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Crimen de Calleja: La posible emboscada y por qué habría ido antes al barrio

PorEntreRíosYA

Jul 17, 2021

n el marco de la investigación por la desaparición y muerte de Gonzalo Calleja cuyo cuerpo fue hallado el miércoles en un descampado de calle Montiel, a metros de Báez, el fiscal a cargo de la causa confirmó que el joven contador de 29 años “había sido asesinado”.

 

“Se pudo establecer la ausencia de lesiones traumáticas en el cuerpo de la víctima; determinándose la asfixia como medio de muerte. Queda pendiente establecer el mecanismo por el que se produjo; para lo cual serán esenciales las conclusiones de estudios de laboratorio y química forense, así como los histopatológicos”, detalló el informe de la autopsia.

 

Mientras el fiscal Santiago Alfieri aseguraba a Elonce TV que se trabaja intensamente para esclarecer el homicidio, el único sospechoso, Brandon Comas, recuperó su libertad este sábado, aunque continuará vinculado a la investigación en tanto se realicen las pericias necesarias. El joven, de 20 años, era el único detenido en la causa; pasó la noche del viernes en la Alcaldía de Tribunales de Paraná esperando ser interrogado por el fiscal. Esto no llegó a suceder y, tras la presentación de mensajes y fotos que acreditaron que los días 14 y 15 había estado en Concepción del Uruguay, fue liberado, aunque sigue investigado.

 

 

“Le tendieron una emboscada”, dijo un amigo

Gerónimo B., un enfermero y técnico en comunicación social, aseguró a Clarín que conocía y era amigo de Gonzalo Calleja. El muchacho de 30 años vive en el 1° de Julio, el barrio adonde Calleja llegó el miércoles con su auto “para realizar la transacción con la bandita de este Brandon”.

 

“Este pibe es bravo, tiene antecedentes, hace poco salió de la cárcel”, apuntó Gerónimo.

 

Es que el prontuario lo complicaba a Comas, que estuvo 14 meses detenido por violencia de género y también por lesiones y salió libre en mayo pasado. “Lo conozco de chiquito a Brandon, abandonó el colegio y siempre anda en la calle, drogado y en la transa. Forma parte de una bandita pesada, que se disputa con otra quién tiene el poder del barrio… Y el pibe ahora está en cana porque le encontraron 1.000 dólares en su casa, en uno de los allanamientos que hizo la policía”, informó Gerónimo al diario porteño.

Según la investigación policial, Calleja tenía aproximadamente 15 mil dólares en su auto y la transacción por la que habría ido al barrio 1° de Julio era por alrededor de 6.000, el resto (unos 9.000) lo encontró la policía en la guantera del vehículo.

 

Todavía envuelto en shock, Gerónimo, el enfermero, no puede creer que hayan matado a su amigo, “un pibe divino, muy conocido en la ciudad y en el mundillo universitario, donde se recibió de contador después de haber elegido y dejado una carrera promisoria como basquetbolista… De esos muchachos que se hacían querer por su calidez, simpatía y don de gente… no se metía con nadie. Tenía una relación muy linda con su novia Sofía, a la que cuidaba mucho. Es todo muy llamativo, pueden haberle tendido una embocada”, deslizó.

 

El enfermero estima que a Calleja le tendieron una trampa, “porque Gonzalo ya había venido al barrio otras veces a transar con esta gente y ahí fue cuando lo habrían estudiado y, tal vez, armado el escenario para al menos asaltarlo”. “Lo conocieron a Gonza, estudiaron cómo se movía, sabían que andaba con plata encima por su actividad… Las veces anteriores vino acompañado y esta vez no sé por qué vino solo. Estaría confiado, qué se yo”, especuló Gerónimo.

 

Calleja desde hace unos años trabajaba en la parte contable de una compañía constructora “pero acá es normal que la gente que puede tener acceso a la compra dólares luego pueda venderlos en el mercado informal. No está visto como una conducta delictiva, se sabe que muchos que puedan comprar dólares los revenden para sacar una diferencia, el tema es que nunca sabés con qué clase de gente te podés encontrar”, describió su amigo.

 

Los Calleja son muy conocidos en la ciudad: “Los padres de Gonzalo son muy buena gente y Gonzalo, como dije, era un pan de Dios, nunca se le conoció algo raro, un pibe sano… Yo no lo vi jugar pero dicen que era un base muy destacado en el Club Echagüe -club que brindó sus condolencias a familiares y amigos- pero luego, tironeado por el estudio, eligió seguir en la Facultad de Ciencias Económicas”, contó Gerónimo a Clarín.

