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La serie de Nahir Galarza ya tiene fecha de estreno: Cuándo es, por dónde verla, quiénes participan y todo lo que se sabe

PorEntreRíosYA

Jul 28, 2021

El 30 de diciembre de 2017 todos los medios argentinos transmitieron el mismo anuncio: “Gualeguaychú: una joven de 19 años mató a su novio con el arma reglamentaria de su padre policía”. Así se hacía público el nombre de Nahir Galarza, la joven que el día anterior había asesinado a su pareja, Fernando Pastorizzo.

 

 

El Caso Nahir Galarza fue uno de los casos más mediáticos del periodismo policial en los últimos tiempos. A partir de aquel anuncio, las pantallas, radios y periódicos argentinos se transformaron en un constante seguimiento de lo que paso antes y después de ese 30 de diciembre. Había algo en aquel caso, un aire que lo diferenciaba de todos los crímenes que se veían día a día en los medios argentinos.

 

 

El 30 de diciembre de 2017, Fernando Pastorizzo, 20 años, fue encontrado al lado de su moto y junto con dos cascos tirados en el suelo. Tenía un tiro en la espalda, y otro en el pecho. En su primera declaración, Nahir Galarza confesó haber visto a Pastorizzo la noche anterior al crimen, pero frente a todos los indicios en su contra quedó detenida y en una segunda declaración reconoció que lo había matado, aunque sostuvo que había sido “un accidente”.

 

 

En aquel juicio, Galarza denunció que Pastorizzo la golpeaba y la insultaba, y que la noche del homicidio él tomó el arma calibre nueve milímetros y la apoyó en su panza, porque creía que ella le estaba siendo infiel. En el juicio sostuvo lo siguiente: “Se ponía muy celoso, aunque no era mi novio. Me decía zorra y desesperada. Y pronunciaba la palabra que frmás me hería: depresiva”.

 

 

Según la versión de Nahir, la última discusión que tuvieron fue en su casa, mientras sus papás dormían. En su discurso, Galarza dijo: “Salimos en su moto y en un momento le saqué el arma porque pensé que iba a matarme. Fue un accidente. No podía quedarme pero tampoco irme. Se me había apagado la mente. Me fui a mi casa y no sabía qué hacer. Sabía que Fernando había recibido un disparo, pero del otro disparo no sabía. Estar herido no significa que te vas a morir. No se me cruzó eso por la cabeza. Por más cosas que me hubiera hecho nunca le hubiese causado daño. Nunca se me cruzó por la cabeza matar a alguien. Pensaba en mi papá y no quería que lo culparan porque era su arma. Estaba desesperada”.