Plantarán 109.100 árboles nativos durante septiembre y octubre para restaurar unas 127 hectáreas de bosques y reservas naturales de Chubut afectadas por grandes incendios. La intervención incluirá cipreses de la cordillera, coihues y alerces.
La iniciativa estará encabezada por la Fundación Vida Silvestre Argentina mediante su programa “Restauración de Paisajes Forestales”. También participarán la Secretaría de Bosques de Chubut y Reforestarg, una organización dedicada a la recuperación de ecosistemas nativos.}
Los plantines seleccionados serán 73.000 cipreses de la cordillera, 35.000 coihues y 1.100 alerces. Todas son especies propias de los bosques andino-patagónicos y contribuirán a reconstruir progresivamente las áreas dañadas por el fuego.
Bosques afectados por grandes incendios
Los sectores escogidos sufrieron principalmente los incendios forestales ocurridos durante la temporada 2014-2015. Algunas de las superficies también resultaron alcanzadas por episodios posteriores, en una región golpeada reiteradamente por las llamas durante la última década.
La selección de los lugares no se realizó de manera aleatoria. Los equipos técnicos evaluaron el grado de afectación provocado por el fuego, la presencia de especies nativas y exóticas, y las posibilidades naturales de recuperación de cada ambiente.
“Estos 109.100 plantines de especies nativas llegan al territorio para contribuir a la restauración de áreas afectadas por incendios”, explicó la Fundación Vida Silvestre al presentar el proyecto, que incorporó acciones de planificación, plantación y seguimiento.
Una articulación entre organizaciones
Cada una de las instituciones involucradas cumplirá una función específica. La Fundación Vida Silvestre aportará los árboles, la Secretaría de Bosques brindará sus conocimientos sobre el territorio y Reforestarg estará a cargo de las tareas de plantación.
“Después de años de trabajo entendimos que los bosques se restauran con las reglas de la naturaleza. Por eso, en vez de competir entre las organizaciones ambientales, decidimos potenciarnos: Fundación Vida Silvestre aportando los árboles, la Secretaría de Bosques de Chubut aportando el conocimiento local y Reforestarg la fuerza de plantación”, destacó Tobías Merlo, fundador y director de Reforestarg.
La estrategia buscará reproducir el modo en que los bosques se regeneran naturalmente. El propósito será acelerar un proceso que, sin intervención, podría demandar varias décadas.
Diferentes tareas según cada terreno
La restauración no se realizará de la misma manera en todas las zonas. En determinados sectores, los plantines nativos podrán colocarse directamente sobre las superficies quemadas.
En otros lugares será necesario efectuar tareas previas, como raleos, apertura de claros y eliminación de renovales de pino. Estas especies exóticas se expandieron después de algunos incendios y podrían dificultar el crecimiento de la vegetación nativa.
Las intervenciones buscarán generar condiciones adecuadas para que los cipreses, coihues y alerces puedan establecerse, crecer y recuperar paulatinamente la estructura original de los bosques.
Plantaciones que imitarán a la naturaleza
Una de las técnicas principales consistirá en distribuir los árboles en “bosquetes”. Se tratará de pequeños grupos conformados por hasta 30 ejemplares, ubicados estratégicamente dentro de las zonas afectadas.
Este sistema imitará la forma en que los bosques suelen regenerarse después de los incendios. En lugar de cubrir uniformemente toda la superficie, los grupos de árboles actuarán como núcleos desde los cuales podrá extenderse la vegetación.
La metodología también permitirá aprovechar mejor los plantines disponibles y adecuar las tareas a las características de cada ambiente, según la humedad, el suelo, la exposición y la presencia de otras especies.
Un seguimiento a largo plazo
El proyecto no terminará con la colocación de los árboles. La intervención incluirá un esquema de monitoreo prolongado para conocer la evolución de las plantaciones y medir los resultados obtenidos.
Los equipos instalarán alrededor de 30 parcelas de seguimiento. Allí evaluarán cuántos ejemplares sobreviven, cuánto crecen y qué daños pueden sufrir durante su desarrollo.
Entre los factores que se analizarán aparecerá el ramoneo de animales, que puede afectar a los árboles jóvenes. Los datos recogidos permitirán identificar dificultades y ajustar las futuras acciones de restauración.
Información para recuperar otros bosques
Además de restablecer la vegetación nativa, la iniciativa buscará generar conocimientos que puedan utilizarse en proyectos posteriores. La recuperación de un bosque resultó un proceso complejo y costoso que requiere planificación y continuidad.
El monitoreo permitirá comparar las distintas técnicas aplicadas y determinar cuáles ofrecieron mejores resultados según las características de cada terreno. Esa información podría orientar nuevas intervenciones en otros ambientes afectados por incendios.
