Elida es de Villa Elisa, tiene 72 años y ve a través de la córnea de un chico de 9

Jun 2, 2019

2 de junio de 2019- Junto a su marido, hijos y nietos, Élida Rottoli, de 72 años, plantó un árbol el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, en agradecimiento a haber recibido una córnea, en el Paseo de la Vida de Villa Elisa. Ocurrió en la plazoleta ubicada sobre Avenida Urquiza, entre calles Alvear y Olavarría.

«Mi problema con la vista empezó cuando dejé de ver con el ojo derecho. Fui a una cirugía de cataratas que salió mal y me terminaron diciendo que necesitaba un trasplante de córnea: fue un sacudón inmenso para mí, algo totalmente inesperado», comenzó contando ante El Entre Ríos respecto a los orígenes de su problema de salud.

«Hubo que pensarlo y repensarlo, pero no quedaba otra y entonces accedí. Además, fue una espera corta de tres o cuatro meses hasta que apareció la córnea y la prueba más importante fue superada», agregó.

Élida reveló un detalle que la emociona cada día tras la operación. «Cuando estaba entrando a cirugía, en Paraná, el doctor me dijo que la córnea que iba a recibir era de un nene de solo 9 años y me llegó al alma saber que esos papás tuvieron ese acto de amor tan grandioso pese al dolor, porque tengo nietitos de esas edades y es muy fuerte», comentó.

«El trasplante fue hace más de un año. Venía lo más bien, hasta que hace más o menos un mes empecé con una infección que me están tratando en Colón dos doctores, que me tuvieron que revestir la vista. Estoy con un tratamiento a base de gotas todos los días, todas las noches, pero gracias a Dios ya me estoy reponiendo», añadió a El Entre Ríos.

El acto

Organizado desde el Proyecto Institucional de Donación de Órganos de la Escuela Normal Superior, se llevó adelante el jueves a media mañana con el anuncio de la sanción de la Ley Justina como primera medida, una nueva norma que establece que todas las personas mayores de 18 años de edad son donantes de órganos y tejidos, a menos que dejen constancia expresa de lo contrario.

Acompañaron la actividad delegaciones escolares primarias y secundarias, las cuales compartieron cuentos y reflexiones sobre el tema trabajado previamente en las aulas.

La especie nativa que plantó Élida junto a la placa recordatoria fue donada por Celina Gómez de su vivero particular: Myrsine párvula (popularmente llamada «canelón»), que puede alcanzar hasta 8 metros de altura.