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Murió la poeta Laura Yasán

PorEntreRíosYA

Jun 22, 2021

Son días de duelo en la literatura argentina. Este domingo, familiares y allegados a la escritora Laura Yasán confirmaron que había muerto. Trascendió que se había suicidado. Había nacido el 20 de octubre de 1960 y vivía en Buenos Aires, en el barrio de Caballito. La sorpresiva muerte de la autora de La llave Marilyn, libro con el que obtuvo el premio Casa de las Américas en 2008, causó conmoción en el ambiente literario local. Yasán era docente de talleres literarios en diversas instituciones como centros culturales, asilos de ancianos, hogares de menores y bibliotecas. Preparaba con la escritora Virginia Janza un libro acerca del “método Yasán” de escritura; el nombre de uno de sus talleres -”Cambio musa por caja de herramientas”- describe en parte su poética.

 

 

 

 

“Me entero de que Laura partió y me da mucha tristeza -dice a LA NACION el poeta y médico Gustavo Tisocco, amigo de la artista y a cargo del blog Mis Poetas Contemporáneos 2-. Poeta enorme, persona de perfil bajo, maestra de muchos y muchas que tuve el gusto de conocer, de tener su afecto, su cariño. Ella fue de las primeras en estar en el blog, desde 2006, siempre amable, agradecida. Fue una gran luchadora además por la ley de fibromialgia, compartí con ella la marcha pidiendo que se promulgara la ley”. Desde hacía años, la escritora sufría esa enfermedad.

 

 

Comenzó a publicar a partir de la década de 1990; su obra está conformada por Doble de alma (1995), Cambiar las armas (1997), Loba negra (1999), Cotillón para desesperados (2001), Tracción a sangre (2004), Ripio (2007), Animal de presa (2011), Pequeñas criaturas de lo incesante (2015), la antología Palabras no (2016), Ganado en su ley (2017), Principio de incertidumbre (2018) y Madre Siberia, publicado en 2020 por Ediciones Lamás Médula. Además del Casa de las Américas, obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las Artes en 1998, el Primer Premio en Poesía Inédita de los premios municipales de la ciudad de Buenos Aires, en 2011, y el Premio Carmen Conde, en 2011, entre otros. Con Jorge Boccanera, Patricia Díaz Bialet y Juano Villafañe escribió en 2016 un poema colectivo: Con un tigre en la boca. Manual de los amantes. Participaba de festivales y lecturas de poesía, muchos de ellos solidarios, y poemas suyos figuran en antologías, como la reciente Camellia. Mujeres que toman té (Tanta Ceniza).

 

 

“Tuve la fortuna de trabajar con Laura Yasán y descubrí que era tan concluyente como amable -cuenta a este diario la escritora Luciana Ravazzani-. Su manera de leer poesía, la sugerencia de atender a lo que despierta el primer acercamiento a un poema, su convicción sobre lo abismal del corte de un verso que no hacen falta las comas. Aquel desafío ‘de sacar un cisne de un ladrillo’ que aceptaba como una tarea inherente no a su vida, sino a ella misma”. Para Ravazzani, en los poemas de Yasán desfila una sutil ironía que siempre está cargada. “Doble juego de una aparente mesura que en realidad es contundencia -agrega-. Su lenguaje es directo, desprovisto de ornamentos, descarnado. Tuvo la maestría de decir el dolor sin caer en lo burdo. Una poesía sin pretextos. Perdimos a Laura Yasán. Nos dejó su poesía. Asumió el riesgo. Se lo agradecemos”.

 

 

Un poema de Laura Yasán

la última moneda

así como el amor elige a los más débiles

para arrojar sus desperdicios

los mendigos eligen esas bocas

para besar

nada es tan puro

el hambre de la muerte

tiene una dentadura gigantesca

y sólo encuentra insectos en la oscuridad

pequeñas criaturas que arrojaron

la última moneda sin usar

nada es tan blando

debajo de la almohada

crece un nido de alambres

y el féretro del mundo

no deja de gritar que se tu hora se acerca

nada es seguro

cada vez que acaricio la tersura

de la verdad

mis dedos sangran

 

Fuente: La Nación