De vacaciones en Bariloche, Santi Maratea recibió un sorpresivo llamado que lo dejó en una encrucijada

    Mar 17, 2022

    La vida de Santi Maratea comenzó de una manera en los medios, pero últimamente dio un giro. Hoy es una especie de talismán. En dónde se  necesita una mano, allí está él, por motus propio o porque lo convocan. Más allá de esto, el se encarga de dejar en claro una cosa: “No es caridad lo que hago”. A grandes rasgos, porque después de cada colecta suele organizar otra para él, para viajar o comprarse algo, como una especie de compensación.

     

    Claro, esto empezó tímidamente hasta llegar a límites insospechados. De esto habló recientemente a través de sus historias de Instagram, apenas lo llamaron desde la Embajada de Ucrania para que los ayude a juntar mercadería. Sostuvo que un avión humanitario saldrá el domingo y en ese corto plazo requieren poner conseguir la mayora cantidad posible de productos.

     

     

    “Siempre se me va todo de las manos. Tengo mil ejemplos: cuando hicimos lo de los Wichis, sólo queríamos comprar unas camionetas y terminó una persona que laburaba en el Estado presa, por robar donaciones. Con las madres de la trata queríamos juntar dos millones y juntamos 8, con Emita juntamos 2 palos verdes y aparte se legalizó el medicamento en el país. Con corriente, queríamos juntas 15 millones y terminamos juntando 185 millones”, comenzó.

     

    La instrucción viene a raíz de que ahora pasó a ser una cuestión internacional. “Me acaban de llamar desde la Embajada de Ucrania para pedirme si le podía dar una mano…”, frenó perplejo, y reafirmó: “si les podíamos dar una mano”.

     

    La persona que lo convocó le dijo que se llamaba Zhana. “No sé qué hacer, se me va de las manos. Se te van todo tipo de posturas políticas. Más allá de lo que leo o no leo, me llamó una persona diciéndome que necesitan cosas como: pañales, leche, alimento para mascotas, medicamentos, me pedís eso, ¿y te voy a decir qué no? La mujer con la que hablé me dijo que es humanitario, que no tiene nada que ver con la política, y eso, por un lado, me tranquilizó”.