Iba a festejar el aniversario con su esposa y en un intento de robo lo mataron

Dic 22, 2021

El pasado 2 de diciembre, alrededor de las 22 horas, Romina Abregu estaba tendiendo la ropa en la planta alta de su casa ubicada en el barrio Loma Verde, localidad de Malvinas Argentinas, partido de Almirante Brown. No era una fecha cualquiera, ese día era especial porque cumplía un nuevo aniversario con su marido Ariel García. Por eso había dejado sobre la mesa del comedor dos cucharitas y lo esperaba que regrese de trabajar, para comer juntos helado en la cama como era su plan habitual.

«En cinco segundos me tiraron el castillo de arena», dijo Romina a Crónica. Es que esa noche en un intento de robo, Ariel recibió un disparo en la cabeza. Al cuarto día murió. Los delincuentes se encuentran prófugos y desde entonces la familia de la víctima pide Justicia.

«El 2 de diciembre no me lo voy a olvidar más, porque nos destruyeron la vida a todos, no solo a él, a todos», expresó Romina.

Ariel tenía 43 años y era empleado de una distribuidora de golosinas. Luego, por la tarde, para ganar unos pesos extras, «trabajaba como remisero en el auto de su hermana. Era un servicio que lo hacía solo para personas conocidas», contó su esposa. El 2 de diciembre pasado, a las 22 horas tenía que retirar a una enfermera por su lugar de trabajo.

«Eran las 22.20 clavadas cuando Ariel la llama a la hermana y le dice que le abra el portón que ya estaba llegando», contó Romina, que además explicó que su cuñada vive en la misma edificación que ellos ubicada sobre calle Marcos Sastre entre Retiro y Excombatiente de Malvinas.

De manera que esa noche el marido de Romina estacionó el vehículo en la calle para ingresarlo al garage de culata «cuando le atraviesan un vehículo en el portón», relató. Inmediatamente se bajaron dos personas armadas, mientras que un tercero quedó en el interior del auto. «Fueron dos minutos que se escucharon tiros y tiros a mansalva», describió. «Nunca pensé que eran tiros», remarcó.

En ese momento, Romina estaba colgando la ropa en el tender cuando la sorprendieron las detonaciones. «No sabía lo que era, yo pensé que era el ruido de un auto», expresó. El sonido insistente la llevó a bajar la escalera de la planta alta para ir a ver que ocurría.

«Cuando estoy por bajar el último escalón, escucho el ruido del auto que estaba acelerando a fondo. Salgo de la casa y veo el portón abierto de par en par, entonces lo primero que pensé fue que Ariel había chocado contra algo. Nunca pensé que eran tiros», afirmó.

Al salir a la vereda, la postal con la que se encontró Romina era desesperante. «Lo veo a mi marido que tenía un tiro en la cabeza», recordó. Estaba sentado en el interior del vehículo, que impactó contra un árbol, ya que al recibir el balazo perdió el control del auto.

«Al auto no se lo llevaron, no le dieron tiempo a nada», expresó. Aunque desconocen si la víctima intentó resistirse al robo, muchos vecinos que fueron testigos del episodio escucharon que los delincuentes le gritaban «bajate».

Sin embargo, Romina manifestó que en caso de que su marido se hubiera resistido, «si le entregaba el auto lo acribillaban igual, porque venían predispuestos a eso», afirmó.

Romina recordó que le agarró un ataque de nervios. Una vecina que vio toda la escena a las 22.25 llamó a la Policía, que a los pocos minutos se hizo presente en el lugar. En la causa interviene la UFI N° 4 de Lomas de Zamora. Por el momento sobre el paradero de los delincuentes que asesinaron su marido, «no se sabe nada», remarcó Romina.

La víctima fue trasladada al Hospital Municipal de Llavallol, donde estuvo internado en terapia. Tras realizarle una tomografía el parte médico indicó que tenía muerte cerebral.

El sábado 4 de diciembre, le avisan a Gabriela que el cuadro de su marido era irreversible, a la vez que le preguntan si él era donante de órganos. Esa tarde familiares y amigos de Ariel realizaron una marcha pacífica en la puerta del hospital para pedir Justicia.

No obstante, ese mismo día alrededor de las 20 Ariel fue trasladado al Hospital del Bicentenario de Esteban Echeverria, donde al día siguiente le declaran muerte cerebral, en tanto el martes falleció.

Desde entonces todas las paredes de las viviendas del barrio Loma Verde están empapeladas con carteles que tienen impresa la foto con el rostro sonriente de Ariel junto a la palabra «justicia».

Romina tiene 36 años y los últimos catorce los había compartido en pareja con Ariel. «Era un tipo sano de 43 años que lo único que hacía era trabajar», lo recordó. En el 2014 les había tocado enfrentar un grave problema de salud que juntos lograron superar.

«Era mi marido, mi amigo, mi compañero», dijo Romina, quien en medio de un llanto desconsolado, expresó que «no hay palabras» para describir el dolor que siente. «Es aprender a convivir sin él», agregó.