Manuel Adorni cree que le fue bien en su presentación en la Cámara de Diputados y que terminó “la novela”, como le llama a los escándalos de corrupción que lo sacuden desde hace dos meses y que tienen al gobierno paralizado.
El jefe de Gabinete salió conforme del informe de gestión ante el Congreso, donde no despejó ninguna de las dudas sobre el vertiginoso crecimiento de su patrimonio y se limitó a leer libretos escritos por sus asesores, al punto de tener que disponer de un cuarto intermedio después de cada tanda de preguntas.
Sin embargo, y pese a que muchos lo vieron derrotado al final de su exposición, Adorni intentó transmitir un mensaje optimista ante el gabinete. “Terminó la novela, ahora hay que ponerse a trabajar”, alentó.
Las palabras de Adorni evidencian que no tiene registro del daño que su escándalo le está generando al gobierno de Milei, como muestran las encuestas. También, al pedir volver a trabajar, el jefe de Gabinete reconoce que la sucesión de escándalos paralizó la gestión.
En el resto del gabinete la lectura es que Adorni salió bastante ileso del Congreso y pasó el trance ante una oposición que tampoco pareció querer arrinconarlo demasiado. También creen que eso fue solo una cuestión política y mediática, pero que la suerte de Adorni está echada ante la sociedad.
El resto de los ministros coincide en que, más allá de lo que haya sucedido en el Congreso, la situación de Adorni es irrecuperable y que está hundiendo a Milei en las encuestas, por lo que debería renunciar o tendrían que echarlo.
Pero lejos de eso Milei lo sigue bancando cien por ciento, como demostró ayer. En la Casa Rosada nadie entiende por qué el presidente lo sostiene de esa forma y el propio Milei tampoco lo explica.
Fuente: La Política Online