Juzgarán a un cura, un portero y una preceptora por abusos en un jardín

May 2, 2022

Un sacerdote, un portero y una preceptora comenzarán a ser juzgados el próximo lunes en San Nicolás, acusados de haber agredido sexualmente a cinco niños de entre tres y cuatro años en un jardín de infantes de la localidad bonaerense de San Pedro, donde el cura se desempeñaba como representante legal.

Se trata del sacerdote Tulio Matiussi (48), el exportero Anselmo Ojeda (60) -el único que continúa detenido con prisión domiciliaria- y la preceptora María Luján Rubíes (53), quienes llegan a juicio por «abuso sexual simple agravado por la calidad de sus autores», por tener a su cargo la guarda de los menores afectados y, en el primero de los casos, por ser un ministro de culto.

“Con mi nena se empezaron a dar situaciones que no entendíamos, como por ejemplo quedarse llorando cuando yo me iba a trabajar diciendo ‘papá se puede morir’ o ‘no va a volver’, que después nos enteramos que eran las amenazas que ellos les hacían para que no contaran nada”, dijo a Télam Víctor Sabioni, padre de una de las niñas que denunció abusos.

Los síntomas fueron in crescendo, como la preocupación de sus padres.

“Poco antes de que nos enteráramos (de los abusos) ella estuvo una semana sin clases, y cuando la noche antes de retomar le dijimos ‘bueno, mañana volvés al jardín’ de la nada se puso mal, empezó a vomitar, a levantar fiebre y quedó internada por deshidratación. Estuvo sin que los médicos pudieran establecer qué le pasaba”, dijo.

Alarmados por este episodio, los padres de la niña dispusieron que iniciara un tratamiento psicológico “y ahí empezó a contar” lo que le había ocurrido en el jardín y lo repitió luego en Cámara Gesell, “donde lo nombra tanto al cura como al portero”.

El debate oral estará a cargo del Tribunal Oral Criminal Nº2 de San Nicolás de los Arroyos que preside María Elena Baquedano, y las audiencias se desarrollará los días 9, 10, 11, 12 y 13 de mayo a partir de las nueve de la mañana.

“Yo tengo toda la expectativa de que se haga justicia, no hay otra opción en mi cabeza, porque hay muchísimas pruebas. Necesitamos que haya justicia porque si bien el daño que les hicieron los va a acompañar toda la vida, esto nos va a ayudar un poquitito a sanar tanto dolor”, dijo Ana Clara Froman, madre de la niña abusada.

La mujer asegura que las familias se sienten ahora muy apoyadas por la comunidad de San Pedro aunque al principio “les costó entender semejante locura”, y “hoy los únicos que lo siguen defendiendo es la feligresía católica” de la parroquia San Roque.

El abogado de los padres, Ariel Fusco, consideró que la gran expectativa en torno a este juicio radica en que a nivel mundial “la Iglesia ha demostrado ser una institución que no está abierta a reconocer que estas cosas ocurren”, y el hecho de que se logre probar los delitos y condenar a los acusados “es un paso más para esa apertura”.

“La iglesia tiene que reconocer que este tipo de casos ocurren, que cuando aparecen hay que condenarlos y tomar recaudos importantes como hacen otras organizaciones, que lo primero que se hace es separar al denunciado del cargo y no reubicarlo en otro lugar, porque se entiende que si eventualmente fuera culpable, seguimos exponiendo a otros chicos”, dijo.

La defensa del cura presentó una serie de planteos pidiendo el “sobreseimiento del acusado a las puertas del juicio oral” en base a una presunta nueva prueba aportada que, sin embargo, “no está vinculada a los hechos” y la recusación del tribunal; en ambos casos, le corresponde resolver a la Cámara de Apelaciones.

“Para este tipo de actividades en fecha tan próxima, el único justificativo que encuentro es tratar de cambiar el tribunal o suspender el juicio oral”, aseguró.

En el pedido de elevación a juicio efectuado hace casi dos años, y al que tuvo acceso Télam, el fiscal Hernán Granda planteó que «durante el curso lectivo 2017» los imputados sometieron a los niños a «tocamientos» de sus zonas genitales en horario de clases, delito que los imputados cometían tanto de manera «colectiva» como «individual», con o sin la presencia de otros chicos como testigos.

Granda señaló que los hechos ocurrieron «en la sala, en la zona de baños, en partes comunes como cocina, patio y SUM, y en la iglesia San Roque contigua al jardín, donde el señor Matiussi oficiaba como sacerdote».

«Producto de estas prácticas se verificaron signos de abuso sexual infantil en todos los menores», afirmó el fiscal.

No obstante, Granda terminó pidiendo que los tres sean juzgados por el más leve de los delitos contra la integridad sexual -abuso simple- y no por violación, que fue la calificación inicial del hecho en virtud del cual fueron indagados.

“Yo ya anticipé en una audiencia preliminar, cuando llegue al momentos de exponer los lineamientos de la acusación voy a sostener que corresponde una calificación más elevada, como es la ‘corrupción de menores’ y ‘abuso agravado por acceso carnal’, además de los otros agravantes”, dijo Fusco.