 

 

El dolor de sus amigos

Gabriel C. otro amigo de Gonzalo, que se encuentra de viaje sintió la necesidad de hacer catarsis: “Tuvimos una fuerte amistad de diez años, recuerdo que pegamos onda al toque. Un pibe con un aura especial, caía bien de entrada, porque mezclaba una personalidad introvertida, un carisma admirable, siempre con una sonrisa a mano y super humilde. No pasaba inadvertido”.

 

Lo describió “muy familiero, de esa clase de gente que se interesaba mucho por su familia, especialmente a sus dos hermanas menores, Camila (25) y Candela (22)”. Con una sonrisa nostálgica, reconoce que “era el fachero del grupo, sin duda, flaco, alto, carilindo, pero él tenía súper perfil bajo. En Paraná y en la ciudad de La Paz -a unos 170 km- adonde iba mucho porque tenía sus primos, era ‘el pibe carisma’, y eso que nunca canchereó a pesar de que tenía con qué, porque además también era un gran deportista”.

 

Solidario y generoso, tenía muchos amigos “allegados a sus primos, como en mi caso, pero también de la facultad y del Club Echagüe, donde jugaba y la rompía toda al básquet. Y era muy querido adentro y afuera de la cancha por su equipo y por los rivales. No puedo creer estar hablando de Gonza en pasado, estuvimos en comunicación hace pocos días, recordando los muchos viajes que hicimos en grupo”. Sobre su actividad en la que vendía dólares, Gabriel señala: “Él siempre se las rebuscaba, pero nunca demostró ser un pibe ambicioso. Prefería la tranquilidad de su familia antes que el dinero”.

 

 

El último contacto con su hermano

“Mi hermano era un tipazo, no me voy a cansar de decirlo… Un gran hombre, compañero, alegre, divertido, siempre estaba positivo y te hacia sacar una sonrisa en cualquier momento. Lo dije siempre, no ahora que no está, un pibe admirable, con el que compartimos comidas y recitales de Callejeros y Don Osvaldo”, destacó Lucas Calleja (31), hermano mayor de Gonzalo.

 

Desde el miércoles, cuando Gonzalo desapareció que Lucas no cesó un instante la búsqueda de su hermano. “Recién ahora pude darme una ducha desde el miércoles y ver mi teléfono. Pero en un rato vuelvo a la casa de mis padres, que están acompañados por mis hermanas”. Respecto de su actividad, “yo la verdad no sabía ese día dónde había ido, no tenia idea. Pero sabía que lo hacía y yo lo aconsejaba. pero no estaba en alerta la verdad porque él lo hacia de forma particular y con gente conocida o de confianza”.

Sobre el último contacto que tuvo con su hermano, Lucas contó que fue ese mismo miércoles, a la hora de la siesta. “Yo había intercambiado mensajes en el grupo que tenemos de la familia pero por otros temas… Y a la noche uno de sus mejores amigos se comunicó conmigo porque lo estaban esperando para ver a River y no daba señales, no aparecía. Y antes, a las 18, otro amigo lo esperaba en el gimnasio y tampoco había ido. Ahí fue que empezamos la intensa búsqueda”.

 

Fana de River “somos los tres varones de la familia”, dice Lucas, que suspira profundo. “El sábado nos juntamos los tres en lo de mi viejo para ver la final de la Copa América, nos abrazamos de lo lindo festejando el campeonato. No puedo creer todo esto”, repite una y otra vez. ¿Brandon Comas? “No lo conozco, no tengo idea quién es, tampoco la familia ni los amigos más cercanos de Gonza. Leí que es un chico que dice que estaba en Concepción del Uruguay y que se presentó por su cuenta”.

Intentando buscar alivio como sea, arrastrando un agotamiento que llevaba más de 48 horas sin dormir, Lucas expresó con un hilo de voz: “Me quedan los mejores recuerdos de mi hermano que era un crack, me quedo con eso, me quiero quedar con eso y trato de ayudar a mi familia a pensar en ese Gonzalo. Y espero que pronto se encuentren los responsables y se haga justicia para poder apaciguar algo de tan inmenso dolor”.