Beller promete hablar de Cerimedo y la corrupción

“Sí, es cierto que pedí volver a declarar”. La voz débil de Nadia Beller le confirmó a Página/12 que tiene más para decir sobre Fernando Cerimedo, pero “necesito que primero se avance en la causa de tentativa de femicidio. Después, claro, colaboraré con la justicia de Bolivia y de Argentina sobre lo que hacía Cerimedo”. Este lunes, Beller apenas podía hablar, pero puso el acento en las dos detenciones que, al mediodía, se convirtieron en prisiones preventivas. Roger Aguilera Céspedes supuestamente aportó el arma del ataque y a Paola Vargas Arizpe se le atribuye participación en el intento de homicidio. La policía boliviana sostiene que la pareja de Paula, un colombiano, Aldúbar Henry Silva Peña, al que le dicen El Juancho, fue el sicario, el que disparó hace exactamente una semana. Por supuesto, está prófugo. Pero en un escrito la fiscalía explica cómo llega hasta el sicario y sus cómplices. De todas maneras, las cosas deben ser tomadas con pinzas por dos razones. Primero, porque la investigación es difícil y no parece que los sicarios sigan en Bolivia. Segundo, porque el gobierno de Rodrigo Paz quiere circunscribir el caso -como lo dijo un ministro- a “un tema de pareja”.

Recuperarse y declarar

En el breve intercambio que mantuvo este diario con Beller apenas se le escuchaba un hilo de voz y esperaba el efecto de calmantes. La mujer insistió en que quiere ampliar su declaración, seguramente por Zoom, para evitar los traslados.

Quienes conocen a Beller afirman que ella tiene cierta obsesión por dejar registrado y grabar casi todo lo que hace. De hecho, podría ser la razón por la que en las imágenes se ve claramente que uno de los sicarios dispara, pero el otro está concentrado en llevarse el celular de la abogada. Aun así, Beller -según cuenta- tiene otro celular con un backup de información. Por ejemplo, habría capturas de pantalla, tanto del caso que se usó como cebo para la emboscada del ataque sicario, como conversaciones con Cerimedo sobre violencia de género y también hechos de corrupción en Bolivia y Argentina.

La fiscalía amplía

En un nuevo escrito de 26 páginas, los fiscales Yolanda Aguilera y Herlán Rodríguez Cueva, apuntan concretamente a uno de los sicarios que, hasta ahora, está prófugo: el colombiano Silva Peña.

¿Cómo llegan a ese punto de la investigación?

*La clave es la moto que usaron los sicarios. El intento de femicidio fue fallido en todos los aspectos. Erraron en los disparos y luego no arrancó la moto con la que llegaron al frente del Swiss Hotel: una Puma de color rojo.

*El rastreo de la propiedad de la moto no fue difícil. Y lo asombroso es que no era robada, sino prestada. El dueño es Edson Vega Justiniano, alias Don Fiti, y hay un testigo, que vive en la casa del hijo de Don Fiti, que declara que vio cuando Don Fiti no sólo le prestó la moto a Juancho, sino que la subieron a una camioneta para llevarla a cambiarle el color: era blanca, la pintaron de rojo.

*El testigo, que vivía en la casa del hijo de Don Fiti porque se había peleado con su familia, cuenta además que andaban pidiendo prestados un uniforme y una caja de delivery.

*Da toda la impresión de que los fiscales creen que los dos sicarios fueron el colombiano Juancho y el hijo de Don Fiti, que se llama Alejandro Salomón Buceta.

*En el escrito, el Ministerio Público afirma que todo se hizo a cambio de un pago. “El Juancho vino a decirle a Don Fiti, hace dos semanas, que tenía un negocio grande”.

*La esposa de Juancho fue detenida como cómplice. Ella dijo que no tuvo nada que ver y contó que un vecino, Roger Aguilera, le prestó un arma a Juancho. Aguilera también fue acusado como cómplice.

La historia en general parece burda y los autores dejaron pruebas y testigos por todos lados. Pero -dicen los criminalistas-, si fuera un invento policial, hubieran inventado algo más inteligente. Habrá que ver.

En la ampliación de la acusación de este lunes, no se reiteran las pruebas contra Cerimedo, pero Beller quiere que se acompañen los elementos surgidos del celular del consultor, entre ellos los intercambios que sirvieron de cebo para que ella saliera a la puerta del hotel segundos antes de que aparecieran los sicarios.

