La automatización avícola dejó de ser una tendencia para convertirse en una herramienta clave dentro de la producción de huevos en Argentina. Equipamientos que permiten controlar la alimentación, la climatización, la postura de las aves y múltiples variables desde un teléfono celular están cambiando la forma de trabajar en las granjas. Así lo explicó Matías Gómez, especialista en montaje de sistemas automáticos para gallinas ponedoras, quien compartió su experiencia durante una entrevista en el segmento Horizontes Productivos del programa Moviendo el Avispero.
Desde Crespo, ciudad reconocida por su fuerte vínculo con la actividad avícola, Gómez describió el crecimiento que experimentó el sector durante los últimos años y cómo la incorporación de nuevas tecnologías permitió aumentar la eficiencia sin reemplazar completamente la mano de obra.
“Soy el encargado del montaje, el equipo ya viene todo de España. Nosotros vamos y lo instalamos. Soy el técnico que pone en marcha ese equipo, el que va y supervisa todo y que se haga el montaje correspondiente”, explicó.
Un cambio profundo en la producción
El especialista detalló que los productores adquieren directamente los equipos a la fábrica y luego su empresa se encarga de la instalación y puesta en funcionamiento. Según indicó, el proceso de automatización comenzó hace más de dos décadas, aunque el verdadero crecimiento se produjo recientemente.
“La automatización es una actividad que ya comenzó en el 2000. El boom se dio, a grandes escalas, hace cuatro años”, afirmó.
Los nuevos sistemas permiten automatizar prácticamente todas las tareas del galpón. “Permite todas. Desde que vos ingresás el ave hasta que sale, automatizás el alimento, la climatización, llevas el control de la postura de de la gallina, etc”, sostuvo. La incorporación de estos equipamientos también respondió a una realidad que atraviesa al sector: la dificultad para conseguir personal para las tareas tradicionales.
Más tecnología, pero también más capacitación
Lejos de reemplazar completamente a los trabajadores, Gómez remarcó que la automatización modificó el perfil de los puestos laborales: “Todos dicen, ‘Saca mano de obra, pero no. Necesitas mano de obra para que supervise y que todo funcione correctamente'”.
Además, agregó: “Es más específico lo que se necesita. Igualmente necesitas la mano de obra para la recolección del huevo, pero sí necesitas alguien más capacitado para que atienda bien los equipos”.
El crecimiento del tamaño de las granjas también acompañó esta transformación. Mientras años atrás eran habituales establecimientos con 15.000 o 30.000 aves, actualmente los proyectos más frecuentes duplican esas cifras.
“Ahora el galpón estándar que se está manejando, que se está viendo mucho, es de 60.000”, precisó. El especialista estimó además que un equipamiento completo para una instalación de esas características ronda los 300.000 dólares, una inversión que cada vez más productores están dispuestos a realizar para ganar eficiencia.
Equipos que duran décadas
Uno de los aspectos que destacó fue la vida útil de estos sistemas cuando reciben un uso adecuado. “Hay equipos armados en el ’98 acá en la zona y están marchando todavía con las cintas originales”, contó.
Según explicó, el mantenimiento preventivo todavía representa una materia pendiente para algunos establecimientos, especialmente los de menor escala, aunque la robustez de los equipos permite que muchos continúen operativos después de más de dos décadas.
La evolución tecnológica también llegó al monitoreo remoto. Hoy los productores pueden controlar prácticamente toda la granja desde un dispositivo móvil. “Ahora se está haciendo mucho hincapié. El productor está buscando el manejo remoto ahora. Con el equipamiento que viene ahora, vos entrás en el teléfono y te marca la temperatura que tenés en cada sensor, la cantidad de oxígeno, la cantidad de amoníaco, te marca las estadísticas de postura”, describió.
Una actividad que exige actualización permanente
Con más de doce años dedicados al montaje de estos sistemas, Gómez señaló que el mayor desafío ya no pasa por la mecánica sino por la electrónica.
“La capacitación, por ejemplo, la parte electrónica te lleva tiempo. No es tanto como la parte mecánica, que sigue siempre la misma, pero la parte electrónica se sigue innovando”, manifestó.
Su empresa trabaja en distintas provincias del país, acompañando la expansión de la actividad hacia regiones donde la producción avícola continúa creciendo.
En ese sentido, destacó el fuerte desarrollo registrado en la provincia de Buenos Aires gracias a importantes inversiones privadas, aunque consideró que Entre Ríos todavía conserva un enorme potencial.
Fuente: Elonce
