La crisis de Pauny sumó un nuevo capítulo con la toma de su planta en La Banda, Santiago del Estero, donde alrededor de 50 trabajadores iniciaron una medida de fuerza para reclamar el pago de salarios adeudados, el cumplimiento de acuerdos laborales y la restitución de la cobertura de obra social. La protesta se produjo en medio de las dificultades financieras que atraviesa la histórica fabricante argentina de tractores, cuya planta central de Las Varillas, Córdoba, también enfrenta conflictos laborales.
Los empleados denunciaron que llevaban cuatro semanas sin percibir sus haberes y que la compañía había incumplido un esquema de suspensiones parciales acordado meses atrás. Además, advirtieron que la falta de aportes a la obra social dejó a numerosas familias sin acceso a prestaciones médicas.
La ocupación de las instalaciones santiagueñas amplió el conflicto que ya afectaba a la empresa en Córdoba, donde los trabajadores también habían realizado reclamos por atrasos salariales y suspensiones.
Trabajadores denunciaron cuatro semanas sin cobrar
El conflicto en la sucursal de La Banda comenzó a profundizarse en junio, cuando los empleados aceptaron un esquema de reducción de jornadas laborales acordado entre la empresa, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Ministerio de Trabajo en Córdoba.
Según explicó Oscar Díaz, uno de los operarios, el entendimiento establecía que los trabajadores dejarían de prestar servicios los lunes y martes, mientras que Pauny reconocería el 70% del jornal correspondiente a esas jornadas.
“Trabajábamos miércoles, jueves y viernes”, relató Díaz en declaraciones a Sólo Radio, de Santiago del Estero.
El acuerdo también contemplaba que los empleados, cuyos salarios se liquidan por quincena, recibirían pagos proporcionales de acuerdo con la modalidad de trabajo reducida.
Sin embargo, el trabajador denunció que la compañía comenzó a incumplir los compromisos asumidos. Inicialmente, los depósitos se realizaron de manera irregular, pero durante las últimas cuatro semanas directamente dejaron de percibir dinero.
La falta de obra social agravó el conflicto
A los atrasos salariales se sumó otro reclamo que generó preocupación entre los trabajadores: la interrupción de las prestaciones de la obra social por falta de pago.
Díaz explicó que la situación afectó tanto a los empleados como a sus familias, especialmente a quienes necesitaban atención médica.
“No se pueden atender los chicos, los hijos de los compañeros y el compañero tampoco, porque la obra social no le cubre”, denunció.
Ante este escenario, los operarios resolvieron tomar las instalaciones de la sucursal y manifestaron su intención de mantener la medida hasta obtener respuestas concretas.
Los trabajadores sostuvieron que el reclamo se centró en el cumplimiento de las obligaciones salariales y en la recuperación de la cobertura médica.
“Hay compañeros que alquilan y son sostén de familia”
Otro de los empleados, identificado como Franco, describió las dificultades económicas que atravesaron los operarios durante los últimos meses.
Según relató, los pagos parciales que recibían fueron disminuyendo progresivamente, mientras que los gastos cotidianos continuaron aumentando.
“Hay muchos compañeros que alquilan, hay muchos compañeros que son sostén de familia y no alcanza”, expresó.
El trabajador explicó que numerosos empleados debieron endeudarse para afrontar gastos básicos de sus hogares, debido a la reducción de sus ingresos.
También indicó que durante las últimas dos semanas dejaron de recibir incluso los porcentajes salariales que la empresa venía abonando de manera parcial.
Los operarios remarcaron que desde julio habían aceptado trabajar menos días con la expectativa de que esa medida contribuyera a mejorar la situación financiera de Pauny y permitiera normalizar los pagos.
Sin embargo, aseguraron que las dificultades persistieron y que el incumplimiento de los compromisos laborales terminó por desencadenar la ocupación de la planta.
“Los compañeros están dispuestos a negociar, simplemente queremos que nos paguen lo que nos corresponde, nada más”, manifestó Franco.
La crisis de Pauny se extendió a Santiago del Estero
La toma de la sucursal de La Banda profundizó el conflicto que atraviesa Pauny, una de las fabricantes de tractores más reconocidas de la industria argentina.
En su establecimiento principal de Las Varillas, Córdoba, los trabajadores ya habían protagonizado medidas de protesta por atrasos salariales, suspensiones y dificultades en las negociaciones con la conducción de la compañía.
La situación en Santiago del Estero mostró que los problemas laborales no se limitaron a la planta central, sino que también alcanzaron a otras instalaciones de la empresa.
En La Banda, alrededor de 50 trabajadores quedaron involucrados en el conflicto y reclamaron soluciones para recuperar sus ingresos y prestaciones de salud.
Caída de ventas y competencia de maquinaria importada
Las dificultades de Pauny se desarrollaron en un contexto de retracción del mercado de maquinaria agrícola, caída de las ventas y mayor competencia de equipos importados, especialmente de origen chino.
La empresa, que durante años se consolidó como uno de los principales referentes de la fabricación nacional de tractores, enfrentó problemas para sostener su actividad productiva y cumplir con sus compromisos laborales.
La reducción de jornadas y las suspensiones implementadas durante los últimos meses formaron parte de las medidas adoptadas para afrontar las dificultades económicas.
