La coparticipación federal atada al consumo sigue en caída libre y en el gobierno de Martín Llaryora aseguran que la situación no mejorará en los próximos meses, por lo que se dispuso cambiar drásticamente el sistema de pagos, que deja de estar en los ministerios y pasa a quedar centralizado bajo la mirada de Guillermo Acosta, el ministro de Economía cordobés.
La comisión lleva el nombre de “Consejo de Gestión Estratégica del Gasto” y tiene como misión cerrar los grifos chicos de los ministerios para armar un colchón financiero que le permita a la Provincia soportar “un poco más” que el resto de las jurisdicciones si la economía no repunta.
A los ocho meses de caída de la coparticipación se suma el diagnostico de que mayo será un mes negro por el mal desempeño que tendría el adelanto de Ganancias por parte de las empresas privadas, confiaron en El Panal.
Para poner en marcha el sistema, durante la semana no se generaron órdenes de pagos. Cada gasto debe ser pedido por nota electrónica, y él Consejo de Gestión Estratégica del Gasto definirá qué autoriza y qué no. Capacitaciones, catering y viajes están en el top del recorte.
Con esta nueva mecánica, habrá días de pago específicos para los proveedores. Así, dejan de emitirse órdenes automáticas. “Toda la ejecución del gasto estará dirigida y priorizada de acuerdo a las definiciones políticas del gobernador y quitan la potestad de fijar pagos a cada ministerio”, dijo un funcionario que participó de la reunión en la que se bajaron las nuevas directrices.
En los hechos, se eliminan de los “fondos permanentes” (caja chica) de cada ministerio. Mónica Zomberg, secretaria de Administración Financiera de la Provincia, dijo a los encargados de las tesorerías que deberán sentarse sobre las respectivas cajas y decirles a los ministros que “no hay plata”. “En el escenario, hay provincias con grandes complicaciones que quizá tengan inconvenientes para pagar aguinaldo. Córdoba no va a llegar a esa situación, y por eso se toman estas decisiones”, explicaron en el Gobierno.
“Avizoramos un final de año muy complejo para la Nación si la economía real no repunta y empieza a generar empleo”, dice un funcionario cercano al gobernador.
De la intensidad de la crisis dependerá la fecha de elecciones provinciales. En principio, la idea sigue siendo que se vote en abril, pero podría modificarse si la aprobación de la gestión Llaryora no está para entonces en el 60%, con Milei cayendo.
Fuente: La Politica Online