El asesinato de un interno en la Unidad Penal Nº1 de Paraná abrió una investigación judicial para esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el violento episodio. El joven fallecido fue identificado como Martín Siegfried, de 26 años, quien murió tras ser atacado con un arma blanca dentro del establecimiento penitenciario. Según confirmaron fuentes oficiales, el interno presentaba cinco heridas punzantes y fue trasladado al hospital, donde finalmente falleció a causa de las lesiones sufridas.
Por el hecho quedaron bajo investigación dos hermanos, Luis y Raúl Miño, de 22 y 25 años, quienes cumplen condenas extensas por otros delitos y fueron señalados como los principales sospechosos del ataque.
El director general del Servicio Penitenciario de Entre Ríos, Alejandro Miotti, informó que los internos fueron retirados del penal tras el hecho y puestos a disposición de la Justicia.
“Durante la tarde del viernes se produjo el traslado de dos internos identificados como presuntos agresores hacia la Alcaldía de Tribunales, donde quedaron a disposición de la fiscalía que investiga el caso”, explicó.
Miotti detalló además que el interno atacado presentaba varias lesiones graves. “El interno tenía heridas visibles en distintas partes del cuerpo. Una de ellas estaba a la altura del pecho y otra debajo de la axila izquierda, que sería la que revestía mayor gravedad”, indicó.
Durante las pericias realizadas en el lugar, personal policial secuestró armas blancas utilizadas en el ataque. “En el procedimiento se incautaron dos elementos cortopunzantes. Se trataría de las denominadas ‘facas’, aunque aún no se pudo precisar su tamaño ni de qué material estaban confeccionadas”, señaló el funcionario.
El interno que estaba por recuperar la libertad
De acuerdo con los datos difundidos por el Servicio Penitenciario, Siegfried cumplía condena por acumulación de delitos vinculados principalmente a contravenciones a la ley de estupefacientes y otros hechos menores.
El joven estaba cerca de recuperar la libertad. “Le restaban pocos meses para finalizar la condena. En julio ya tenía prevista su salida”, explicó Miotti.
El funcionario aclaró que por el momento no se pudieron determinar las causas del ataque, ya que la investigación continúa en manos de la Fiscalía.
Las hipótesis que analiza la investigación
El crimen ocurrió en un pabellón pequeño del penal, donde convivían pocos internos. “Se trata de un pabellón reducido, donde había seis internos. Habitualmente los conflictos de convivencia se producen en sectores con mayor cantidad de detenidos, por lo que aún no se puede precisar qué originó el enfrentamiento”, explicó el director del Servicio Penitenciario.
Entre las hipótesis que se analizan aparece la posibilidad de conflictos personales previos o disputas internas dentro del pabellón. “Podrían existir problemas familiares o situaciones que vienen desde afuera, de la calle. Otra posibilidad es que se trate de una disputa por liderazgo dentro del pabellón, lo que en la jerga carcelaria se conoce como intentar convertirse en el ‘capanga’ del sector”, indicó Miotti.
Los dos sospechosos son hermanos y cumplen condenas largas. “Son internos con penas superiores a los 20 años. Uno está condenado por homicidio y el otro también cumple una condena extensa por delitos graves”, precisó.
Reacción de la familia y medidas en el penal
Tras conocerse la muerte del interno, familiares se presentaron en la unidad penal y protagonizaron momentos de tensión.
El director del Servicio Penitenciario explicó que se les brindó contención y asistencia. “En un primer momento la situación fue muy difícil para la familia, algo entendible ante un hecho de estas características. Luego pudieron dialogar con las autoridades y también intervino personal médico para asistir a una familiar que sufrió una quemadura en el brazo”, relató.
Según se informó, la mujer habría intentado arrojar combustible sobre una cubierta encendida y resultó lesionada.
En cuanto a la seguridad dentro del penal, Miotti remarcó que se trata de un hecho excepcional. “En esta gestión es el primer caso de un homicidio dentro de una unidad penal. Si no me falla la memoria, hacía más de tres años que no se registraba una muerte violenta de este tipo en el sistema penitenciario provincial”, afirmó.
Posibles traslados y refuerzo de controles
Tras el crimen, el pabellón donde ocurrió el hecho fue desalojado y quedó momentáneamente sin internos mientras avanzan las pericias judiciales.
Además, se analiza el traslado de los sospechosos a otra unidad penal de la provincia.
“Seguramente serán trasladados y permanecerán aislados de forma preventiva mientras se evalúa su alojamiento en otro pabellón”, explicó Miotti.
El funcionario aseguró que las requisas y controles dentro de las cárceles se realizan de manera permanente.
“Las requisas se llevan a cabo todos los días en las unidades penales. Sin embargo, en establecimientos con muchos pabellones es imposible revisar todos en una misma jornada, por lo que cada dirección organiza los operativos de control de manera rotativa”, concluyó.
Fuente: Elonce