El calendario electoral de 2027 empieza a aparecer como uno de los principales riesgos para el programa económico de Luis Caputo. FIX SCR, la afiliada local en Argentina de Fitch Ratings, anticipó que la proximidad de las elecciones presidenciales provocará una dolarización de las carteras que presionará sobre el tipo de cambio y las reservas del Banco Central y obligará al Gobierno a volver a utilizar las tasas de interés para contener la demanda de divisas.
La advertencia resulta significativa porque aparece incluso en el escenario base de FIX, que contempla una continuidad del oficialismo y una reelección sin grandes sobresaltos. La calificadora considera que la propia dinámica electoral llevará a empresas y ahorristas a incrementar su cobertura en dólares a medida que se acerquen los comicios, reproduciendo parte de las tensiones cambiarias que se observaron durante 2025.
En ese escenario, FIX proyecta que el dólar terminará 2027 en $2.071, lo que implicaría un incremento de 26,5% respecto de diciembre de 2026. La calificadora espera además que el Banco Central tenga que endurecer la política monetaria en los momentos de mayor tensión para restringir la cantidad de pesos disponibles y desalentar la dolarización.
Por eso, la TAMAR tendría un promedio de 26,8% durante 2027, aunque con movimientos al alza en los meses de mayor incertidumbre política. El mecanismo que describe FIX es similar al que el Gobierno utilizó en otros episodios de presión cambiaria: permitir que las tasas aumenten para encarecer el costo de salir del peso y contener la demanda de dólares.
El problema se agrava considerablemente en el escenario alternativo de la calificadora, que supone que el oficialismo llegue a las elecciones con mayor debilidad política. En ese caso, FIX proyecta una dolarización más intensa, una mayor presión sobre las reservas y tasas de interés considerablemente más elevadas.
Bajo ese escenario, el dólar podría cerrar 2027 en $2.256, mientras que la inflación llegaría al 26,6% y la TAMAR promediaría 33% durante el año. La diferencia con el escenario base muestra hasta qué punto la calificadora considera que la variable política puede convertirse nuevamente en el principal determinante de las condiciones financieras.
La advertencia de FIX coincide con señales que ya aparecen en los precios de mercado. GMA señaló que el riesgo país argentino ronda los 500 puntos básicos, contra unos 137 puntos del promedio de los mercados emergentes. La brecha, de alrededor de 360 puntos, persiste pese a la mejora de algunos indicadores macroeconómicos y empieza a ser vinculada por los analistas con la incertidumbre sobre la continuidad política después de 2027.
GMA destacó que el riesgo país había llegado a bajar hasta 426 puntos en junio y se mantuvo en la zona de 400 a 430 puntos durante parte de julio, pero luego interrumpió la compresión. Para la consultora, con buena parte de la mejora macroeconómica ya incorporada a las cotizaciones, el calendario político comenzó a ganar peso en la valuación de los activos argentinos.
Cohen viene observando un fenómeno similar en la curva de deuda. La diferencia de rendimiento entre títulos que vencen antes y después de las presidenciales se amplió, una señal de que los inversores exigen una compensación adicional para quedar expuestos al resultado electoral. En una comparación reciente, el AO27 rendía alrededor de 7,1% frente al 10,5% del AO28, lo que llevaba la tasa forward entre ambos instrumentos hasta 15,3%.
La preocupación electoral también ayuda a explicar las dificultades de Caputo para recuperar plenamente el acceso al crédito. Con el Treasury estadounidense cerca del 5% y un riesgo país todavía elevado, Cohen estimó que una nueva colocación soberana podría exigir un rendimiento cercano al 9,7%. El Tesoro, de hecho, volvió a suspender la emisión del Bonar 2029 ante la resistencia de Economía a convalidar tasas cercanas al 10%.
El escenario que plantea FIX supone, por lo tanto, que esa demanda aumentará a medida que se acerquen las presidenciales. La incógnita será con qué nivel de reservas llegará el Gobierno a ese momento y cuánto margen tendrá para evitar que la dolarización termine trasladándose al tipo de cambio y los precios.
La City empieza así a ponerle números a un riesgo que hasta hace pocos meses parecía lejano. Aun bajo un escenario de continuidad de Milei, FIX espera tensión cambiaria, pérdida de reservas y necesidad de subir las tasas. Si el oficialismo llega debilitado, la dolarización sería mayor y el dólar podría superar los $2.250. El desafío para Caputo será acumular suficientes reservas antes de que el calendario electoral vuelva a convertir al dólar en el principal refugio de los inversores.
Fuente: La Política Online
