Entre Ríos registró un caso de hantavirus y dos de chikungunya, según lo informado en el Boletín Epidemiológico Nacional. La confirmación encendió las alertas sanitarias en la provincia y motivó la consulta a especialistas para reforzar las medidas de prevención frente a ambas enfermedades, que presentan diferentes mecanismos de transmisión pero comparten la necesidad de acciones comunitarias para evitar su propagación.
En ese contexto, la médica veterinaria y especialista en epidemiología Silvina Saavedra explicó las características de cada enfermedad y detalló recomendaciones clave para la población.
Chikungunya y la importancia del control del mosquito
Saavedra señaló que la chikungunya ya venía registrando un aumento en el noroeste del país, con presencia de casos autóctonos, es decir, contagios ocurridos dentro del mismo territorio.
“Es una enfermedad viral parecida al dengue, la transmite el mismo mosquito que se llama Aedes aegypti. La prevención consiste en no dejar que el mosquito se reproduzca”.
La especialista remarcó que las condiciones climáticas recientes favorecen la proliferación del mosquito transmisor.
“Esta lluvia que hubo estas semanas hace que recipientes que nos quedaron olvidados en el patio se llenen de agua y en ese lugar es donde nace el mosquito que transmite estas enfermedades”.
Medidas de prevención frente al Aedes aegypti
La médica explicó que la prevención está centrada en evitar los criaderos del mosquito, especialmente en ámbitos domiciliarios. También destacó el rol de la vestimenta y el uso de repelente como medidas complementarias. “Más allá de usar repelente o no, si uno se pone ropa larga, el mosquito no pica”, señaló.
Asimismo, indicó que la mayor circulación del virus suele darse en determinados meses del año, con descenso de casos cuando bajan las temperaturas.
Hantavirus: transmisión y zonas de riesgo
En relación al hantavirus, Saavedra explicó que se trata de una enfermedad presente en la provincia, principalmente asociada a zonas de islas y áreas rurales.
“Es una enfermedad que se da principalmente en la zona de islas, relacionada a la presencia de un ratón que es el reservorio, llamado colilargo”.
La especialista detalló que el contagio se produce cuando el virus presente en excrementos u orina del roedor se dispersa en el ambiente.
“Ese virus puede sobrevivir un tiempo si el lugar está oscuro y cerrado. Las personas se infectan cuando ingresan a viviendas que han quedado cerradas durante mucho tiempo”, explicó.
Recomendaciones para evitar contagios
Saavedra brindó pautas concretas para reducir el riesgo de exposición al hantavirus, especialmente en espacios cerrados o abandonados.
“Cuando uno ingresa a esos lugares que estuvieron cerrados por mucho tiempo, lo recomendable es abrir, dejar ventilar y después ingresar”.
Además, recomendó el uso de elementos de protección y desinfección adecuada al momento de la limpieza.
“Si voy a limpiar, lo recomendable es pulverizar con agua con lavandina y pasar un trapo con guantes”.
Una vigilancia epidemiológica permanente
La especialista destacó que los casos suelen estar vinculados a situaciones específicas, como actividades laborales en zonas rurales o ingresos a espacios cerrados tras períodos prolongados. “Son bastante relacionados a lo laboral o cuando uno va de vacaciones e ingresa a un lugar que estuvo cerrado”, indicó.
Finalmente, desde el ámbito sanitario se insistió en la importancia de la prevención como principal herramienta frente a ambas enfermedades, en un contexto de vigilancia epidemiológica activa en la región.