Por fuera de las chicanas efímeras de los grupos de WhatsApp, Máximo Kirchner salió a jugar fuerte para hacer valer el poder del kirchnerismo dentro de un eventual armado peronista. Son los primeros movimientos concretos que surgen de cara a la construcción de una nueva alianza para recuperar al poder.
Máximo reniega de un frente anti-Milei y sostiene que los frentes “anti” siempre fracasaron. Toma distancia de un grupo de gobernadores entre los que se ubican Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca) y propone primero consensuar una serie de puntos básicos.
“Competiremos el año que viene, ahora estamos pensando en fondear a las provincias. Ya que hablan tanto de federalismo, me llama la atención que no podamos juntar una masa crítica de diputados que permitan abordar los problemas de millones de argentinos para abordar los problemas del país”, dijo este lunes a AM 530.
El líder de La Cámpora entiende que no se define una lección presidencial sumando más o menos dirigentes. Asegura que la clave pasa por discutir una serie de puntos programáticos en los que incluye un perfil productivo para el país, el desarme de la deuda y la institucionalidad de la Nación.
Una vez alcanzado un consenso firme sobre esos puntos, recién entonces construir una herramienta electoral. Y que vengan los que quieran.
Como sea, el planteo de Máximo parece una forma de condicionar el armado amplio en el que trabajan varios dirigentes del peronismo y que Axel Kicillof avala. El líder de La Cámpora hace valer el peso del kirchnerismo duro dentro peronismo.
Esta mañana, Carlos Bianco salió a responderle. “No sé cómo llamar a ese frente. Si anti-Milei o no. Pero tiene que ser un frente que se oponga a sus políticas y que construya una esperanza para el pueblo”, dijo y remarcó que por una cuestión de aritmética electoral el peronismo no puede aspirar a ganar sin ampliar su base de alianzas. “Con un núcleo duro no vamos a ganar la elección”, planteó.
La postura de Kirchner condiciona e incomoda. Pone en tensión las negociaciones y deja en claro que nadie debe dar por hecho que Cristina a un nuevo frente peronista. También existe una cuestión de supervivencia del espacio político que lidera la ex presidenta.
En los últimos días, el Instituto Patria se reactivó con un acto en La Plata que llevó la consigna “Cristina Libre”. En el escenario del Colegio Nacional estuvieron Oscar Parrilli, los diputados Carlos Castagneto y Teresa García, la ministra de Cultura bonaerense, Florencia Saintout, y el intendente Julio Alak. En los discursos hubo mensajes a los dirigentes del peronismo que “creen en un peronismo sin Cristina”.
“No es posible ser un militante político del peronismo, no es posible ser un cuadro político si no nos planteamos estrategias para liberar a Cristina”, dijo Saintout en una frase que pareció dirigida a Kicillof.
Los movimientos del kirchnerismo se dan tras una serie de filtraciones de un grupo de WhatsApp donde confluye el gobernador con intendentes.
El episodio se desencadenó a partir de la operación de urgencia de Bianco, que fue intervenido por un cuadro de apendicitis en Barcelona, cuando participaba de una gira oficial junto al mandatario.
Al conocerse la noticia, varios intendentes en el chat le enviaron fuerzas y apoyo. Sin embargo, Mayra Mendoza se diferenció del resto. “Va a estar todo bien. Es la misma operación que tuvo Cristina en diciembre. Distintos contextos: a vos te tocó en Barcelona y a ella presa”, deslizó la ex intendenta de Quilmes, que asumió en diciembre pasado como legisladora provincial.
Y el reproche continuó hacia el gobernador bonaerense: “Entiendo la preocupación de Axel. Insisto con que hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador”.
Fuente: La Política Online