Falleció el actor Arturo Bonín

    Mar 15, 2022

    Arturo Bonín, quien actualmente formaba parte de La 1-5/18, se encontraba en un duro momento de salud, falleció a los 78 años.

    La primera noticia había surgido el lunes 14 de marzo, en el programa Socios del espectáculo cuando dijeron que era «delicado» el estado de salud de Bonín.

    “Vamos a contar que Arturo Bonín está atravesando un momento muy delicado de salud, información que estamos dando aquí por primera vez», agregaron en su momento los conductores, Rodrigo Lussich y Adrián Pallares.

    «Una carrera divina, irreprochable, intachable, un actor de raza, queridísimo», y siguieron advirtiendo que serían «cautos» y que le mandaban un abrazo a Susana Cart, esposa y compañera del actor desde hacía casi medio siglo.

     

    «Acompañamos a la familia de este queridísimo actor a quien habíamos estado disfrutando sobre todo en los últimos tiempos en La 1-5/18», la tira de las noches de El Trece, telenovela argentina producida por Polka que tiene lugar en una villa de Buenos Aires.

    En la ficción de Polka, Bonín interpretaba a Ciro, el tío del Padre Lorenzo y Coty.

    Inquieto, en cuarentena, tanto Bonín como Cart, su mujer, estrenaron La persuasión, serie escrita por Erika Halvorsen y dirigida por Guillermo Berger, donde ambos compartían los papeles protagónicos junto a un elenco que completaban Dalma Maradona y Victoria Onetto, entre otros.

    Trabajó hasta último momento. «Un actor que no tiene un proyecto o dos debajo del brazo es porque se murió ayer», había dicho en una entrevista bastante reciente.

    «No nos quedamos quietos. Es la única forma de sentir que hay un horizonte. Se sabe que el teatro es una de las últimas cosas que se van a abrir, mientras tanto la esperanza, la expectativa y el laburo están», sostuvo ante La Nación en pleno confinamiento.

    La pasión por actuar le apareció de casualidad a los 16 años mientras estudiaba para «químico de la alimentación». Un amigo le propuso tomar clases de teatro y él aceptó, pensando que era un buen ambiente para conocer chicas.

    Actuó en Bairoletto, Los pasajeros del jardín, Sentimientos, Otra historia de amor, Iluminados por el fuego y Contar hasta diez, y en una veintena de ciclos televisivos, como Montecristo, Vidas robadas o Dulce amor. En teatro, su espacio preferido para sentirse realizado, llevó adelante casi 30 obras, entre las que destacan Whitelocke, un general inglés; Illia, Código de familia y El conventillo de la Paloma.

    De grande orientó su carrera hacia el compromiso social. En 2001 participó de Teatro por la Identidad -también junto a su esposa-.

     

    Descripto como un actor «de perfil bajo ante los medios y proactivo a la hora de autogestionar sus proyectos», en los últimos tiempos tuvo eco su papel en La mujer justa, junto a Graciela Dufau, sobre adaptación de la novela de Sándor Marai.

    Se lo vio en numerosas películas nacionales y en novelas y tiras cómicas, y probablemente uno de sus papeles más recordados hay sido la interpretación de Senador Nacional Enzo Bordabehere, en la película argentina Asesinato en el Senado de la Nación donde, junto a Pepe Soriano (Lisandro de la Torre en la ficción) recrearon los hechos ocurridos durante la presidencia de Agustín P. Justo.

    «Cuando dije que quería ser actor, mi papá me llevó al médico. Se puso loco. Era un tipo bárbaro, pero agarró para cualquier lado. Estábamos a fines de los ‘50 y él imaginaba que el desarrollo pasaba por otro lado. Fuimos al clínico y le dijo: ‘Creo que me salió medio raro… quiere actuar’. El médico lo calmó, le dijo que no pasaba nada malo. Y mi viejo confió (en el médico) y me dio libertad».

    Arturo Bonín y Susana Cart se conocieron en 1971 en el teatro Payró. En 1996 legalizaron su matrimonio de forma civil por iniciativa de sus hijos y con ellos como testigos.

    El aviso de las «Criollitas»
    Con más de 60 años de teatro sobre sus espaldas, no desconocía haberse hecho famoso gracias un aviso de galletitas Criollitas. Tenía casi dos décadas de recorrido teatral cuando a un grupo de creativos se les ocurrió, a fines de los setenta, que aquel bigote frondoso podía protagonizar un spot sobre un ejecutivo hiperocupado que atiende el teléfono y detiene el reloj.

     

    «Aquel aviso me dio una popularidad tremenda», dijo décadas después en una entrevista con Clarín.

    «Me llamaban para desfilar en boliches, para almorzar en la mesa de Mirtha. Entré en pánico y dije: ¿Y ahora qué hago con todo esto?’. Conozco gente que se estrelló por esas cosas. Pude haber perdido el eje varias veces, pero siempre me ubicaron. Es importante que alguien que conozca tu entretela y de dónde venís, te ubique».

    Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, se consideraba «aprendiz de carpintero» y era tan fana de Boca que podía nombrar de un tirón algunas formaciones históricas de su equipo.

    No se definía como una persona religiosa. «Nunca me tentó la mística. Yo no creo que haya nada más grande que el hombre. Si tengo que encontrar a Dios lo encuentro en un tango de Piazzolla».

    En el DNI figuraba Arturo José Bonini. Tuvo dos hijos. Había nacido porteño un 11 de noviembre de 1943.