Escuela de Paraná decidió prohibir el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar

La escuela del CAE de Paraná decidió prohibir el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar para los estudiantes del ciclo básico del nivel secundario, una medida que alcanza a los cursos de primero, segundo y tercer año. La decisión forma parte de una política institucional orientada a promover el encuentro entre los estudiantes, fortalecer la convivencia escolar y reducir la dependencia de los dispositivos móviles en el ámbito educativo.

La rectora del establecimiento, Susana Hernández, explicó que la iniciativa comenzó a implementarse en julio del año pasado, luego de que la institución analizara el impacto que tenía el uso permanente del celular en la dinámica del aula pudo saber EntreRíosYA de lo informado por Elonce. Según indicó, la experiencia permitió observar que cuando los estudiantes no tienen el teléfono a disposición durante la jornada escolar se generan más espacios de interacción entre ellos. En ese sentido, señaló que “cuando los chicos no tenían el celular o no lo tenían a disposición, se favorecía mucho más el encuentro, el diálogo y el desarrollo de estas habilidades blandas que son tan necesarias para su futuro”.

La directiva aclaró que la escuela no desconoce el valor de la tecnología en los procesos educativos, pero consideró que su uso debe estar acompañado y regulado por los adultos. “Nosotros siempre consideramos al celular como una herramienta de trabajo, pero sabemos que su utilización tiene que ser guiada por el adulto”, sostuvo.

Una experiencia que comenzó hace varios años
La rectora recordó que el establecimiento ya venía trabajando sobre el uso de los celulares desde hace tiempo. De hecho, explicó que desde 2017 se había implementado un sistema mediante el cual los alumnos que llevaban sus teléfonos debían depositarlos en una caja al ingresar al aula, donde permanecían guardados durante el desarrollo de la clase.

“En ese momento los chicos dejaban el teléfono en una caja dentro del aula y podían utilizarlo en los recreos. Era una forma de ordenar el uso del dispositivo sin prohibirlo completamente”, explicó Hernández. Sin embargo, con el paso del tiempo la institución comenzó a advertir que la dependencia de los estudiantes hacia el celular era cada vez mayor.

La rectora señaló que actualmente muchos adolescentes tienen dificultades para autorregular el uso del teléfono, por lo que consideró necesario que los adultos intervengan para acompañar ese proceso. “Hoy vemos que la dependencia con el aparato es muchísimo mayor y que por ahí los chicos no saben limitarse solos. Por eso creemos que a los adultos nos corresponde acompañar este proceso de crecimiento”, afirmó.

La decisión institucional fue comunicada previamente a las familias y, según destacó Hernández, tuvo una respuesta positiva por parte de los padres. “La medida fue informada a las familias y la aceptaron inmediatamente. Incluso muchos la agradecieron porque comparten la preocupación por el uso excesivo del celular”, señaló.

Cómo se aplica la medida en la escuela
La prohibición del uso de celulares rige específicamente para los estudiantes del ciclo básico del secundario, es decir, de primero a tercer año. En cambio, en el ciclo orientado, que corresponde a los cursos superiores, se mantiene el sistema de las cajas dentro del aula.

En esos casos, los alumnos dejan el teléfono durante la hora de clase y pueden utilizarlo únicamente en los recreos o cuando el docente decide incorporarlo como herramienta pedagógica. Hernández explicó que la escuela no pretende eliminar el uso de la tecnología, sino establecer límites claros que permitan ordenar su utilización.

“Para nosotros no se trata de retroceder en lo que tiene que ver con la educación digital. Lo que buscamos es que los estudiantes estén concentrados en lo que están haciendo y no pendientes de la ansiedad de ver qué está pasando en las redes sociales”, explicó.

La rectora señaló que la iniciativa surgió en el marco de intercambios que mantienen directivos de distintas instituciones educativas, especialmente en el nivel secundario, donde el uso del celular está más extendido.

“Cada institución trata de tomar decisiones y sostenerlas. En nuestro caso decidimos avanzar con esta medida y mantenerla en el tiempo”, indicó Hernández, quien consideró que la experiencia del CAE puede ser considerada pionera en la provincia.

Si bien al comienzo hubo cierta resistencia por parte de los estudiantes, la rectora explicó que con el paso del tiempo comenzaron a observarse cambios positivos en la convivencia escolar. “Al principio hubo resistencia y los chicos no estaban contentos, pero después empiezan a ver otras posibilidades: nuevas relaciones, más diálogo y más encuentros entre compañeros”, destacó.

Promover un uso responsable de lo digital

Desde la institución definieron esta política como un “espacio de cuidado de lo digital”, en el cual los adultos acompañan el uso de la tecnología y promueven relaciones más saludables con los dispositivos.

Hernández explicó que muchas veces la escuela termina funcionando como una “caja de resonancia” de situaciones que se originan fuera del ámbito escolar, especialmente aquellas vinculadas con redes sociales o grupos de mensajería.

“Cuando los chicos no cortan nunca el contacto con lo que sucede afuera, muchas situaciones terminan impactando dentro de la escuela. El anonimato y la distancia que generan las redes hacen que muchas veces no haya límites en la forma de comunicarse”, explicó.

En ese sentido, la institución también estableció pautas para el uso de grupos de WhatsApp vinculados a la escuela, con el objetivo de evitar conflictos y promover un uso respetuoso de la comunicación digital. “Incluso hemos trabajado con los tutores de curso para establecer normas de comportamiento en esos grupos, porque entendemos que también forman parte del ámbito escolar”, indicó.

Según la rectora, desde que se implementó la medida se registró una disminución en situaciones conflictivas vinculadas al uso de redes sociales y se fortalecieron los espacios de interacción entre los estudiantes. “Son pasos que vamos dando y que los chicos terminan aceptando cuando ven que los adultos sostenemos las decisiones”, afirmó.

Hernández concluyó que la iniciativa se inscribe dentro de una tendencia que comienza a observarse en distintos sistemas educativos del mundo, donde cada vez más instituciones buscan equilibrar el uso de la tecnología con la necesidad de preservar espacios de encuentro, diálogo y aprendizaje. “La escuela es, ante todo, un lugar de encuentro entre distintas realidades y trayectorias escolares. Por eso creemos que generar esos espacios de diálogo cara a cara sigue siendo fundamental”, concluyó.

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