Jorge Soto, un ciclista de 66 años oriundo de Crespo, inició una travesía en bicicleta para recorrer los 17 departamentos de Entre Ríos y visitar las iglesias de sus cabeceras departamentales. El desafío combina deporte, superación personal y fe, y representa una nueva oportunidad para completar el recorrido que debió abandonar el año pasado después de sufrir un accidente en la ruta.
El entrerriano contó que comenzó su viaje desde la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Crespo, y que durante la primera jornada recorrió cerca de 120 kilómetros hasta llegar a Nogoyá, pasando por Victoria. Su objetivo es completar el itinerario en aproximadamente 15 días, con etapas que oscilarán entre los 70 y los 120 kilómetros.
La iniciativa tiene un significado especial para Soto, quien convive desde hace 26 años con una artrosis deformante y atravesó numerosas intervenciones quirúrgicas. Pese a las dificultades físicas y al accidente que sufrió durante su anterior intento, decidió volver a las rutas con una motivación renovada.
El accidente que lo obligó a abandonar el recorrido
El ciclista recordó que en septiembre del año pasado había comenzado una travesía similar y que logró completar casi cuatro etapas antes de sufrir una caída.
“Me iba muy bien físicamente, me sentía muy bien. Alcancé a hacer casi cuatro etapas”, relató sobre aquella experiencia, que se interrumpió cuando circulaba entre Gualeguay e Ibicuy.
Durante ese tramo, tomó un pozo y perdió el control de la bicicleta, lo que provocó que impactara contra un guardarraíl ubicado junto a la ruta. Como consecuencia, sufrió la fractura de tres costillas y tuvo que suspender el viaje.
Soto reconoció que el accidente estuvo relacionado con el uso de un manubrio de contrarreloj, un accesorio que permite descansar los brazos, pero con el que tenía poca experiencia.
“Llevo más de 50 años andando en las rutas y nunca me había pasado nada. Prioricé la comodidad por sobre la seguridad”, explicó. Para esta nueva travesía decidió prescindir de ese elemento y mantener una posición de manejo convencional.
La fe como principal motivación para volver a intentarlo
Aunque el desafío deportivo sigue siendo importante, Soto aseguró que el propósito espiritual fue determinante para animarse a realizar nuevamente el recorrido.
“Lo que a mí más me motivó a emprender de vuelta este viaje es justamente la parte espiritual”, expresó.
El ciclista explicó que siempre mantuvo un vínculo cercano con la religión, pero que durante los últimos meses sintió la necesidad de incorporar la fe a sus recorridos.
La inspiración surgió después de conocer experiencias de cicloviajeros que se trasladaban hacia celebraciones religiosas en Salta. A partir de esos relatos, decidió que su travesía por Entre Ríos incluiría una visita a las iglesias de las cabeceras departamentales.
“Siempre fui a misa y creo muchísimo en Dios”, manifestó.
En su primera jornada partió desde la parroquia del Rosario, en Crespo, visitó una iglesia de Victoria y llegó hasta la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Nogoyá.
El recorrido previsto por los 17 departamentos
Soto explicó que modificó el itinerario respecto del año pasado para distribuir mejor las distancias y evitar algunas extensiones innecesarias.
Después de completar el trayecto inicial entre Crespo, Victoria y Nogoyá, tiene previsto continuar hacia Rosario del Tala, en una etapa de aproximadamente 70 kilómetros, la más corta de todo el recorrido.
Posteriormente avanzará hacia Gualeguay, Villa Paranacito, Gualeguaychú, Colón y Villaguay. Desde allí continuará por San Salvador hasta Concordia.
El itinerario también contempla Federación, Federal, Feliciano y La Paz. En el tramo final planea descansar en Cerrito antes de dirigirse hacia Paraná, Diamante y regresar a Crespo.
El ciclista explicó que decidió dejar Diamante para el cierre de la travesía, a diferencia del año anterior, cuando había sido una de las primeras localidades visitadas.
“Lo tengo planificado para hacerlo en 15 días, más o menos entre 100 y 120 kilómetros por día, si todo sale bien”, indicó.
Sin embargo, aclaró que el cronograma dependerá de las condiciones meteorológicas y de su estado físico. Aunque está dispuesto a pedalear bajo lluvias moderadas, evitará continuar si se presentan tormentas.
Tiene 66 años y convive con una enfermedad desde hace 26
Uno de los aspectos más significativos de la historia es la condición física con la que Soto afronta el desafío.
El ciclista contó que padece artrosis deformante desde hace 26 años y que, como consecuencia, debió atravesar distintas operaciones.
“Tengo un reemplazo total de cadera, cuatro cirugías en la columna y ahora, con la edad, lo estoy notando en los hombros, el codo izquierdo y la mano izquierda”, detalló.
A pesar de esas dificultades, aseguró que mantiene una buena respuesta física al pedalear y que pudo completar la primera jornada sin inconvenientes importantes.
“Hoy fueron casi 120 kilómetros y llegué bien a Nogoyá”, destacó.
También explicó que lleva medicamentos para aliviar posibles dolores, aunque intenta utilizarlos solamente cuando resulta necesario.
Una bicicleta equipada como una pequeña casa rodante
Para afrontar el recorrido, Soto preparó su bicicleta con los elementos necesarios para viajar de manera autónoma y resolver tanto la alimentación como el descanso.
“En la bicicleta llevo todo. Llevo carpa, bolsa de dormir, colchoneta, un anafe para cocinarme y algunos alimentos. Es una mini casa rodante”, describió.
Durante la primera noche pudo alojarse en la vivienda de su hermana, en Nogoyá. Sin embargo, anticipó que en otras localidades probablemente deba utilizar la carpa.
Su equipamiento incluye alimentos enlatados y provisiones acordes con su alimentación habitual, basada principalmente en proteínas y grasas.
El ciclista explicó que intenta organizar cada etapa de manera flexible, ya que no siempre tiene un alojamiento confirmado antes de llegar a destino.
El acompañamiento familiar y el cariño de la gente
Soto reconoció que su familia manifestó preocupación por el nuevo viaje, especialmente después del accidente que sufrió el año pasado.
“Ellos están preocupados porque saben lo que me pasó, pero me entienden y me acompañan permanentemente”, señaló.
También destacó el respaldo de las personas que lo encuentran durante el recorrido y le expresan palabras de aliento.
“Hoy ya recibí infinidad de muestras de cariño en la ruta. Gente que me saluda o me dice: ‘Te estoy siguiendo’. Eso llena el alma”, expresó.
Para el entrerriano, la travesía representa mucho más que completar una determinada cantidad de kilómetros. El objetivo es recorrer la provincia, visitar sus iglesias y demostrar que las dificultades físicas no le impiden seguir realizando actividades que forman parte de su vida desde hace más de cinco décadas.
“Esto, más allá de un desafío personal, abarca un montón de cosas y es muy lindo”, concluyó en diálogo.
Fuente: Elonce
