Ya son 160 los muertos por la devastadora crecida de un río en Nepal

Ya son 160 los muertos por la devastadora crecida de un río en Nepal, que golpeó este miércoles la región fronteriza con China y dejó, además, cientos de personas desaparecidas. El desastre arrasó viviendas, camiones, caminos y otras instalaciones en los distritos de Rasuwa y Nuwakot.

De acuerdo con los últimos balances difundidos por medios internacionales, las autoridades recuperaron 157 cuerpos del lado nepalí, mientras que China confirmó otras tres víctimas fatales en la región del Tíbet. Las cifras permanecían sujetas a modificaciones debido a la magnitud de la emergencia y las dificultades para acceder a las áreas afectadas.

Los equipos de rescate trabajaban entre grandes acumulaciones de barro, piedras y restos de construcciones. Además de habitantes de las localidades alcanzadas, entre los desaparecidos había integrantes de las fuerzas de seguridad y turistas extranjeros que recorrían la región montañosa.

El número de víctimas aumentó con el paso de las horas

El primer balance oficial había informado 95 fallecidos en Nepal. “Hasta el momento se han registrado 95 muertos”, había declarado el portavoz policial Abi Narayan Kafle, quien también señaló que unos 28 efectivos permanecían desaparecidos.

Sin embargo, la cantidad de víctimas aumentó a medida que los rescatistas pudieron ingresar en nuevas zonas y retirar cuerpos de los escombros. Las autoridades advirtieron que el número definitivo podría ser mayor, debido a la cantidad de personas que todavía no habían sido localizadas.

El torrente de agua, lodo y piedras avanzó con una fuerza devastadora por el cauce del río Bhote Koshi. Imágenes difundidas por la Policía de Nepal mostraron casas destruidas, calles completamente cubiertas de barro y vehículos arrastrados por la corriente.

Casas y camiones fueron arrastrados

La inundación golpeó con especial intensidad a Syabrubesi, una localidad utilizada como punto de partida hacia la ruta de senderismo de Langtang. El área también es transitada por peregrinos hindúes que se dirigen hacia Kailash Mansarovar.

Suman Chalise, un profesor de 34 años que presenció el avance del agua, relató a la agencia AFP: “Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas. Fue absolutamente desgarrador. Fui testigo de una devastación de tal magnitud que nunca había visto nada igual”.

La crecida también destruyó puentes, bloqueó rutas y afectó instalaciones vinculadas con la producción y el transporte de energía. Varias comunidades quedaron aisladas, lo que complicó la llegada de los equipos de emergencia y el traslado de los heridos.

Operativo aéreo para buscar sobrevivientes

El Ejército de Nepal desplegó 14 helicópteros y grupos especializados para buscar sobrevivientes, recuperar cuerpos y evaluar los daños. Las autoridades locales también solicitaron colaboración a China y la India para reforzar las tareas humanitarias.

El Gobierno nepalí declaró zona de desastre durante tres meses a las áreas afectadas. La medida permitió movilizar recursos extraordinarios y coordinar acciones de asistencia para las familias que perdieron sus viviendas.

Del lado chino, un torrente de barro alcanzó el puerto fronterizo de Gyirong, en el Tíbet. El presidente Xi Jinping ordenó desplegar una operación de rescate “a gran escala” y pidió utilizar todos los recursos disponibles para localizar a los desaparecidos y asistir a los heridos.

Investigan qué provocó la tragedia

El científico Qianggong Zhang, del Centro Internacional para el Desarrollo Integral de la Montaña, señaló que la inundación podría haberse originado por una avalancha de hielo y rocas que cayó sobre un curso de agua conectado con el Bhote Koshi.

La causa exacta todavía se encontraba bajo investigación. Entre las hipótesis se analizaban un eventual movimiento sísmico, el desprendimiento de una masa glaciar o la formación y posterior ruptura de un bloqueo natural en el río.

Las inundaciones y los deslizamientos son habituales durante la temporada del monzón en Nepal y otras regiones del sur de Asia. No obstante, especialistas advirtieron que el aumento de las temperaturas y el retroceso de los glaciares incrementaron el riesgo de fenómenos repentinos y destructivos en la cordillera del Himalaya.

Mientras continuaba la búsqueda de sobrevivientes, las autoridades mantenían la alerta ante posibles nuevas crecidas y desprendimientos. La prioridad estaba concentrada en llegar a las comunidades aisladas y determinar la cantidad definitiva de víctimas

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