Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro mandaron a votar a sus legisladores contra el recorte de Javier Milei al régimen de subsidios vigente en la ley de Zonas Frías y al oficialismo se le habría complicado el quórum de la sesión prevista para este miércoles.
El temario de la convocatoria planeada por Martín Menem y Gabriel Bornoroni incluye, además de las “medidas energéticas”, un eufemismo para ajustar la asistencia del Estado a los usuarios hogareños a las puertas del invierno, la ley hojarasca, promovida por Federico Sturzenegger.
La jugada de los libertarios había sido la de llamar a sesión para bloquear la que pidieron los lilitos, los socialistas, la izquierda y los peronistas para tratar la interpelación a Manuel Adorni, después que fracasaran en el intento de abrir el recinto la semana pasada.
Sin embargo, Llaryora apeló a X este martes para decir que “el proyecto que modifica la Zona Fría pone en riesgo a unos 688 mil hogares y a más de 2,2 millones de vecinos, es decir, a más de la mitad de la población provincial”. “Su modificación podría implicar aumentos en el costo del gas de entre el 42% y el 100%, con especial incidencia durante los meses de invierno”, ilustró.
Según el gobernador cordobés, “el Régimen de Zona Fría no es un privilegio, sino una herramienta de justicia territorial y equidad tarifaria” y su eliminación afectaría directamente a familias trabajadoras, jubilados, sectores medios, hogares vulnerables, comercios, emprendedores del turismo, instituciones y comunidades locales”. “Les pedimos a los diputados y senadores nacionales por Córdoba que rechacen esta iniciativa y protejan a los vecinos de todo el territorio provincial”, planteó.
Pullaro, por su parte, habría instruido lo mismo para los legisladores que le responden en la Cámara Baja, Gisela Scaglia, José Núñez y Pablo Farías. Los tres integran el interbloque de Provincias Unidas.
Fuentes parlamentarias argumentaron ante LPO que el ajuste de Milei a los subsidios para calefaccionar los hogares “es impopular para (Alfredo) Cornejo, (Marcelo) Orrego y (Gustavo) Sáenz”, lo cual podría derivar en complicaciones para sostener el quórum al momento de abordar ese tramo del temario. En efecto, los diputados mendocinos Pamela Verasay y Lisandro Nieri y la sanjuanina Nancy Picón Martínez firmaron el dictamen de LLA pero en disidencia, un dato que revela un desacuerdo con el articulado del despacho de mayoría.
Los tres salteños, por lo demás, deliberaban al cierre de esta nota si se sentaban a sus bancas o no. “Estamos viendo qué hacemos”, dijo uno de ellos a LPO.
La bronca de Sáenz obedece a los cortes en el suministro, por las obras inconclusas del tramo reversal del Gasoducto en el norte y las decisiones de Naturgy y Metrogas, que limitaron la venta por la escasez. “Salta fue durante décadas una provincia que le dio gas a la Argentina. Desde nuestra tierra salió energía para abastecer y hacer crecer al país. Por eso no podemos aceptar que hoy tengamos que estar mendigando algo que históricamente aportamos los salteños”, expresó el gobernador.
De todos modos, dos diputados libertarios aseguraron a LPO que tienen un piso de 132 legisladores para el quórum.
A priori, el gobierno cuenta con 95 miembros en su bancada y a esa cifra deben sumarse los 22 integrantes del interbloque Fuerzas del Cambio, compuesto por los 12 macristas de Cristian Ritondo, los seis radicales de Verasay, los dos del MID, Oscar Zago y Eduardo Falcone, y los monobloquistas Karina Banfi y José Garrido. Además, habría que computar el compromiso para dar quórum por parte de los tres catamarqueños de Raúl Jalil, los tres tucumanos de Osvaldo Jaldo, los cuatro misioneros de Rovira.
Aun con la resistencia de los salteños, el pichettismo en pleno, los radicales de Martín Lousteau y Pablo Juliano, más la izquierda y el peronismo, Menem podría garantizarse el quórum con apenas dos legisladores más. Las miradas apuntan a los ex libertarios Gerardo González y Claudio Álvarez, socio el primero y reemplazante el segundo del puntano Carlos D’Alessandro, que rompió con Menem para irse a un bloque con Marcela Pagano en 2025.
Lo más curioso es que hay legisladores aliados del oficialismo que consideran que el proyecto es perjudicial para los habitantes de las provincias pero lo votarían por la afirmativa para no agudizar la fragilidad de Milei. “Quedarían todo el sudeste y sudoeste bonaerense excluidos de zona fría y se perdería automáticamente el descuento del 30%, y hay una trampa en las 3 canastas básicas que seguirían recibiendo el subsidio y es que sólo sería sobre el precio del gas (13% del total de la factura) y no sobre la generación, distribución e impuestos (87%)”, explicó un radical.
Pese al impacto negativo de la ley, justificó el voto a favor porque “está todo atado con alambre”. “Cualquier movida en el Congreso que sea contraria a los deseos del gobierno, ya sea la interpelación a Adorni o el rechazo de algún proyecto de los libertarios, puede disparar inestabilidad institucional y un tembladeral económico”, se excusó.
Fuente: La Politica Online