Una situación inédita y escandalosa tuvo como protagonista a Neymar en el Brasileirao, justo en el último encuentro antes de que se conozca la lista definitiva para el Mundial 2026. Por una confusión arbitral, el “10” fue reemplazado sin el consentimiento del cuerpo técnico y, por reglamento, no pudo reingresar.
El insólito episodio ocurrió durante la dura derrota de Santos por 3-0 ante Coritiba. El contexto no podía ser más tenso: el Peixe caía por goleada y el astro se estaba jugando sus últimas fichas para convencer al entrenador de la Verdeamarela, Carlo Ancelotti, de incluirlo en la nómina final para la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá.
A los 22 minutos del segundo tiempo, el delantero se retiró momentáneamente hacia la línea de cal para ser atendido por una molestia física. Fue en ese preciso instante cuando se desató el caos administrativo. El cuarto árbitro levantó el cartel electrónico con el número 10, indicando que Neymar debía abandonar el partido para permitir el ingreso del juvenil Robinho Júnior.
El papel del escándalo y un reglamento implacable
El atacante no comprendía lo que estaba sucediendo, dado que el director técnico jamás había ordenado su salida. Todo se trató de una grave equivocación en la mesa de control arbitral. Sin embargo, para cuando el error fue advertido, ya era demasiado tarde: el suplente ya había pisado el terreno de juego, lo que volvió la modificación irreversible según el reglamento de la FIFA.
La reacción de Neymar fue inmediata y furiosa y rápidamente se viralizó en las redes sociales. Completamente fuera de sí, ingresó a la zona técnica para increpar al cuerpo arbitral y le mostró directamente a las cámaras el papel oficial de las modificaciones, dejando en evidencia que su número no figuraba en la planilla de salidas. Debido a la intensidad de sus protestas, el futbolista terminó siendo amonestado.