La inflación de marzo fue del 3,4 por ciento, la más alta del año, y la culpa no fue de la guerra, de la carne ni de los combustibles, sino de la política económica. Con el ajuste del plan de estabilización, el ancla salarial, cambiaria y la crisis del consumo, los precios quedaron lejos del cero buscado en cualquier programa de ese estilo y llevan 10 meses seguidos de suba de precios.
Mientras esto ocurre, el Presidente Javier Milei habló en la cámara de empresas estadounidenses AMCHAM y explicó, según su prisma, que la culpa del inflacionazo es de la política. “Argentina tuvo que enfrentar dos shocks de características descomunales”, dijo, y uno de ellos fue que “el Congreso pasó más de 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal. No lo lograron“. Y hasta habló de que el país ”enfrentó una gran corrida”, aún a sabiendas que LLA ganó la elección. En esa línea, agregó que “en cualquier momento de la historia que hubiera pasado algo así, el país habría volado por los aires. Pero no solo no voló, recibimos un fuerte respaldo en las urnas. La gente sabe del esfuerzo que se está haciendo y sabe que no quiere volver al pasado”.
El Presidente se mostró, además, de espaldas a la realidad cuando aseveró que “esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios”.
Esta alza de los precios que refiere el Presidente tiene varias particularidades. La primera es que Alimentos aumentó 3,4 por ciento, lo mismo que la inflación general, con impacto importante de la carne vacuna. Además, los Servicios regulados, nafta incluida, subieron 5,1 por ciento. Es decir que, si la inflación se hubiese medido con el IPC que el gobierno se negó a aplicar (el que ponderaba más Servicios que Bienes), hubiese sido aún más alta que 3,4. En este rubro, tarifas, hay otro problema doble: el gobierno congeló por 45 días los precios de las naftas para evitar que se vayan a precios; segundo, el propio Milei aseguró que las empresas de servicios están aún en un proceso de recomposición de precios, es decir, seguirán aumentando por sobre el IPC.
La segunda particularidad es que la núcleo dio 3,2 por ciento, es decir, la perspectiva sin estacionalidad no adelanta una inflación mucho menor para abril. Los números de las consultoras que midieron la primera quincena la enfocan en torno al 2,5 o 2,6 por ciento.
La situación de los precios, de todos modos, es una parte importante del conflicto que el gobierno no logra resolver, pero lo letal es el empalme con ingresos derrumbados. Ayer lo expresó en público una importante directiva del Fondo Monetario Internacional (FMI). Petya Koeva Brooks, subdirectora del Departamento de Investigación, se refirió al cambio de pronóstico del organismo sobre inflación y crecimiento de Argentina, y señaló que todo eso no se debe sólo a la guerra (que naturalmente suma algunas tensiones), sino a “un debilitamiento en la actividad económica y el impacto negativo de la inflación en los ingresos reales”. El propio Fondo admite que la capacidad de compra esta resentida. Vale decir que el organismo había pronosticado, en enero de este año, una inflación anual de Argentina algo por encima del 16 por ciento, y ahora reformuló el cálculo para ponerla por encima del 30 por ciento.
No hay que irse muy lejos del espectro ideológico del Presidente para entender por qué los precios suben con el consumo y los salarios cayendo. Hace unos días, Alfonso Prat Gay, el primer ministro de Economía de Mauricio Macri, dijo que es falso que la macro funcione bien. El plan económico fue rescatado dos veces por Estados Unidos, ergo, no estabilizó ninguna situación, más allá de los eslóganes que el Gobierno decidió implementar en este escenario.
Mayores y menores subas
Visto por sectores, la división con mayor aumento fue Educación, con 12,1 por ciento. Si bien la suba suele darse por el fenómeno de estacionalidad, el alza que marcó el rubro fue mucho mayor que la media.
Le siguió Transporte, con el 4,1 por ciento, debido a los combustibles, el transporte público y los pasajes aéreos. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, el precio de los combustibles incrementó su valor en un 23 por ciento.
Con respecto a las divisiones con menor aumento en marzo quedaron Bienes y servicios varios (1,7%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3%).
Inflaciones del 4 por ciento
Tanto el Noreste como el Noroeste y el Gran Buenos Aires (GBA) quedaron por encima del índice nacional: 4,1%, 4% y 3,4% respectivamente; la región Pampeana (3,3%), Cuyo (3,2%) y la Patagonia (2,5%) quedaron por debajo del nivel general.
La carne fue otro de los factores que presionó sobre la inflación. En todas las regiones la suba fue mayor al 5%: 5,1% (Patagonia), 6,9% (GBA), 7,1% (Pampeana), 7,2% (Noroeste), 7,6% (Noreste) y 7,9% (Cuyo).
Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), los distintos cortes de carne subieron un 10,6% durante marzo, donde destacaron la picada común (20,4%), la carnaza común (17,7%) y la falda (13,4%). El Presidente Milei, siempre creativo en sus miradas técnicas, también expresó en AMCHAM que “si le sacamos el efecto de la carne, en realidad la inflación da 2,5 por ciento”.
Fuente: Pagina 12