Por qué el hormigueo en las manos puede ser una señal de alarma: síntomas que no deben subestimarse

El hormigueo en las manos puede aparecer después de dormir con el brazo bajo el cuerpo, apoyar el codo durante mucho tiempo o mantener la muñeca en una posición forzada. En la mayoría de esos episodios, la sensación desaparece al cambiar de postura. La señal que modifica la importancia del síntoma es su persistencia, su repetición o su asociación con debilidad y pérdida de sensibilidad.

Un artículo de BBC explica que la presión sostenida sobre una extremidad puede comprimir de forma transitoria los nervios de la zona y alterar los mensajes que envían hacia el cerebro. Cuando esa presión cede, el flujo de sangre y la comunicación nerviosa se recuperan, y el entumecimiento suele desaparecer.

La situación cambia cuando el hormigueo reaparece sin una postura que lo explique, se concentra siempre en los mismos dedos o interrumpe el sueño. En esos casos, la frecuencia, el horario y la zona afectada son el primer dato relevante para una evaluación médica. El mismo artículo de BBC distingue la parestesia temporal, el nombre técnico del hormigueo y el entumecimiento, de los casos que se mantienen en el tiempo y pueden acompañar alteraciones neurológicas o daño en los nervios.

El hormigueo en pulgar, índice y dedo medio puede orientar al túnel carpiano

Una de las causas frecuentes de molestias repetidas en la mano es el síndrome del túnel carpiano. Según MedlinePlus, este problema aparece cuando el nervio mediano queda comprimido en la muñeca. Ese nervio interviene en la sensibilidad y el movimiento de distintas zonas de la mano, por lo que la presión sobre su recorrido puede provocar entumecimiento, ardor, dolor, hormigueo o dificultad para mover los dedos con precisión.

La distribución de las molestias es un dato que ayuda a diferenciar este problema de una sensación pasajera y difusa. MedlinePlus indica que los síntomas suelen sentirse en el pulgar, el índice y el dedo medio. Al principio pueden aparecer durante la noche, sobre todo si las muñecas permanecen dobladas al dormir.

La aparición nocturna fue también uno de los elementos analizados en un estudio publicado en la revista Musculoskeletal Surgery. De los 681 casos incluidos, 581 correspondieron a pacientes con síntomas nocturnos, y en ese grupo la parestesia estuvo presente en el 98,5 por ciento de los casos, frente al 81,1 por ciento entre quienes no registraban molestias de noche.

El estudio aclara que esos datos corresponden a personas con diagnóstico confirmado de síndrome del túnel carpiano, no a cualquier persona que sienta hormigueo al dormir.

Según MedlinePlus, la evolución del problema puede sumar dificultades para sostener objetos pequeños o realizar tareas que exigen movimientos precisos. La misma fuente advierte que, sin atención, puede producirse pérdida de sensibilidad en algunos dedos y debilidad permanente en el pulgar.

Diabetes, medicamentos y falta de vitaminas también pueden dañar los nervios
El hormigueo persistente puede tener un origen más amplio que una compresión localizada en la muñeca. El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS, por su sigla en inglés) señala que la neuropatía periférica reúne más de 100 afecciones que dañan el sistema nervioso periférico, la red que comunica el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo.

Cuando se ven comprometidos los nervios sensoriales, los responsables de transmitir sensaciones como el tacto, el dolor o la temperatura, pueden aparecer dolor, hormigueo o reducción de la sensibilidad, sobre todo en manos y pies. A diferencia del túnel carpiano, que afecta un único nervio en la muñeca, la neuropatía periférica puede comprometer distintos nervios y desarrollarse en días, semanas o incluso años.

Entre las causas de neuropatía periférica, el NINDS incluye la diabetes, la falta o el exceso de ciertas vitaminas, ciertos medicamentos y los tratamientos contra el cáncer. También señala que la presión prolongada sobre un nervio o las actividades repetitivas y forzadas pueden favorecer el estrechamiento de los canales por donde pasan los nervios.

Ante molestias que no ceden al cambiar de postura, que se repiten en los mismos dedos o que interrumpen el sueño, la recomendación del NINDS es consultar a un médico. La evaluación incluye un examen neurológico y, si es necesario, estudios complementarios como la electromiografía (una prueba que mide la actividad eléctrica de los nervios y los músculos para determinar dónde está el daño) o la resonancia magnética.

El tratamiento depende de la causa: en compresiones localizadas puede bastar con una férula o fisioterapia, mientras que las neuropatías de origen sistémico requieren tratar la enfermedad que las produce.

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