Día de los Enamorados: ¿se puede morir de amor? La explicación científica

El Dr. Omar Prietto, miembro de la Fundación Cardiológica Argentina, explicó cómo la demostración de afecto y cariño, a través de abrazos, contacto físico y besos, repercuten positivamente en la salud del corazón y en el bienestar general.

“Esto que percibimos en la vida cotidiana, que es tan efectivo y es tan frecuente, este vínculo que exige el corazón, las emociones y el cerebro, tiene un impacto directo”, precisó.

Prietto argumentó que existen publicaciones científicas que muestran “que un abrazo por segundos tiene hasta un impacto en la presión arterial de 10 a 5 puntos en descenso, que hay una disminución de la concentración de cortisol en plasma y de la percepción subjetiva del estrés, que hay una mejor frecuencia cardíaca, es decir, que hay menor variabilidad ante la frecuencia cardíaca”.

“Estar en buena compañía y con buenas emociones o con emociones cálidas, cariñosas, afectivas, amorosas, también potencian nuestra salud cardiovascular”, enfatizó.

“Cortisol, oxitos, la oxitocina es una hormona que está en nuestro organismo y que participa de fenómenos como el parto, el embarazo y la lactancia, o sea, tiene mucho que ver con toda nuestra biología natural, pero también se empezó demostrar que eran neurohormonas, hormonas que circulaban por la sangre, pero que además tenían impacto en el sistema nervioso. Luego producían sensación de placer”, detalló el doctor.

Y especificó: “La oxitocina se llevó un rótulo muy positivo que es la neurohormona del amor. Y es por eso que se habla tanto de que cuando uno tiene un vínculo positivo, una relación amorosa, la oxitocina aumenta en forma significativa”.

El amor propio, el punto de partida

Prietto sostuvo que “si bien puede sonar algo narcisista”, en la previa al Día de los Enamorados, señaló que el amor propio es el más importante. “Para estar bien con otros, primero tenés que estar bien vos”, aseguró.

Además, se refirió a una iniciativa de la Fundación Cardiológica Argentina junto con la Sociedad Argentina de Cardiología e indicó: “El amor propio hace que nuestros cuidados sean muchos más importantes. Respetar nuestra alimentación, controlar el sueño, la actividad física, la presión arterial, nuestra salud mental, hace que podamos estar bien y en armonía con otros”.

Los vínculos interpersonales y el bienestar emocional

En este punto, Prietto mencionó el estudio Interhard y el score de Franking “en donde ya demuestran que en forma independiente de estar deprimido, sufrir el estrés aumenta la probabilidad de tener enfermedad cardiovascular”.

En este orden, mencionó hechos históricos puntuales como el aislamiento y cuarentena obligatorios durante la pandemia de Covid-19, “en donde pudimos cuantificar en forma personal lo que representa la sensación de estar aislado, de estar solo, de una persona querida, tener miedo y de poder expresar estas emociones en forma cotidiana”.

“Todos sentíamos lo mismo, la sensación de protección, la sensación de aislamiento, la sintió todo el mundo al mismo tiempo. Creo que fue un hecho histórico eso. Eso que fue el puntapié inicial para que después empiece a relacionar tanto la ciencia con las emociones”, señaló.

La posibilidad de “morir de amor”, ¿existe?

Al responder este punto, que incluso suena metafórico, Prietto fue claro: “Sí, se puede”. En esta línea, explicó: “El síndrome del corazón roto o síndrome de Takotsubo se da con mayor frecuencia en las mujeres y está siempre vinculado con alguna situación de estrés exagerado, en donde las arterias del corazón, las coronarias, colapsan en forma súbita y generan un cuadro muy similar al de un infarto porque después se revierte”, explicó.

“La probabilidad de morir por esto existe porque trae arritmias muy serias”, señaló y agregó: “Así como lo dicen las canciones del corazón partido. Le pusieron un síndrome del corazón roto porque sucedía más mujeres y después de una situación de relación emocional, pero también en las de estrés, también ocurre en los hombres”.

“El mensaje es estar en un estado de equilibrio, de bienestar, tiene impacto en toda la salud. No pasa solamente por la medicación o los tratamientos convencionales, sino que sentirnos en estas situaciones que parecen tan sencillas también hacen que estemos mejorando”, aseveró.

Fuente: Elonce

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