Flavio Bolsonaro se fugó a Estados Unidos para evitar a la justicia. El ex candidato a presidente no acató una orden del juez de la Corte Suprema de Brasil, Alexander de Moraes, de entregar el pasaporte y en un operativo que habría contado con la ayuda de la administración trumpista viajó de manera ilegal a Estados Unidos que incluye visas de residencia para él y toda su familia.
Los trascendidos publicados en los principales medios de Brasil indican que cruzó a la Argentina para tomar un vuelo privado y partir hacia Miami, pero el gobierno de Javier Milei desmintió la información.
Folha de San Pablo publicó que el gobierno de Donald Trump está al tanto de la llegada de Flavio e incluso reveló que el secretario de Estado, Marco Rubio, formó parte de la organización de la fuga y garantizará que sea tratado como un refugiado político. De hecho, el gobierno norteamericano ya confirmó que le otorgó visa al ex candidato, su esposa y sus dos hijas, que lo habrían acompañado en la fuga.
En el bolsonarismo creen que la fuga les permitirá potenciar la narrativa de la persecución política y deslegitimar el gobierno de Lula, bajo la acusación de haberse convertido en una dictadura, como ya empezaron a instalar los tuiteros de Milei.
Esta apreciación polítuca no es compartida por sus socios del Partido Liberal que reconocieron el triunfo de Lula y ya se preparaban para ser oposición. Incluso su ex jefe de campaña y sus abogados no fueron informados de la intención de Bolsonaro de fugarse del país.
De hecho, Flavio Bolsonaro grabó un video este lunes tras visitar a su padre Jair en su prisión domiciliaria, donde reveló que fue abordado por la Policía Federal y se le pidió que entregue el pasaporte. El plazo para la entrega de los documento venció y eso lo pone al ex candidato presidencial en una situación de desobediencia judicial.
En el video, Flavio aclaró que no tenía intenciones de irse del país y expresó su voluntad de organizar a la oposición en la nueva etapa. Esto se produce luego que todos los aliados de Bolsonaro y hasta el propio Partido Liberal se alejaron del pedido de anulación de las elecciones. Un día después se fugó.
En su primer contacto con la prensa tras el escándalo, Lula afirmó que Bolsonaro debió quedarse en Brasil a demostrar su inocencia y agregó: “Brasil es su segunda Patria, se fue a la primera, es un lamebotas”.
La situación de Bolsonaro es delicada porque está investigado en dos causas por lavado de dinero y a principios del 2027 se quedará sin fueros porque vence su mandato como senador.
Una de las causas está vinculada con el financiamiento que habría obtenido del banquero el escándalo del Banco Master, Daniel Vorcaro para una película sobre su padre, que en realidad habría sido destinado para sostener la estadía de su hermano Eduardo en Estados Unidos, donde también se encuentra prófugo.
La segunda causa lo vincula a empresas que aparecen involucradas en movimientos irregulares en plataformas de apuestas online. Por este caso, está detenido el abogado y amigo de Flavio, Willer Tomaz.
El interrogante ahora es que tanto se agravará la tensión diplomática con Lula de la administración Trump, si decide recibir a Flavio como asilado político. El presidente de Estados Unidos dijo que las elecciones de Brasil le parecieron “manipuladas” pero tomó distancia de Bolsonaro y agregó: “Me gusta Lula. Me llevo muy bien con él”.
El ala más ideológica de MAGA le está pidiendo a Trump que directamente rompar relaciones con Brasil. “El Secretario de Estado y el Presidente necesitan salir ahora, cortar las relaciones diplomáticas y cerrar todo con Brasil, sin comercio, nada”, pidió el ex estratega de la Casa Blanca, Steve Bannon, con el que el magnate cortó vínculos.
“Este es un gobierno ilegítimo marxista globalista. Si no crees que este robo electoral está llegando aquí, estás completamente equivocado. Si no tomamos acción, está pasando aquí el próximo martes”, afirmó Bannon, acaso anticipando lo que será la retórica trumpista si se confirman las encuestas que vaticinan una derrota del Partido Republicano.
Como sea, las primeras versiones de la salida de Bolsonaro de Brasil afirmaban que el ex candidato salió del país con su documento nacional de identidad desde Puerto Iguazú y viajaría a Estados Unidos a bordo de un avión Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly S.A. La compañía, trascendió, habría solicitado los trámites de Aduana y Migraciones para cuatro pasajeros y tres tripulantes.
Esta versión obligó a la Policía Federal a iniciar una investigación que incluyó la consulta a las autoridades de Migraciones de Argentina, dado que el ex candidato presidente podría haber cruzado la frontera.
Siempre según estas versiones, publicadas por Infobae, la maniobra, que se supone habría estado prevista para la madrugada, no pudo ser concretada. El avión fue retenido en el aeropuerto de Iguazú y la tripulación habría sido demorada. Las autoridades habrían cancelado el plan de vuelo.
El gobierno de Milei publicó un comunicado en el que sostuvo que Migraciones no registró el ingreso de Bolsonaro y también negó irregularidades con el avión. “Se constató que la documentación de la empresa se encuentra en regla y no se presentó ningún plan de vuelo que incluya a la familia Bolsonaro”, indicó el comunicado.
Confirmado ya extraoficialmente el vuelo de Bolsonaro a Estados Unidos, se empezó a comentar en círculos diplomáticos que la versión del traslado de Bolsonaro a la Argentina, fue una maniobra de distracción para permitir su salida a norteamerica.
Fuente: La Politica Online
