El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico ecuatorial y las proyecciones climáticas anticipan que podría tener una marcada influencia durante el verano 2026-2027 en Argentina. El escenario aumenta las probabilidades de atravesar períodos con lluvias superiores a los valores habituales y episodios de calor intenso en distintas regiones del país.
La última actualización del Centro de Predicción Climática de la NOAA, difundida el 10 de septiembre, señala una elevada probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante los próximos meses. Según el informe citado, las anomalías de temperatura superficial del Pacífico ecuatorial ya superan los 3 °C en algunos sectores.
Las proyecciones indican además que El Niño permanecería activo durante diciembre, enero y febrero, coincidiendo con los meses centrales del verano argentino. Sin embargo, su presencia no significa que todas las regiones tendrán el mismo comportamiento ni que pueda determinarse con meses de anticipación qué días lloverá o cuándo ocurrirá una ola de calor.
Qué puede pasar con las lluvias durante el verano
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) proyectó mayores probabilidades de precipitaciones por encima de los valores normales en amplias zonas del país. El impacto dependerá de cada región y de la evolución de las condiciones atmosféricas a medida que avance la temporada.
En ese contexto, podrían alternarse períodos de elevada humedad con tormentas y eventos de precipitaciones abundantes. Un El Niño intenso suele modificar la circulación atmosférica y favorecer excesos hídricos en determinadas zonas de Argentina, aunque eso no implica lluvias constantes durante toda la estación.
Por ese motivo, no es posible sostener a partir de un pronóstico estacional que vaya a llover literalmente “cada dos días”. Ese nivel de precisión solo puede obtenerse con pronósticos de corto plazo, mientras que las perspectivas para varios meses permiten estimar tendencias generales de temperatura y precipitación.
Las temperaturas pueden superar los 40 grados
Las altas temperaturas también serán un factor para seguir durante el verano. En distintas regiones argentinas pueden producirse jornadas por encima de los 40 °C cuando coinciden masas de aire muy cálido, circulación favorable y bloqueos atmosféricos persistentes.
La existencia de El Niño, sin embargo, no implica por sí sola temperaturas superiores a los 40 °C. Tampoco permite establecer desde septiembre qué ciudades alcanzarán esos valores ni durante cuánto tiempo, debido a que las olas de calor dependen de configuraciones atmosféricas que se pueden evaluar con mayor precisión cerca de cada episodio.
Otro elemento importante será la humedad. Cuando hay una elevada concentración de vapor de agua en el ambiente, el organismo tiene mayores dificultades para disipar el calor mediante la transpiración y la sensación térmica puede ubicarse varios grados por encima de la temperatura registrada.
Un verano que podría alternar calor y tormentas
De concretarse las tendencias previstas, el verano podría presentar una combinación de períodos de calor intenso con etapas más húmedas e inestables. Las tormentas fuertes y las lluvias abundantes serán fenómenos a seguir especialmente en aquellas regiones donde El Niño tenga una mayor incidencia.
Los pronósticos estacionales sirven para identificar probabilidades y anomalías respecto de los valores habituales, pero no permiten establecer con meses de anticipación la fecha exacta de una tormenta, una ola de calor o una máxima determinada. Por eso, las previsiones deberán actualizarse a medida que se acerque diciembre.
El comportamiento definitivo del verano 2026-2027 dependerá de la evolución del Pacífico y de otros factores atmosféricos regionales. Con un El Niño potencialmente fuerte durante los meses más cálidos, el seguimiento de los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional será clave para conocer con mayor precisión cuándo podrían producirse los períodos de calor extremo y los eventos de lluvias intensas.
