¿Quién es Damián Grottini? Esta acusado de matar a su hija, madre y hermano

    May 1, 2022

    «Hace muy poco trabajo acá». «Ya me voy para mi pueblo, no vivo acá». «Lo vi de vista porque es del barrio». «No voy a hablar». El silencio se repite entre los habitantes de Villa General Savio sobre Pablo Damián Grottini (42), detenido y acusado de haber matado a toda su familia.

    Savio pertenece al partido de Ramallo, en la provincia de Buenos Aires, y antes se llamaba Sánchez, por la estación de tren. Aunque todavía muchos de sus 2000 mil vecinos se refieren al lugar con este último nombre.

    Solo 12 kilómetros separan a Ramallo de Savio y a Savio de San Nicolás. El acusado de matar a su mamá, Teresita Di Martino (61), su hija Ailen (10) y su hermano, Germán (32) vive en el pueblo y trabaja en una casa de sepelios en San Nicolás -Exequiel Service S.A.-. Hace unos días su domicilio cambió: está detenido en la Comisaría Segunda de Villa Ramallo.

    En su pueblo, la mayoría dice que no lo conoce, como cuatro maestras del Jardín de Infantes 905 Mariano Saavedra. La escuela está frente de la casa del imputado.

     

    Solo unos pocos, como los vecinos que viven a metros de su casa, que venden ropa, lo describen como «una excelente persona». Lo conocen de toda la vida. «La señora de la librería habló con la televisión esta mañana, podés preguntarle sobre él, está al final de la cuadra», dicen, para liberarse de una respuesta que parece quemar como una bola de fuego. ¿Ya nadie conoce a Damián?

    Son las 19.30, ya es de noche, y una patrulla de la Bonaerense recorre la cuadra. Rodea el mini boulevard en la que viven los vecinos del acusado, hay un jardín de infantes y una librería. La casa de Grottini es en Tucumán al 800.

    La construcción de su casa de dos pisos todavía no la finalizó, aún hay una pared con ladrillos a la vista, sin revocar. «Ahí iba a vivir Damián con su mamá», confirma su primo, el único familiar de los Grottini que habló hasta ahora.

    Y aclara que el garaje que está adelante de la casa sin finalizar era del hermano fallecido. Hay un auto blanco estacionado con patente nueva y el resto es jardín. No hay rejas, pero sí alambrado. Allí cuelga un cartel: «Vende», de una inmobiliaria de Ramallo.

    Al lado viven sus tíos que lloran las tres muertes y no salen de su asombro. A pocas cuadras, los empleados de la farmacia, la carnicería y la verdulería de la calle principal no saben quién es Damián Grottini.

    Pocos datos y muchas incógnitas rodean al caso. Demasiados silencios, quizás miedos también. Los pocos vecinos que están afuera de sus casas en la noche de Savio cuidan sus palabras, y sobre todo, cuidan sus omisiones.

    Excepto un hombre que compra en la verdulería. Cuenta que lo conoce porque fueron al colegio juntos. Pero se apura al aclarar: «No somos amigos». Y dice más: «Los dos nos criamos acá, él era tranquilo. Nos sorprendió porque es un pueblo chico y nos conocemos todos. A la hija la tenía de vista y a la mamá la conocía. El hermano era sano, deportista, y de repente murió».

     

    Damián supo trabajar en la estación de servicio como encargado, con el cuñado de este vecino.

    Las tres muertes, de su hermano, hija y madre en 2019, 2021 y hace unos días, respectivamente, no le cierran a nadie.

    «Germán ingresó a la Clínica San Nicolás a las 19 y a las 21 murió», relata el médico que atendió al hermano de Damián. Tenía 32 años. «Tuvimos una situación muy particular. El chico era atleta y hacía vida normal. Damián, su mamá, sus tíos y primo lo trajeron en auto porque desvariaba. Pensábamos que era una intoxicación por un psicofármaco».

    El médico que lo atendió cuenta que el joven estaba en su casa y se empezó a sentir mal. Fue internado en la habitación 116, le hicieron tomografías y un electrocardiograma.

    «La madre salió de la clínica y en el ínterin, no sabemos qué pasó, si entró Damián al cuarto, pero cuando la mamá vuelve a la media hora, el chico estaba muerto», recuerda todavía sorprendido.

    En ese entonces, los médicos no sospecharon. «No encontramos algo raro. Pero entre que Germán entró acá y murió, seguramente algo le hicieron». El certificado de defunción fue por encefalopatía.

    Tanto la mamá, como la hija y el hermano de Damián, llegaron a los centros médicos sintiéndose mal. Por eso, la fiscal del caso, María Belén Baños, mandó a analizar una taza de té que encontró en la heladera de la casa de Grottini, que habría tomado la madre.

    También a los órganos de la mujer le harán pericias toxicológicas. Sumado a que exhumarán el cuerpo de Ailen, aunque el de Germán no pueden porque fue cremado en Villa Constitución, a 45 kilómetros de San Nicolás.

    La hipótesis de Baños sostiene que el sospechoso podría haber inyectado aire desde la vía del suero a las venas. Pero para el médico esto es inviable. «No fue aire lo que les pasó, seguro fue una sobredosis de un psicofármaco como diazepam o midazolam. Eso es lo que se usa para dormir al paciente y si no lo asistís con el respirador se muere. Porque para meter aire necesitas 30 o 40 cm y que se arme un burbujón para que el corazón se quede sin sangre y se pare».

