Hilario Masson, un joven de 22 años con Síndrome de Down, cumplió su gran sueño: se recibió como auxiliar en prácticas veterinarias en la Universidad Nacional de Río Negro.
Al recibir su diploma de formación en prácticas vinculadas a las Ciencias Veterinarias, cerró una etapa de dos años de estudio y trabajo en Río Colorado. La entrega se realizó en el edificio académico y de investigación de la UNRN, en Choele Choel, en una jornada atravesada por la emoción. Allí estuvieron docentes, estudiantes, personal universitario, familiares y amigos, que acompañaron un momento que fue mucho más que una simple certificación.
Durante dos años, Hilario cursó materias ligadas a prácticas veterinarias, formación hospitalaria en pequeños y grandes animales y contenidos orientados al trabajo real dentro del campo profesional.
Pero la experiencia no quedó encerrada en el aula. Parte clave del proceso fueron las prácticas laborales que desarrolló en una veterinaria de Río Colorado, donde pudo aplicar conocimientos en situaciones clínicas concretas y tomar contacto directo con la dinámica del trabajo cotidiano.
La diplomatura está diseñada para formar perfiles de apoyo a médicos veterinarios, tanto en producción animal como en promoción de la salud y bienestar animal. El objetivo es brindar herramientas prácticas y generar oportunidades laborales reales.
El logro de Hilario también expone otra dimensión: el acceso a la universidad en igualdad de condiciones. La propuesta apunta a derribar obstáculos históricos y abrir caminos de formación para personas con discapacidad.
La escena final tuvo carga simbólica. Diploma en mano, familia emocionada y una historia que deja una señal clara: cuando aparecen herramientas y acompañamiento, las barreras empiezan a correrse. En Choele Choel, el aplauso fue para Hilario. Pero también para una idea de universidad que busca ampliar horizontes y abrir las puertas a todos por igual.