El 1 de enero de 2018 una garrafa con gas cloro de 1.000 kilos fue arrojada al riacho Victoria.

Por el hecho uno de los hospitalizados fue un niño quien, tras le episodio, sufría convulsiones frecuentes.

Este jueves el menor falleció tras una convulsión mientras comía una fruta y se investiga si fue consecuencia de la contaminación sufrida en aquella oportunidad, causa que aún se investiga y está sin resolución judicial.

Acción imprudente

La garrafa se arrojó al río el domingo 31 de diciembre del 2017, y es parte de las pruebas con la que se manejaba el fiscal Gamal Taleb, para tratar de determinar si se cometió algún tipo de delito.

Se trató de una garrafa de cloro de unos 1.000 kilos. La garrafa después de haber sido arrojada al río, emanó gas cloro, y ese gas fue inhalado por un pescador y sus dos hijos, que terminaron internados en el hospital Fermín Salaberry de la ciudad de Victoria.

Lo que explicaron

César Zucotti, el entonces Secretario de Planeamiento de la Municipalidad de Victoria, fue quien explicó por qué se hizo ese procedimiento. “Me dijeron que no había otra alternativa. Que había que hacer esto, que ya había un antecedente de hace 22 años de haber dispuesto un procedimiento así, entonces fijamos la posibilidad de tirarlo. Lo que se estudió es el lugar. Decidimos finalmente que el lugar más apto eran los galpones en las inmediaciones de la arenera. Entonces, cerca de las 15.30 del 1° de enero fuimos con personal y máquinas y lo tiraron al agua y se tiró ahí”, contó Zucotti por ese entonces.

 Fuente: LT39

Canal EntreRíosYA

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