Mensajes como prueba

En el celular de Beller aparece el primer anzuelo que le lanzan a Beller. Un diálogo muy poco creíble:

*”Hola licenciada (por Beller). Me llamo Enrique Huanca, me dieron su contacto para que me ayude. Yo soy del Trópico de Cocha y necesito salirme ya de ahí con mi familia. Quisiera verla para entregarle lo que tengo y que me ayude. Tenemos unos papeles sellados que firmó el Evo con unos brasileros que ahora atraparon por droga y a nosotros nos obligaba a ayudarlos y un cd con fotos y video de lo que el Evo le hizo a mi sobrinita. Ella falleció hace unos días después de 6 años de estar peleando con una enfermedad. No sabemos a quién entregarle esto para que nos ayude. No necesitamos dinero, sólo ayuda”.

*Pese a lo poco creíble de la historia, Beller le traslada la cuestión a Cerimedo, manifestándole sus dudas. El la incentiva. “Yo si escuché algo de esa chica, que murió los otros días”, le escribe Cerimedo a Beller.

*Lo insólito se produce después. Cerimedo le escribe a Beller y le dice: “Rodrigo ya sabe del tema del otro día. Que le llegó por varios lados”. Rodrigo obviamente es Rodrigo Paz, el presidente. Más presión a Beller para que vea a los denunciantes.

*Por lo que se ve en los mensajes, el día en que Beller se iba a encontrar con el supuesto Huanca, la abogada estaba con vómitos, casi seguro por el embarazo. Pero él la convence para que acuda al encuentro al día siguiente.

*”Licenciada, buenas tardes. Mi hijo habló con su compañero -le escribe Huanca a Beller- Ya sabemos que no estaba usted. ¿Será que podemos vernos mañana? Mi hijo le explica todo y usted nos ayuda”. Este mensaje es, para Beller, una prueba del vínculo entre el que tira el anzuelo, Huanca, y Cerimedo.

*Finalmente, el consultor le escribe que salga a la puerta del hotel que los denunciantes están llegando y, en verdad, quienes llegan son los sicarios.

*En el celular de Cerimedo hay mensajes, al minuto, con ECG, diciéndole “están llegando, está herida, dos sujetos en una moto”. El intercambio -según Beller- es con Erik Correa González, jefe de Inteligencia de Bolivia. Para Beller es una prueba del poder parapolicial y de inteligencia de Cerimedo, por lo que ella lo califica como una tentativa de crimen de estado.

Todos estos mensajes son transcriptos por este diario en base a las capturas de pantalla de Beller, sólo que sacándole los errores de tipeo y gramaticales.

¿Se viene una batalla?

En Bolivia crecieron durante todo el fin de semana los reclamos porque el presidente Rodrigo Paz Pereira no dio explicación alguna de que su asesor personal estuviera ya alojado en el penal de Palmasola. Este lunes, quien habló fue el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers, que no sólo es estrecho colaborador del mandatario, sino que tiene un vínculo familiar. “Es un tema de pareja -dijo Zamora Liebers ante los medios-. No tiene que opinar el presidente. Bueno, Cerimedo tenía que ver con comunicación; era un asesor externo. Hay que encontrar a los autores materiales”.

Los dichos del funcionario, del círculo íntimo del presidente Paz, apuntan a que el caso quede como un problema “pasional”. O sea, encontrar a los sicarios o supuestos autores, y que se corte ahí. Y, al menos por los escritos que la fiscalía presentó hasta ahora, la intención es la misma: no avanzar más allá.

La pelota queda entonces en la cancha de Beller. Ella dice que tiene pruebas de los negocios ilegales de Cerimedo en Bolivia y en Argentina. Por ejemplo, afirma que el consultor y su esposa argentina, Natalia Basil, son dueños de una empresa llamada Future, que exportó combustible a Bolivia. También se mencionan maniobras con oro. Sobre la Argentina, Beller afirma que tiene elementos sobre la causa Discapacidad. Presuntamente, ella grabó a Cerimedo cuando le contó lo que ocurría en Andis. Este domingo, Adriana Salvatierra, dirigente muy vinculada a Evo Morales y que conoció a Beller cuando militaba en el Movimiento al Socialismo, contó en Radio 10 que en ese entonces la abogada ya tenía una cierta obsesión por grabar y dejar registrado todo lo que hacía. Eso permite suponer que Beller tiene elementos para aportar, pero, como le dijo a Página/12, “voy a hablar, quiero declarar, pero primero tenemos que encontrar a los que quisieron matarme”.

Fuente: Pagina 12

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