    Una de las pruebas reunidas por la fiscalía fueron unas búsquedas que el hombre hizo en Google sobre cómo generar una embolia por vía venosa y sobre el suero.

    Solo el hermano de Damián murió en la clínica privada, dado que la mamá y la hija fallecieron en el Hospital San Felipe. Con menos de un año de diferencia entre las muertes de ambas, la presencia de Damián con su mamá el viernes 22 de abril levantó sospechas entre los médicos. El rol que tuvieron fue clave.

     

    La denuncia contra el acusado la hacen los médicos de guardia. «Vieron algo que no les cerró, tampoco les cerró el diagnóstico de la señora. Fue la misma situación que con la nena y quedaron dudas sobre la causa de la muerte de Ailen», explican desde el hospital.

    Nunca cuajó que por un dolor en el pecho o en el abdomen, ambas murieran. Tenían buena salud y no presentaban enfermedades preexistentes. Esto las ubicaba en el grupo de pacientes que no eran de riesgo: «No habían padecido un ACV o una operación previa como para morir, por eso llamaba la atención».

    También la actitud del ahora detenido captó la atención de los médicos. «Cuando él trae a la madre, la pediatra que atendió a su hija -la noche en que murió- fue a advertirle a la médica de guardia que tenga cuidado con el antecedente. Apenas termina de decirle eso, se acerca Damián y dice: ´Mi mamá se durmió´. Estaba muerta. La médica revisa el consultorio y encuentra las ampollas de un medicamento -Diazepan- que no usa la farmacia del hospital», cuenta el médico.

    Y recuerda sobre el momento en que Ailen fue hospitalizada: «Cuando ingresó al hospital con la hija, él la fue a ver a la terapia. La nena estaba para pasar al piso. Pero un día me llama y me dice que se había muerto». A la nena la habían tratado cardiólogos, pediatras y le habían hecho varias tomografías. Ya estaba estable y su fallecimiento sorprendió a todos en el San Felipe.

     

    «Había ido varias veces al psiquiatra»

    Un hombre de 50 años es el único primo que tiene Damián: «Todos estamos sorprendidos y mal. Mi papá no para de llorar».

    -¿Cómo fue el día en que Germán, el hermano de Damián, falleció?

    -Ese día Germán almorzó, se acostó a dormir, la mamá lo despertó para tomar mate y tenía baba en la boca. Entonces ahí buscó a mis papás para pedirles ayuda. Mi papá, Damián y su madre Teresita lo llevan a la clínica. No estaba en sí, aunque respondió preguntas sobre los nombres de los presentes. Quedó en observación y si evolucionaba bien, al día siguiente le iban a dar el alta. Esa noche llevé a Savio a mi papá y agarré ropa de Germán de su casa. Lo llamé a Damián para dejarle la ropa en la clínica. Él estaba ahí con mi tía «Mimi». Dejé la chata en doble fila. Entré corriendo y le dejé la ropa. «Mañana nace mi ahijada», me dice, porque estaba por nacer mi hija. Me fui a las 21.10. Fui a mi casa para buscar a mi mujer porque iba a parir. A las 22 mi hijo me dice que había muerto Germán. Al día siguiente, a las 11, fui a su velorio.

    ? ¿Cómo se encontraba Germán de salud?
    -Su fallecimiento fue algo muy loco porque se re cuidaba. Estaba sano como la hija y la madre de Damián al momento de morir.

    -¿Viste en el Facebook de Damián las palabras para con su hermano e hija fallecidos?

    -No conocía la foto que compartió en donde le escribe a la hija muerta que se iba a encontrar con el tío, que era lo que tanto quería. Es algo que pensas que se va de sí.

     

    -«Se va de sí», ¿por qué estaba con tratamiento psiquiátrico?

    -Fue un par de veces al psiquiatra que atendía a mi hermana discapacitada. Pero no sé si estaba medicado.

    -¿Damián solo adoptó a Ailen?

    -La adoptó con Germán y Teresita a los 20 días de nacer, porque nunca tuvo pareja. Se rumoraba que era gay, se lo comentó a mi mamá. A la nena la llevaron a todos los médicos por su retraso, también fueron a Buenos Aires a tratarla. Los papás biológicos son humildes, están vivos. Ellos ayudaban mucho a la familia de la nena.

    -¿Y el papá de Damián también falleció?

    -Sí, se mató viniendo de Concordia una tarde de mucha lluvia. Se despistó, era remisero y llevaba atrás un motor de otro auto y chocó contra un tanque de gas. Fue dos años antes de lo de la muerte de Germán.

    -¿Creés que Damián es un asesino?
    -No pienso que fuera capaz de matar a la familia. Era un pibe normal, no había indicios. Pero si lo hizo, que lo pague.

    -¿Cuál era la relación de Damián con la iglesia católica?

    -Vivía para la iglesia. Frecuentaba la Capilla Santa María, ubicada a tres cuadras de su casa. Desde hace un año comenzó a ir más. Y allí velaron a su madre. Durante muchos años fue a la Catedral de San Nicolás.

    Las fotos que Damián publicaba en Facebook dan cuenta de su cercanía con el catolicismo. También sirven de radiografía de sus pérdidas. Las imágenes son piezas que sirven para reconstruir el perfil de una persona.

    Fuente: Clarín