Los concejales de Paraná podrían quedar obligados a realizar guardias pasivas durante los fines de semana y feriados para atender y seguir reclamos vecinales vinculados a servicios municipales. Así lo propone un proyecto de ordenanza que ingresó al Concejo Deliberante.
La iniciativa establece que todos los sábados, domingos y feriados haya dos ediles de turno: uno titular y otro suplente. Su función sería recibir las demandas derivadas del sistema municipal de atención ciudadana 147, hacer seguimiento de los casos y actuar como nexo con las áreas correspondientes del municipio.
Según el proyecto, los concejales designados para las guardias deberán contar con un número telefónico habilitado para recibir reclamos y tomar conocimiento directo de las situaciones denunciadas por los vecinos. Además, tendrán la obligación de constituirse en los lugares donde se registren los hechos o problemáticas reportadas y realizar el seguimiento de las actuaciones iniciadas.
La propuesta prevé que las guardias funcionen en el marco de un nuevo esquema denominado “Sistema Municipal de Atención Ciudadana 147 – Emergencia Respuesta Rápida (ERR)”, destinado a la recepción y monitoreo de reclamos relacionados con el funcionamiento de la ciudad y los servicios municipales.
Entre las situaciones que podrían llegar a los concejales de guardia se encuentran problemas de alumbrado público, calles en mal estado, recolección de residuos, basurales, anegamientos, señalización vial, ruidos molestos, animales sueltos y otros inconvenientes que afecten la seguridad, la salubridad o la convivencia urbana.
Otro de los puntos destacados del proyecto es que los ediles deberán rendir cuentas de su actuación. Para ello, tendrán que informar verbalmente en la primera sesión ordinaria posterior a su turno cuáles fueron los reclamos recibidos, qué áreas municipales intervinieron y cuáles fueron las gestiones realizadas y sus resultados.
El proyecto fue presentado como ciudadana particular por la exconcejal Adriana Torner. En los fundamentos, sostiene que los representantes legislativos no deben limitar su tarea al ámbito deliberativo, sino fortalecer su presencia territorial y el contacto directo con los vecinos. Según argumenta, la implementación de guardias permitiría agilizar respuestas ante conflictos urbanos y reforzar el vínculo entre la ciudadanía y las instituciones.
