La pobreza infantil en Argentina alcanzó el 53,6% en 2025, según datos difundidos por la Universidad Católica Argentina (UCA), y encendió alarmas en todo el país. En Paraná, la situación se refleja en el aumento sostenido de familias que dependen de comedores y merenderos para alimentarse.
La referente de la UTEP, Tamara Berales, analizó el impacto de estos números: “Venimos advirtiendo esta situación hace varios meses, en donde vemos cómo cada vez más son niños, niñas y familias enteras que dependen de un comedor o un merendero en Paraná, en la provincia y en todo el país”.
La dirigente sostuvo que el escenario actual no es casual: “Es una consecuencia directa de distintas decisiones políticas que está teniendo el gobierno nacional y, sin dudas, también el gobierno provincial al dar continuidad a este ajuste sobre los sectores más vulnerables”.
En ese contexto, la referente advirtió sobre la falta de políticas de contención de cara a los meses más fríos y recordó consecuencias recientes: “Ahora se viene el invierno, no hay una política clara sobre qué van a hacer. El año pasado fallecieron dos personas por frío. No hay absolutamente nada”.
Impacto social y alimentario en la niñez
Berales remarcó que el acceso a la alimentación es un factor clave en el desarrollo infantil: “¿Cómo un chico va a ir a estudiar a una escuela si su familia no tiene las herramientas para mandarlo a estudiar?”.
La referente también alertó sobre el crecimiento de la vulnerabilidad en distintos ámbitos: “Es muy preocupante la situación. Cada vez hay más demanda en los comedores y merenderos, porque la realidad es que muchas familias tienen que elegir entre pagar el alquiler o comer”.
En ese sentido, explicó que incluso sectores con empleo formal están recurriendo a la asistencia: “Familias que por ahí tienen un trabajo o están medianamente estables están yendo a nuestros comedores a buscar la comida porque no llegan, jubilados que no llegan con la mínima, familias que no llegan con todo lo que implica hoy la vida”.
Datos en Entre Ríos y el impacto en Paraná
Uno de los puntos más críticos señalados por la dirigente es la eliminación del salario social complementario. “En este mes se dio de baja el llamado Potenciar Trabajo, y esto también va a repercutir en la provincia porque son más de 21.000 familias que se quedan sin un ingreso”, detalló.
Sobre la situación local, precisó: “De Paraná tenemos alrededor de 15.000 familias afectadas”.
Además, advirtió sobre el efecto en la economía: “No estamos hablando solamente de un salario para los trabajadores, sino de cómo esto va a impactar en los almacenes del barrio, en el supermercado, en la economía de la provincia y en el flujo económico”.
Comedores, trabajo y crisis estructural
Berales describió también el impacto en los trabajadores de la economía popular: “Eso afecta directamente a recicladores, cocineras de comedores y merenderos, cooperativas de construcción y textiles. Hoy hay muchas obras paralizadas y compañeros que desde diciembre no volvieron a conseguir trabajo”.
A su vez, cuestionó la falta de políticas públicas: “Venimos denunciando la falta de apertura y aumento de partidas alimentarias para los comedores. No hay una devolución favorable por parte del gobierno provincial ni reconocimiento salarial a las trabajadoras sociocomunitarias”.
En paralelo, alertó sobre problemáticas sociales en crecimiento: “Cada vez hay más demanda por salud mental, consumo problemático y situaciones de violencia. Cuando el Estado se retira de los sectores más vulnerables avanzan otros actores, y muchas veces no son buenos”.
Consecuencias a largo plazo y advertencias
La referente también puso el foco en la calidad alimentaria: “El módulo alimentario que da la provincia es de muy mala calidad, dan puras harinas, galletitas, mermelada. Entonces tampoco el Estado se está preocupando por brindar una buena alimentación”.
Finalmente, dejó una reflexión sobre el impacto generacional: “Cuando se ajusta sobre una familia trabajadora, también se ajusta sobre el futuro de toda una generación”.