El Niño en la apicultura entrerriana podría tener consecuencias sobre la producción y la calidad de la miel si las lluvias se mantienen por encima de los niveles habituales. Jorge Pitter, presidente de la Cooperativa Apícola del Paraná, analizó la situación pudo saber EntreRíosYA de lo informado por Elonce.
“La apicultura, como toda actividad relacionada al sector agropecuario, está muy marcada por el tema climático. Como principio fundamental para nosotros, el equilibrio del clima es lo que marca el mejor rendimiento, la mejor producción que podemos tener”, sostuvo Pitter. En ese sentido, advirtió: “Un exceso de agua no es tan bueno en el caso de nuestra producción”.
El dirigente explicó que la preocupación está relacionada directamente con el proceso mediante el cual las abejas recolectan el néctar y producen la miel. “Lo que suele suceder es que se licúa el néctar que tienen las flores. A la abeja se le hace más compleja la recolección y bajar la humedad”, detalló.
Cómo puede afectar la humedad a la miel
Pitter señaló que las abejas realizan dentro de la colmena un proceso para reducir la humedad del néctar hasta aproximadamente un 18%, condición que permite conservar posteriormente la miel. Cuando la humedad ambiental es elevada, ese trabajo se vuelve más complejo y puede disminuir la productividad.
“Cuando hay condiciones de exceso de humedad, se complica un poco el trabajo de las abejas, hace que sean menos productivas y esa es la consecuencia que vivimos los apicultores con esta situación”, afirmó.
La situación también puede repercutir sobre la calidad del producto. “A veces la abeja cierra el panal con la miel con un poco más de humedad de lo normal. Eso puede afectar la calidad de la miel porque puede ser propensa a fermentación una vez extractada”, explicó.
Advierten una mortandad superior a la habitual
Los productores ya observaron algunas señales durante el invierno, especialmente a partir de las oscilaciones térmicas. Pitter indicó que los períodos cálidos fuera de época pueden provocar floraciones anticipadas y hacer que las colmenas comiencen a movilizarse y consumir sus reservas antes de lo previsto.
“Lo que hemos estado observando en este momento, cuando los apicultores ya empiezan a recorrer un poco más la colmena, es que hay una mortandad que ha estado un poquito por encima de lo normal”, reveló el presidente de la cooperativa.
También advirtió sobre las consecuencias que pueden tener los fríos repentinos después de períodos más templados. “Un frío repentino, una helada fuera de lugar, puede hacer que esa floración se acabe y las abejas sufran estrés porque necesitan ese aporte energético que no lo están teniendo”, señaló. Ante esas situaciones, indicó que puede resultar necesario suplementar la alimentación con jarabe de azúcar.
Qué recomiendan hacer ante una temporada lluviosa
Frente a la posibilidad de precipitaciones abundantes, Pitter consideró fundamental conservar suficientes reservas dentro de las colmenas. “Lo que nosotros recomendamos es estar atento al estado de la colmena, no cosechar antes de tiempo y trabajar con reserva adecuada”, expresó.
“En estas condiciones, no tenemos certeza de que la entrada de néctar vaya a ser constante. Siempre tratamos de decir que se deje un poco de reserva en la colmena para tener un amortiguador en caso de darse condiciones de carencia de néctar, para que el estado de la colmena y la población se mantengan saludables”, profundizó.
El antecedente de temporadas con abundantes precipitaciones mantiene alerta al sector. “Hace unos años hubo un fenómeno similar, con mucha lluvia en diciembre y enero, y los resultados que tuvimos fueron caída en la producción y desmejora en la calidad del producto”, recordó.
Cautela ante las inversiones y mejores precios para la miel
Más allá de la incertidumbre climática, Pitter destacó que el sector llegó a esta etapa después de una campaña favorable. “Venimos afortunadamente de una temporada productiva que fue relativamente buena, con precios que se han recuperado un poco”, señaló.
Sin embargo, aconsejó prudencia al momento de encarar nuevas inversiones. “En este momento, invertir en la actividad a ojo cerrado conlleva un riesgo muy importante. Es más importante mantener las colmenas en buen estado, mantener el material y quizás no tanto crecer”, sostuvo.
Actualmente, la Cooperativa Apícola del Paraná trabaja con alrededor de 80 productores y tiene vinculadas unas 24.000 colmenas. Además, aproximadamente el 70% de su producción se destina a exportación directa, con envíos hacia la Unión Europea, Colombia y otros mercados, mientras entre el 20% y el 30% se comercializa dentro del país.
