Las plagas del maíz comenzaron a requerir especial atención de los productores entrerrianos durante la campaña agrícola 2026-2027. Eduardo Romani, especialista del INTA Concepción del Uruguay y docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU), explicó que el gusano cogollero constituye una de las principales amenazas para el cultivo. En diálogo con el programa Momento de Campo, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7, brindó recomendaciones para detectar su presencia y prevenir daños en los lotes.
El profesional señaló que esta oruga ingresa rápidamente al cogollo de la planta, donde continúa alimentándose y provocando daños. Una vez alojada en ese sector, las posibilidades de realizar un tratamiento efectivo disminuyen considerablemente.
“Personalmente creo que la plaga principal hoy en nuestra provincia es el famoso cogollero”, sostuvo Romani, quien explicó que el insecto puede comprometer el desarrollo del cultivo si no se detecta oportunamente.
La importancia de detectar a tiempo el gusano cogollero
Romani detalló que el insecto dispone de un período breve entre su nacimiento y el ingreso al interior de la planta. Por ese motivo, insistió en la necesidad de realizar recorridas frecuentes para identificar los primeros síntomas.
“Tarda aproximadamente tres o cuatro días, dependiendo de las temperaturas. Una vez que nace, esta plaga ya estaría ingresando al cogollo, donde es muy complicado después hacer un tratamiento y tener eficacias correctas”, advirtió.
El especialista indicó que la primera generación del insecto ya había sido detectada en distintos sectores de Entre Ríos. Sin embargo, aclaró que hasta el momento su incidencia era reducida. “Ya hemos tenido la primera generación en toda la provincia, afortunadamente con baja incidencia, con baja presión en los lotes, pero ha estado en casi todos los lotes de la provincia”, señaló.
Qué señales deben observar los productores
Uno de los principales consejos del profesional fue prestar atención a las primeras lesiones en las hojas, sin esperar a que las plantas presenten daños importantes.
“No esperar a tener una laceración o una falta de hojas de manera importante, porque en tres o cuatro días la plaga ya estaría ingresando dentro de una zona en donde es muy difícil hacer blanco con la gota y poder controlarla”, explicó.
En ese sentido, mencionó la escala de Davis, utilizada para evaluar la severidad de los daños provocados por el gusano cogollero. Según detalló, el nivel 3 constituye una referencia importante para identificar el momento oportuno de intervención, siempre con el asesoramiento de un profesional.
El especialista también advirtió que las condiciones climáticas previstas para esta campaña podrían dificultar las tareas agrícolas. La presencia de suelos pesados, caminos rurales complicados y períodos de lluvias frecuentes obligaría a los productores a organizar con anticipación las labores.
El fenómeno de El Niño y las dificultades para trabajar en los lotes
Romani consideró que la logística será determinante durante la campaña, especialmente en las zonas donde los suelos retienen humedad y dificultan el ingreso de maquinaria.
“Va a ser una campaña en donde creo que no va a haber mucho piso para poder hacer las labores que tenemos que hacer a lo largo de la campaña”, anticipó. Asimismo, destacó la importancia de mantener un seguimiento permanente de los cultivos frente a la posible aparición de insectos, malezas y enfermedades.
“En el caso de las adversidades, sean plagas, insectos, malezas o enfermedades, va a ser fundamental estar día a día en el lote, haciendo un buen monitoreo y tratando de prever lo que puede llegar a suceder”, remarcó.
La chicharrita del maíz presentó una situación favorable
Otra de las cuestiones abordadas durante la entrevista fue la situación de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), una plaga que generó preocupación entre los productores durante campañas anteriores.
Romani explicó que actualmente su presencia se encontraba muy reducida en Entre Ríos. Los relevamientos realizados mediante las redes de monitoreo nacionales y provinciales no habían detectado ejemplares en las trampas utilizadas ni sobre las plantas examinadas.
“No estamos encontrando Dalbulus ni en las trampas pegajosas, trampas amarillas que usamos para capturarla, ni siquiera tampoco en planta”, destacó. El profesional consideró que este escenario representaba una noticia favorable para los productores, aunque insistió en mantener las tareas de vigilancia sanitaria durante el desarrollo del cultivo.
Trigo: enfermedades y nuevas plagas en la etapa final
Durante la entrevista, Romani también analizó la situación sanitaria del trigo, que transitaba la última etapa de su ciclo productivo. Explicó que durante la campaña se registraron enfermedades foliares y posteriormente aparecieron casos de roya y fusariosis, también conocida como golpe blanco.
“Sanitariamente fue una campaña donde las enfermedades estuvieron presentes”, resumió el especialista, quien aclaró que estas afecciones podían perjudicar tanto la calidad del grano como el rendimiento.
En relación con las plagas, señaló que la situación general se mantenía relativamente tranquila, aunque comenzaron a observarse mayores poblaciones de pulgones de la espiga en determinadas zonas. “Hoy estamos viendo zonas donde el pulgón de las espigas está mucho más presente y eso hace que agudicemos los monitoreos”, advirtió.
Recomiendan proteger las últimas hojas del trigo
El profesional también mencionó la presencia de orugas desgranadoras y defoliadoras, aunque aclaró que hasta el momento se encontraban en proporciones reducidas.
“Siempre en baja incidencia, pero son plagas que están latentes. Yo las llamo plagas potenciales, que en algún momento se pueden disparar o no”, explicó.
Romani insistió en que los productores deben prestar especial atención a las hojas superiores del trigo, debido a su participación en el proceso de llenado del grano.
“El monitoreo es la clave, porque tenemos que defender la hoja bandera, menos uno y menos dos”, sostuvo.
Finalmente, recomendó mantener el contacto con los asesores técnicos y continuar las recorridas por los establecimientos hasta completar la cosecha. Además, anticipó que la próxima siembra de soja planteará nuevos desafíos sanitarios para los productores entrerrianos.
