Flybondi en caída libre: venden pasajes, cancelan vuelos y no pagar sueldos

Con el pasar del tiempo y ante la suma de deudas y vuelos cancelados, el eslogan de Flybondi, “la libertad de volar”, lentamente se fue deformando a “la libertad de vender pasajes y no volar”. Es que la aerolínea del exagente de inteligencia de estrechos vínculos con el gobierno libertario, Leonardo Scaturicce, acumula una semana sin despegar y mantiene un escalofriante récord de vuelos cancelados en lo que va del 2026 que aumenta a medida que pasan los meses, sin que las autoridades reguladoras se den por aludidas. Ahora, la Justicia ordenó embargar las cuentas bancarias de la empresa por una deuda de casi 1500 millones de pesos que Flybondi mantiene con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Como si fuera poco, tampoco le pagan ni a los 300 trabajadores que aún mantienen ni a los otros 700 que comenzaron a desvincular desde marzo, los cuales se concentrarán hoy viernes a partir de las 11 frente al Monumento a Cristóbal Colón, lindero a Aeroparque.

Tras el reclamo de ARCA, el embargo fue dictado por los juzgados federales en Ejecuciones Fiscales Tributarias Nº1, 2 y 3, que aclararon que la medida no implica la suspensión de las operaciones de la aerolínea, sino que se trata de medidas cautelares para una ejecución fiscal cuyo objetivo es asegurar el cobro de los impuestos correspondientes. Dentro de la millonaria mora, el mayor concepto refiere a retención de ganancias, con un monto de $915.238.669,21, sumado a $207.932.266,08 en retención de IVA y $ 133.298.772,02 en bienes personales, lo que da un total de $ 1.256.469.707,31. A eso se le debe sumar los intereses del 15 por ciento que exige, extendiendo el número a saldar a $1.444.940.163,41.

La lista de compromisos incumplidos es enorme, porque también mantiene deudas desde hace meses con proveedores y en el pago de impuestos provinciales. Por si fuera poco, desde el pasado jueves 6 de agosto, la falta de pago de aportes dejó a trabajadores activos y cesanteados sin cobertura médica.

Los reveses para la empresa de Scaturicce llegan frecuentemente. Al embargo por deudas con la agencia recaudadora se le suma la cancelación total de sus operaciones en Brasil. En julio, la Agência Nacional de Aviação Civil, (ANAC Brasil), le restringió a Flybondi la venta de nuevos pasajes a algunos destinos brasileños e indicaba un plazo para realizar ajustes operativos y seguir comercializando la ruta hacia/desde Río de Janeiro. Con el pasar de los días, la aerolínea volvió a incumplir las determinaciones y a partir del 11 de agosto, tampoco puede volar a Río, único destino que le quedaba en el país vecino.

Aunque el ente regulador de aviación civil de Brasil comparte sigla y nombre con su par argentino, el modus operandi es totalmente distinto. Mientras que los brasileros actuaron inmediatamente cuando vieron que Flybondi cancelaba sistemáticamente sus vuelos con destino a ese territorio, la Administración Nacional de Aviación Civil de Argentina mira para otro lado y le permite seguir vendiendo pasajes libremente.

Según el sitio Failbondi.fail, la última vez que un avión de Flybondi despegó fue el 5 de este mes. El día anterior, martes 4, un vuelo programado de Santiago del Estero a Buenos Aires tardó casi nueve horas en despegar. Aun así, esos pasajeros pueden decir que tuvieron suerte: de los 11 viajes vendidos para ese día, solo salieron 2.

Para el diputado Esteban Paulon, la vista gorda de la ANAC argentina se explica por la relación de Scaturicce con el gobierno libertario. “Es un empresario ex agente de inteligencia, actual lobbista, o hasta hace algunos meses lobbista para el gobierno de Argentina en Estados Unidos ante distintos organismos”, lo definió Paulón y aseguró que eso “le da una cobertura de impunidad muy importante, que hace que la ANAC no tome ninguna medida al respecto de los permanentes incumplimientos que tiene la aerolínea”.

Leonardo Scaturicce adquirió la aerolínea en junio del año pasado, un mes antes de que cobrara notoriedad por un episodio en el que un avión de su propiedad arribó al país desde Miami sin ser revisado por Aduana. Luego del escándalo, se conoció que OCP, una de las firmas del lobbista, fue adjudicada por el Ministerio de Economía por contratos que superan los mil millones de pesos, primero para proteger los correos electrónicos del organismo y luego por la venta de un clúster de servidores. Además, es uno de los lazos entre Milei y la trumpista Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).

El diputado Paulón planteó que “la operación de Flybondi, desde que la tomó Scaturicce, se parece más a una estafa piramidal que a una operación de una aerolínea, porque hay un mecanismo en el cual la empresa recauda dinero en grandes cantidades vendiendo vuelos que después no realiza”, profundizó el legislador y agregó que ese porcentaje de vuelos cancelados “fue creciendo mes a mes, y en el caso en el que se devolvía el dinero de los pasajeros, lo hacían dos o tres meses después”.

“Por lo tanto, había ahí un trabajo del dinero, como una bicicleta financiera, se utilizaba el dinero para invertirlo, obtener una ganancia, y después se volvía a volcar a los usuarios. Básicamente, se hace un préstamo compulsivo, una operación compulsiva de mercado de capitales, sobre el pretexto de los viajes”, definió el diputado, que en enero presentó un pedido de informe ante la Cámara baja del Congreso para examinar al detalle el accionar de Flybondi.

Visto y considerando la nula rigurosidad de la ANAC con la empresa de Scaturicce, Paulón sostuvo que, por la vía parlamentaria, “la lógica sería que las comisiones de Transporte y Defensa de la Competencia, que es a donde fue girado ese informe, emitan un dictamen y soliciten que se le suspenda la licencia, o a lo sumo, que no le permitan operar”.

A los empleados también les deben
En tanto, la aerolínea no solo tiene problemas con las personas a las que le vendió un servicio y jamás se lo brindó. También le debe (explicaciones y dinero) a sus propios empleos. A principios de este año, la estructura de la empresa rondaba los mil empleados, de los que ahora solo quedaron alrededor de 300, y aseguran que muchos de ellos no cobraron sus haberes correspondientes a junio, julio y el aguinaldo.

Con los otros más de 700 trabajadores que ya no forman parte de la empresa, la situación es igual de aberrante. En marzo, la empresa comenzó con un proceso de disminución de personal, bajo el argumento de enfrentar “problemas financieros graves”. A varios les ofrecieron un programa de retiro voluntario a cobrar en tres pagos que, según cuenta Franco, un extripulante de cabina de la aerolínea en diálogo con Radio 750, “en algunos casos sí se cobraron, quizás la primera, incluso como mucho la segunda cuota, pero la empresa ya empezó a incumplir”.

“Yo cumplía la función de tripulante de cabina. A mí lo que me corresponde, como a tantos otros compañeros, es la indemnización por despido sin causa”, explicó Franco, que prefirió no revelar su apellido por razones de seguridad. “Cuando empezamos a reclamarle que actúen frente a este tipo de inacción por parte de la empresa, empezaron a identificar a los que estaban reclamando para ser los primeros desvinculados”, contó.

Ante la nula respuesta de la aerolínea, los trabajadores que no cobraron su retiro voluntario ni indemnización, se congregarán este viernes 14 de agosto en las cercanías de Aeroparque, frente al Monumento a Cristóbal Colón, para reclamar que la empresa cumpla con los convenios acordados hace más de cinco meses.

Informe: Thiago Buglione – Pagina 12

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