India bombardeó varias zonas de Pakistán, según confirmaron desde ambos gobiernos. Con un saldo de al menos tres muertos, Islamabad prometió “responder” en un contexto de máxima tensión desde el atentado ocurrido en la región disputada de Cachemira el 22 de abril. El ataque ocurrió en la madrugada del miércoles (martes por la tarde en Argentina).
La escalada siguió al ataque que dejó 26 muertos en la región disputada y actualmente administrada por India, a pesar de que no fue reconocido por Pakistán. Desató el temor internacional a una nueva escalada entre las dos potencias nucleares. Mantienen una disputa histórica por la región de Cachemira, de mayoría musulmana y dividida desde 1947, tras la independencia del Reino Unido.
“Hace poco, las fuerzas armadas indias lanzaron la operación Sindoor, golpeando infraestructuras terroristas en Pakistán”, indicó el gobierno indio. Desde Pakistán, el ejército denunció que las fuerzas de Nueva Delhi atacaron “tres regiones”. Entre ella se encuentra Muzaffarabad, capital de la Cachemira pakistaní, y una zona en la provincia de Punyab, vecina de la India.
El ministro pakistaní de Defensa, Khawaja Asif, afirmó que los bombardeos provocaron al menos “tres civiles muertos, incluyendo un niño”. Mientras tanto, el ministro de Información, Ataullah Tarar, anunció que el Comité de Seguridad Nacional se reuniría este miércoles.
“Responderemos en el momento que elijamos”, advirtió el portavoz del ejército pakistaní, el teniente general Ahmed Chaudhry. Por su parte, el ejército indio acusó a Islamabad de “violar una vez más el alto al fuego”. Señalaron que fue con disparos de artillería en los sectores de Bhimber Gali y Poonch-Rajauri, en la Cachemira india.
En su cuenta de X, las fuerzas armadas indias aseguraron que “respondieron de forma apropiada y calibrada”. Un alto mando militar pakistaní detalló que los bombardeos alcanzaron cuatro sitios: Muridke y Bahawalpur en Punyab, y Kolti y Muzaffarabad en Cachemira. “Habrá una respuesta hiriente pronto, esto no se quedará así”, advirtió.
Ante estos hechos, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que esperaba que “los enfrentamientos entre India y Pakistán terminen muy pronto”. Entre los objetivos indios se incluyó la mezquita Subhan, en Bahawalpur. Es señalada por los servicios de inteligencia indios como vinculada a grupos asociados al movimiento yihadista Lashkar-e-Taiba (LeT). El mismo tendría base en Pakistán y sería responsable de los atentados de Bombay en 2008 que dejaron 166 muertos.
“Nuestra acción fue específica, equilibrada y buscó evitar cualquier escalada. No se apuntó contra ninguna instalación militar pakistaní”, precisó el gobierno indio. También afirmó haber actuado con “moderación considerable” y mantener su “compromiso en hacer que los responsables del ataque (de abril) rindan cuentas”.
En paralelo a los bombardeos, el Departamento de Estado de EE. UU. instó a ambos países a buscar una “resolución responsable” del conflicto. Mientras tanto, Nueva Delhi había amenazado con cortar el agua de varios ríos que nacen en territorio indio y fluyen hacia Pakistán. Sería una represalia por el atentado del 22 de abril.
Fuente: Perfil