Advierten que partes de un cohete chino podría caer en Entre Ríos: Los detalles

    Jul 28, 2022

    Un cohete chino de 20 toneladas, se precipita sobre la Tierra sin un rumbo claro. Según la predicción de los expertos, impactaría el sábado 30 de julio, a las 21.24 (horario argentino, con un margen de error es de 16 horas antes o 16 horas después); y podría impactar en Entre Ríos o Santa Fe. Si la posibilidad de que esto ocurra sería mínima, es real.

     

    Mariano Peter, coordinador del Observatorio Astronómico de Oro Verde y secretario de la Asociación Entrerriana de Astronomía, recordó los antecedentes que existen de caídas de objetos desde el espacio, dando cuenta que en el observatorio conservan una pieza de gran importancia histórica pudo saber EntreRíosYA de lo informado por Elonce.

     

     

    “En el espacio hay cosas hechas por el hombre que pueden caer, como cohetes o etapas de cohetes, satélites, y una gran variedad de objetos. En el Observatorio tenemos varios fragmentos, el más grande es un fragmento de la escotilla de la estación espacial soviética Salyut 7 que cayó en el año 1991 en Argentina, a una velocidad de 25.000 km/h, lo cual puede provocar muchos daños si cae en una ciudad”, expresó.

     

    Paso seguido, recordó que en el año 1991 los fragmentos de Salyut 7 “atravesaron el cielo de Paraná y de otras ciudades. De hecho, en Capitán Bermúdez, cerca de Rosario, cayó un fragmento que provocó el desprendimiento de mampostería en una propiedad y la dueña presentó un reclamo a la embajada de la entonces Unión Soviética”.

     

    En este punto, Peter explicó que hay tratados internacionales sobre actividad humana en el espacio y si un objeto (cohete, satélite, sonda espacial, estación espacial) cae en el territorio de un país y provoca daños materiales o contaminación, el país que lo lanza tiene la obligación de resarcir y hacerse cargo de la contaminación en el caso de que hubiera.

     

    Sobre la estación Salyut 7, recordó que “batió records de permanencia en el espacio y contó con tripulación no sólo de la Unión Soviética sino también de otros países”. Es por ello que entendió que el fragmento que conservan en el Observatorio de Oro Verde, “es un pedazo enorme de historia y es nuestra joya más preciada. Muchos piensan que es un plato volador. La estación entera pesaba unas 40 toneladas y tenía recubrimientos especiales para poder soportar los cambios de temperatura enorme que hay en el espacio, impactos de micrometeoritos y radiaciones”.