Un equipo internacional de científicos descubrió un gigantesco cementerio de ballenas en las profundidades del océano Índico, un hallazgo que ya es considerado uno de los más importantes de los últimos años para la biología marina y la paleontología.
La zona se encuentra en la fractura de Diamantina, frente a Australia, a unos 7.000 metros de profundidad. Los investigadores estiman que allí podrían concentrarse hasta 10 millones de restos de cetáceos acumulados a lo largo de millones de años.
El descubrimiento permitió identificar tanto osamentas de ballenas relativamente recientes como fósiles con una antigüedad cercana a los 5,3 millones de años.
Un corredor submarino repleto de restos
Según los investigadores, el cementerio se extiende a lo largo de un corredor submarino de aproximadamente 1.200 kilómetros y constituye el mayor sitio de estas características del que se tenga registro.
Para estudiar la zona, científicos realizaron durante 2023 varias inmersiones con sumergibles especializados capaces de operar en condiciones extremas de presión y oscuridad.
Durante esas exploraciones fueron identificados cinco grandes yacimientos con abundantes restos óseos, incluidos cráneos bien conservados de distintas especies de cetáceos.
Además de cartografiar el área, los especialistas recolectaron muestras del fondo marino para analizar el ecosistema que se desarrolla alrededor de las osamentas.
Un ecosistema que florece alrededor de las ballenas
Los expertos explicaron que este fenómeno es conocido como “caída de ballenas” y ocurre cuando los cuerpos de estos animales llegan al fondo oceánico tras su muerte.
Con el paso del tiempo, los restos se transforman en una fuente de alimento y nutrientes para numerosas especies que habitan las profundidades marinas.
Sobre las osamentas fueron hallados pepinos de mar, almejas, langostas enanas y otros organismos adaptados a un ambiente donde la luz solar nunca llega.
Los investigadores creen que varias de las especies encontradas podrían ser desconocidas para la ciencia debido al aislamiento extremo de la región estudiada.
Cómo se conservaron durante millones de años
El estudio señala que la notable conservación de las osamentas se debe a varios factores. Entre ellos aparecen la alta densidad de los huesos, la escasa presencia de sedimentos y una capa mineral que ralentiza el proceso de deterioro.
Respecto de la acumulación masiva de restos, los científicos consideran que la geografía de la fractura de Diamantina habría actuado como un embudo natural que concentró los cuerpos en una misma zona durante millones de años.
Las investigaciones también sugieren que las ballenas pudieron haber llegado al lugar por causas naturales vinculadas a la vejez, enfermedades o agotamiento durante sus desplazamientos oceánicos.
Los resultados del trabajo fueron publicados en la revista científica Nature y, según los especialistas, permitirán comprender mejor la evolución de las ballenas y la forma en que la vida logra desarrollarse en algunos de los ambientes más extremos del planeta.
