Entrerriano cosechó batatas de más de cinco kilos

En una quinta ubicada en la zona sur de Paraná, el productor hortícola Enrique Livoni protagonizó una cosecha poco habitual: batatas gigantes, algunas superiores a los cinco kilos, comenzaron a aparecer entre los cultivos y llamaron la atención incluso de trabajadores con años de experiencia en la actividad.

El hombre trabaja desde hace años en una producción de pequeña escala, donde combina tareas manuales, herramientas básicas y escasa utilización de productos químicos. “Hace unos nueve o 10 años que empecé más firme con esto. Arranqué con dos caballos y después, con un ahorrito, pude comprar un tractor viejo”, contó.

Según relató, la actividad tomó mayor impulso tras atravesar una situación familiar compleja hace más de una década. Desde entonces, mantiene la quinta paralelamente a su empleo en un frigorífico pudo saber EntreRíosYA de lo informado por Diario Uno.

Batatas de más de cinco kilos
En la huerta cultiva distintas verduras y hortalizas, entre ellas calabazas, melones, zapallitos, chauchas y diferentes variedades de batata. Sin embargo, este año una variedad blanca de pulpa amarillenta sobresalió por desarrollar tamaños inusuales.

“El sábado saqué una de 5,600 kilos. Antes había sacado otra de 4,840 kilos y pensé que no iba a salir una más grande”, relató Livoni sobre la sorprendente cosecha.

El productor consideró que el crecimiento extraordinario estaría relacionado principalmente con la distancia utilizada durante la siembra. “Las plantaron muy lejos unas de otras y por eso salieron enormes. Quedan batatones de tres o cuatro kilos”, explicó.

Pese a las dimensiones, aclaró que el producto mantiene buenas condiciones para el consumo. “Están sanitas. Son perfectamente para consumo. Algunas son deformadas, pero por dentro están muy buenas”, aseguró.

Producción artesanal y natural
Varias de las batatas gigantes fueron regaladas a vecinos, conocidos y trabajadores de la zona. “Cinco batatas llenaban una bolsa y pesaban 24 kilos”, comentó entre risas.

Además, sostuvo que piezas de gran tamaño podrían resultar útiles para abastecer comedores comunitarios o escolares. “Sirven para cocinar y alimentar mucha gente. Lo que pasa es que en las verdulerías las grandes no siempre las quieren”, afirmó.

Uno de los aspectos que más destacó el productor fue el sistema de trabajo que aplica en la quinta, ubicada frente a una escuela. “Esto es sano, natural”, expresó, al remarcar que intenta reducir al mínimo el uso de químicos y fumigaciones.

Livoni explicó que las plagas y enfermedades afectan cada vez más a los cultivos, aunque remarcó que busca mantener un equilibrio. “Hoy hay más pestes y más enfermedades, pero tampoco es cuestión de echarle productos a todo”, reflexionó.

Las dificultades de producir
El horticultor recordó además que las últimas temporadas estuvieron marcadas por las lluvias excesivas y la aparición de hongos que dañaron parte de la producción. “El año pasado fue muy llovedor y la planta se llenó de hongos. Sembré cuatro surcos y gran parte salió débil”, contó.

También relató pérdidas registradas en otros cultivos, como el zapallo brasilero. “En un mes prácticamente se perdió todo”, lamentó.

Entre las variedades que mantiene en producción mencionó la llamada “batata remolacha”, de color morado intenso, y la batata colorada, muy buscada por familias descendientes de alemanes de las aldeas cercanas. “Les gusta porque es dulce. La usan mucho para hacer al horno con carne de cerdo”, comentó.

Menos quintas y menor rentabilidad
Más allá de la curiosidad generada por las batatas gigantes, Livoni describió las dificultades que enfrentan actualmente los pequeños productores hortícolas de la región.

“Antes se sembraba mucho más. Ahora somos pocos los que quedamos”, aseguró al referirse al retroceso de las quintas en las afueras de Paraná.

El avance urbano sobre zonas productivas, el incremento de costos y las dificultades para sostener la rentabilidad fueron señalados como algunos de los principales problemas del sector. “El que siembra muchas veces es el que menos cobra”, resumió.

Además, cuestionó la diferencia entre el valor que recibe el productor y el precio final en comercios. “He visto la batata zanahoria a 4.000 pesos el kilo, pero eso la gente no lo puede pagar”, sostuvo.

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