Alimentos recomendados por expertos para consumir durante la gripe y recobrar la energía

Cuando la gripe reduce el apetito, el cuerpo puede perder líquidos, energía y nutrientes en un momento en que necesita sostener sus defensas. Por eso, la hidratación y una alimentación que resulte fácil de tolerar pueden acompañar la recuperación, aunque ningún alimento cura la infección por sí solo.

La fiebre, la transpiración, los vómitos y la diarrea favorecen la pérdida de líquidos. A la vez, el malestar general, la congestión y las náuseas pueden volver difícil comer o beber. Durante los primeros días, conviene priorizar las bebidas y elegir comidas que no irriten el estómago.La fiebre, la transpiración, los vómitos y la diarrea favorecen la pérdida de líquidos. A la vez, el malestar general, la congestión y las náuseas pueden volver difícil comer o beber. Durante los primeros días, conviene priorizar las bebidas y elegir comidas que no irriten el estómago.

Además de esos síntomas, combatir la infección exige un esfuerzo adicional del organismo, que puede traducirse en cansancio y debilidad. La nutricionista registrada Beth Czerwony, consultada por Cleveland Clinic, recomienda ajustar la alimentación a lo que resulte más fácil de consumir mientras persista el malestar.

El agua y las bebidas con sales minerales ayudan a reponer líquidos
El agua suele ser la alternativa más accesible para empezar. Beberla en sorbos pequeños y frecuentes puede resultar más llevadero cuando hay náuseas o rechazo a las bebidas. Si la fiebre, los vómitos o la diarrea causaron pérdidas importantes, las bebidas con sales minerales, también llamadas electrolitos, pueden contribuir a reponerlas.

En lugar de tomar grandes cantidades de una sola vez, conviene repartir el consumo a lo largo del día según cómo se sienta cada persona. La orina oscura, los mareos, la boca seca, el cansancio inusual o una reducción marcada de las micciones pueden ser señales de deshidratación. Ante estos signos, corresponde consultar a un profesional de salud.

Si la garganta está irritada o hay congestión, las infusiones sin cafeína pueden ofrecer alivio temporal por su temperatura. Czerwony explicó que el mentol del té de menta deja una sensación refrescante que puede hacer más cómoda la respiración.

También son habituales las infusiones de equinácea, hibisco o saúco, aunque ninguna reemplaza la atención médica ni los tratamientos indicados por un profesional.

Los caldos y las sopas combinan líquido con alimentos fáciles de consumir
Los caldos y las sopas reúnen en un mismo plato agua, calorías y nutrientes. Su temperatura y el vapor que desprenden pueden aliviar de manera transitoria la congestión nasal. Aunque la sopa de pollo es una opción habitual, cualquier preparación similar puede servir si se ajusta a los gustos y a los alimentos disponibles.

Para que aporte más que líquido, se le pueden agregar verduras, arroz, papa, huevo u otra fuente de proteína. Así, permite volver a incorporar alimentos sin recurrir a comidas pesadas. Czerwony destacó a Cleveland Clinic que estas preparaciones suelen ser suaves para la garganta y el estómago.

A medida que reaparece el apetito, es preferible comenzar con porciones reducidas. Tostadas, galletas saladas, avena, banana, puré de manzana, huevos y yogur suelen ser opciones bien toleradas. Si alguna preparación aumenta las náuseas, el dolor abdominal o el malestar, conviene dejarla de lado hasta que los síntomas disminuyan.

Frutas y verduras aportan vitamina C, pero no reemplazan el tratamiento médico
Las frutas y verduras permiten incorporar vitamina C, presente en alimentos como naranja, kiwi, frutillas, melón, tomate, brócoli, coliflor, papa y pimiento rojo. Algunos estudios indican que este nutriente podría reducir levemente la intensidad o la duración de ciertos cuadros respiratorios. De todos modos, no cura la gripe ni sustituye las indicaciones médicas.

Si el apetito todavía es escaso o masticar resulta incómodo, un jugo de fruta o verdura 100% natural puede ser una alternativa transitoria. Conviene elegir versiones sin azúcar agregada. Los licuados, por su parte, admiten combinaciones de frutas, verduras, hielo, leche, yogur o jugo, según lo que cada persona tolere.

Las preparaciones frías pueden aliviar una garganta irritada. Sin embargo, cuando sea posible, es preferible elegir las piezas enteras, ya que conservan la fibra y ofrecen una mayor variedad de nutrientes que los jugos.

El alcohol, la cafeína y las comidas muy picantes pueden aumentar las molestias
Como el descanso es importante durante la recuperación, conviene evitar sustancias que alteren el sueño o agraven las molestias. El alcohol puede favorecer la deshidratación, mientras que la cafeína, presente en el café, el té negro, las gaseosas y las bebidas energizantes, puede dificultar el sueño o aumentar el malestar estomacal en algunas personas.

También es recomendable limitar los productos muy azucarados, que aportan pocas vitaminas y proteínas, y las preparaciones picantes, capaces de irritar una garganta inflamada o generar molestias digestivas. De acuerdo con Beth Czerwony, si un alimento empeora el malestar, es preferible dejarlo de lado hasta sentirse mejor.

Más allá de esas precauciones, no es necesario seguir un menú rígido. Los platos habituales que resulten reconfortantes y se toleren bien pueden formar parte de la alimentación durante esos días.

Los síntomas pueden durar desde algunos días hasta dos semanas. Si los síntomas se intensifican, aparecen signos de deshidratación o el apetito no regresa después de una semana, es importante consultar a un profesional de salud.

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