Juan Martín del Potro buscará ser el de antes e ir por grandes golpes en 2019

05/01/2019- Juan Martín del Potro cumplió 30 años en septiembre pasado y disfruta del tenis de una manera muy distinta que a los veintipico. Por lo pronto, por una cuestión lógica: los kilometrajes acarreados desde su debut en el ATP Tour en 2006 y el desgaste físico. Mentalmente, además, ya no transita por el circuito “en piloto automático”. Las cuatro cirugías de muñeca que lo dejaron muy cerca del abismo tenístico lo convirtieron en un jugador mucho más prudente y sensible. Sabe que no es demasiado el tiempo que le queda como profesional; un par de años, quizás tres, no mucho más, según sus propias proyecciones.

El tandilense, competitivo, exigente y severo, conserva buena parte del apetito y del escudo emocional que lo acompañaron desde el inicio de su explosiva carrera; sin embargo, hoy se permite algunas licencias. Se alimenta más de los grandes golpes que pueda dar en los momentos exclusivos aunque corra el riesgo de que sean algo distantes (en los torneos más valiosos, ante los rivales más prestigiosos), que de una fulgurante regularidad durante todo un año que le permita aspirar al top 3. Para 2019 apostará a ello.

El último partido de Del Potro fue el 11 de octubre pasado. Aquel día, frente a Borna Coric en Shanghai, se tropezó y cayó con todo el peso de su cuerpo sobre la rodilla derecha. Se puso de pie, caminó unos pasos, le molestó, pero creyó que era solo el dolor del golpe. Sin embargo cuando quiso reaccionar para devolver un saque del croata sintió que algo no estaba bien. Efectivamente, el diagnóstico indicó “fractura de la rótula derecha”. No pudo jugar el Masters de Londres, al que se había clasificado después de cinco años.

Dos meses demoró el actual Nº5 en volver a practicar tenis (empezó haciéndolo sobre polvo de ladrillo); y tres meses se cumplirán desde la lesión cuando comience el Abierto de Australia (14 al 27 del actual), el primer grande del año, en el que no participará. Del Potro y su equipo consideraron que jugar al mejor de cinco sets y, generalmente, en medio de altas temperaturas (algo que a Del Potro no le agrada demasiado), la mejor opción era mantener la prudencia y saltearse la etapa.

Es probable que el jugador entrenado desde hace un año y cuatro meses por Sebastián Prieto trate de retornar al tour en el ATP 250 de Delray Beach, en la Florida (18 a 24 de febrero), un torneo que le resulta muy simpático y que le dio satisfacciones. Allí logró el primer título, en 2011, tras superar la cirugía de muñeca derecha en 2010. Y allí también sintió el calor del público y reapareció -en 2016 como 1042º del ranking-, después de haber estado cerca del retiro en 2015.Del Potro finalizó la temporada 2018 en el top 5 por tercera vez en su carrera (terminó 5º en 2009 y 2013). Su año fue fabuloso.

Los números dicen que ganó 47 partidos y perdió 13, que ganó dos títulos (Acapulco e Indian Wells) y cayó en cuatro finales (Auckland, Los Cabos, US Open y Pekín). El análisis detenido indica que siguió alcanzando objetivos extraordinarios en su carrera: logró su primer trofeo de categoría Masters 1000, ganó un ATP 500 con tres victorias ante rivales ubicados dentro de los 10 mejores del mundo, alcanzó su mejor posición histórica en el ranking (3º; la semana del 13 de agosto) y volvió a disputar una definición de Grand Slam luego de nueve años (en Nueva York; perdió frente a Novak Djokovic, el Nº 1).

Claro que haber construido una temporada tan positiva le genera ciertas “obligaciones” al argentino si pretende mantenerse. Son 5300 puntos los que ostenta en el ranking -se encuentra a 1085 unidades del Nº 4, el alemán Alex Zverev-. Y deberá defender más de la mitad (3000) en el primer semestre, desde enero hasta el final de Roland Garros (el 9 de junio). El desglose es el siguiente: 150 correspondientes a la final de Auckland, 90 por la tercera ronda de Australia, 500 del trofeo de Acapulco, 1000 del título en Indian Wells, 360 de las semifinales de Miami, 180 de los 8vos de final de Madrid y Roma, y 720 de las semifinales de Roland Garros.

La lesión en la rodilla derecha producida en la gira asiática le impidió a Del Potro competir en una etapa en la que suele sentirse cómodo y obtener buenos resultados: la europea bajo techo. Basilea y París Bercy serán dos torneos en los que el argentino podrá -en el final de este año- sumar puntos, beneficio con el que hoy no cuenta.

Del Potro, que disfrutó la Navidad en Tandil y el año nuevo en Punta del Este, consiguió que se dejara de hablar de las limitaciones de su revés de dos manos y de sus temores por las muñecas operadas. Su cuerpo ya no es el mismo de hace cinco o siete años, es verdad. Hace muchos esfuerzos para conservar el peso correcto. Analiza minuciosamente cómo armar su calendario. Y día tras día se toma su tiempo para hacer ejercicios de yoga antes de comenzar a entrenarse (hábito que incorporó desde que empezó a trabajar con el licenciado en kinesiología fisiátrica Diego Rodríguez). Algunas de sus rutinas y sistemas de entrenamiento y prevención de lesiones cambiaron. Pero su poderío se mantiene. Si la salud lo acompaña, el campeón del US Open 2009 tiene margen para continuar haciendo ruido. Incluso, a los 30.

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