a la altura del puerto de la capital entrerriana.

     

     

    El curso de agua se mantiene en creciente y, en una semana, repuntó más de un metro. Atrás quedaron los niveles de aguas bajas por la que emergieron los bancos de arena frente a las costas de la ciudad y, hoy día, a la nueva postal la constituyen los camalotes que evidencian la creciente del Paraná.

     

     

    “Los meses de febrero, marzo y abril son cuando el río, generalmente, tiene una buena altura. El año pasado, la altura osciló entre 1.07 a 2.28mts y este 2022, empezamos con 1.27 y hoy tenemos 2.53mts”, explicó el inspector de Vías Navegables, Alberto Leonardi. Y según estimó, el curso de agua “seguirá creciendo unos días más, pero después viene una ola de bajante desde la zona del norte, que ya pasó por Esquina”.

     

    “Los especialistas en el clima señalan que en estos meses continuará La Niña o neutro, eso quiere decir que no habrá grandes lluvias, y la tendencia del río Paraná es que baje durante estos meses porque no tenemos tanto aporte de lluvias en el norte”, fundamentó.

    En ese sentido, Leonardi repasó que “en la cuenca del Iguazú y Andresito, en los primeros días de abril, hubo alturas por debajo del 0 de escala y de golpe subió a los dos metros porque llovió muchísimo e hizo que se registraran esos picos de agua, como pasó el año pasado”.

     

    Con el repunte del Paraná, la presencia de camalotes en las aguas anticipa la llegada del mayor caudal; es que los vegetales acuáticos que viajan río abajo, son por estos días, el protagonista del paisaje en la costa de la capital entrerriana.

    Durante una navegación de inspección de boyas hasta Rosario, Leonardi dio cuenta que la creciente trajo camalotes, que desde hace un tiempo no se observaban. “Con las crecidas muy rápidas, después de un período muy pronunciado de bajante, el agua ingresa al sistema de lagunas y la vegetación flotante que quedó en las islas empieza a salir, pero se nota más en la costa santafesina porque es la que mayor cantidad de lagunas tiene”, especificó.

    “La parte insular se da en Santa Fe y de la zona del San Javier, Mendieta, Colastiné sale toda la vegetación que de la laguna va al río y eso origina inconvenientes en las señales porque se amontona en el sistema de fondeo y a veces hasta las hunden”, alertó el inspector de Vías Navegables al remarcar que “la vegetación impide ver las señales”.

    “Durante la navegación hay que tener mucho cuidado con los raigones porque, a veces, son árboles que estaban caídos sobre la costa y empiezan a flotar; y si una embarcación se los lleva por delante, sobre todo de noche, puede generar la rotura de una hélice o el vuelco en embarcaciones menores”, advirtió Leonardi.

    “Hay boyas sobre las que se junta tanta cantidad de embalsados que hasta la hunden por la presión que hacen; puede haber hasta tres o cuatro metros hacia debajo de vegetación que se arraiga a la cadena y le hace tanta presión hacia abajo a la boya que, por la corriente, la termina hundiendo”, aclaró.