Luz, gas, agua y transporte: la canasta de servicios públicos se disparó en marzo y presiona la inflación

La inflación lleva nueve meses sin desacelerarse, mientras que el presidente Javier Milei insiste en que a partir de agosto podría “comenzar con cero”. En marzo, el fuerte aumento de las tarifas de servicios públicos, así como el incremento de transporte y las naftas, podría jugarle en contra a las previsiones oficiales del Ejecutivo.

La canasta de servicios del AMBA, que incluye luz, agua, gas y transporte, trepó 11,4% mensual en marzo, producto del aumento de todos los servicios, fundamentalmente el transporte, que en esta zona escaló 14,8% respecto del mes anterior y es el rubro de mayor peso en el indicador, según el último informe del IIEP (UBA-Conicet).

A la par, la guerra en Medio Oriente añade mayor presión sobre los combustibles: la nafta aumentó 15% y el gasoil un 14,6% durante la primera semana de marzo, según el informe. El incremento se dio en medio de la fuerte presión que genera la tensión bélica en la zona del Estrecho de Ormuz, donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que produjo una disparada de precios del crudo, que lo elevó a u$s112 por barril.

Luz, gas, agua y transporte: cuánto cuesta mantener una casa en AMBA
Un hogar promedio necesitó $213.557 para cubrir sus consumos de luz, gas, agua y transporte, según IIEP. De esta manera, los ajustes tarifarios volvieron a tener un rol protagónico dentro de la estructura de precios y en los primeros dos meses del año acumulan un incremento de 16,4%, mientras que en términos interanuales trepan al 46%, muy por encima de la inflación interanual que se proyecta para marzo en torno al 32%.

Detrás de esta dinámica hay una decisión de política económica: avanzar en la reducción de subsidios y trasladar progresivamente los costos al usuario. Actualmente, los hogares cubren en promedio el 65% del costo de los servicios, mientras que el Estado financia el resto, aunque esa relación viene modificándose de manera sostenida en los últimos meses.

Dentro de la canasta, el transporte se consolida como el principal factor de presión, ya que representa cerca del 47% del gasto total y en marzo registró una suba del 14,8%, impulsada tanto por la indexación automática del boleto en la Ciudad de Buenos Aires como por los aumentos en las líneas interjurisdiccionales.

La incidencia de este rubro no sólo explica buena parte del salto mensual, sino que también refleja un cambio más profundo en la estructura del gasto de los hogares, donde la movilidad cotidiana gana peso frente a otros consumos.

Con estos aumentos, se reaviva la discusión por el índice de inflación, ya que el indicador actualizado debería tener un mayor peso de los servicios públicos y el transporte. En febrero ya se observó esta diferencia por el fuerte incremento de los regulados y, con la nueva medición, el índice de precios al consumidor (IPC) se hubiera ubicado en torno al 3%-3,1%, según diferentes relevamientos privados.

A su vez, el aumento en los combustibles también presiona la inflación de marzo, ya que en la primera semana aumentaron hasta 15%, según IIEP.

La economista de GMA Capital, Rocío Bisang, señaló en diálogo con Ámbito que “un aumento del 10% en el precio de los combustibles se traduce en aproximadamente 0,4 p.p. adicionales de inflación, por lo que va a ser un tema a seguir de cerca este mes”.

Respecto a los fuertes aumentos del crudo, Bisang aclaró que “el traslado a precio de la nafta no es 1 a 1, así como tampoco el efecto en inflación. El crudo representa poco más del 30% del precio total de la nafta y, si se trasladara el aumento pleno del crudo a la nafta, la incidencia en inflación debería ser cercana a 0,7 p.p.”.

Con estos aumentos, desde GMA Capital proyectan una inflación cercana al 3% para marzo, lo que implicaría una nueva aceleración de precios.

Golpe al bolsillo
Más allá de la diferencia entre el IPC nuevo o viejo, de fondo el aumento de las tarifas genera una mayor pérdida del poder adquisitivo de los salarios. La canasta de servicios públicos ya representa el 12,3% del salario promedio registrado estimado del mes ($1.741.460), o bien, con un salario alcanza para comprar 8,1 canastas de servicios públicos (vs. 9,3 en marzo de 2025).

En este contexto, el Gobierno enfrenta un dilema central: la reducción de subsidios es clave para sostener el equilibrio fiscal, pero al mismo tiempo introduce presión sobre los precios y dificulta el proceso de desinflación.

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