La llegada de nuevas versiones importadas de los utilitarios Peugeot Partner y Citroën Berlingo marca un punto de inflexión en el mercado automotor argentino. Presentadas por Stellantis, ambas unidades reemplazarán a los modelos de fabricación nacional que dejarán de producirse este mes en la planta de El Palomar.
El cambio no solo implica una renovación tecnológica, sino que también reabre el debate sobre el rol de la producción argentina frente a la creciente importación de vehículos en el marco del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Fin de una etapa para la producción nacional
Durante años, la fabricación local de estos utilitarios fue un pilar dentro del segmento de vehículos livianos para trabajo, abasteciendo a pymes, servicios técnicos y logística urbana.
Sin embargo, con el cese de producción en la histórica planta bonaerense, se cierra un ciclo relevante para la industria nacional. En su lugar, llegan unidades importadas desde Europa con mejoras técnicas, mayor capacidad de carga y equipamiento actualizado.
Este giro refleja una tendencia más amplia: la reconfiguración del mapa productivo en Argentina, donde las decisiones de las terminales globales comienzan a priorizar plataformas internacionales por sobre desarrollos locales.
Más tecnología, pero otro origen
Las nuevas generaciones de Partner y Berlingo presentan avances significativos respecto a sus versiones anteriores. Ambos modelos comparten una plataforma renovada, con mejoras estructurales en el chasis y una mayor capacidad de carga, que alcanza los 3,9 m³ frente a los 3 m³ de los modelos nacionales.
Además, pueden transportar hasta 865 kilos, lo que los posiciona como opciones competitivas para actividades de distribución, logística de última milla y servicios profesionales.
En términos mecánicos, mantienen el motor turbodiésel 1.6 HDI de 92 CV, con caja manual de cinco velocidades, priorizando eficiencia y bajo consumo, una característica clave para el segmento laboral.
Diseño y funcionalidad orientados al trabajo
El rediseño exterior incorpora la nueva identidad visual de ambas marcas, con cambios en la parrilla, ópticas y líneas generales de la carrocería.
En el interior, las diferencias entre ambos modelos se mantienen: el Partner adopta el concepto i-Cockpit con volante compacto, mientras que el Berlingo conserva un enfoque más tradicional y utilitario.
Ambos ofrecen espacio para tres ocupantes y un área de carga optimizada, con piso plano, iluminación específica, ganchos de sujeción y puertas traseras de doble hoja, elementos pensados para maximizar la funcionalidad.
También suman equipamiento de seguridad como frenos ABS, control de estabilidad (ESP), airbags frontales, cámara trasera y sensores de estacionamiento.
El impacto en el mercado y los precios
En cuanto a los valores, las nuevas versiones importadas se ubican en un rango superior respecto a las unidades nacionales que reemplazan, en línea con su mayor nivel de equipamiento y su origen europeo.
Esto podría tener impacto en sectores que dependen de estos vehículos para su actividad diaria, como pequeñas empresas, repartidores y profesionales independientes.
Sin embargo, la mejora en eficiencia, seguridad y capacidad también podría traducirse en beneficios operativos a largo plazo.
