Ojeras ¿por qué son tan difíciles de combatir?

Mapaches. El “tío Lucas”. Zombie. La Catrina. ¿Te sentiste alguna vez como alguno de estos personajes? La mayoría de nosotras lo experimentamos, ya sea de manera crónica u ocasional, a causa de las benditas ojeras.

Pero, ¿por qué son tan combativas? Ocurre que la piel de la zona del contorno de los ojos es cinco veces más fina que la del resto del rostro y esa transparencia permite que se vean los vasos sanguíneos, produciendo ese oscurecimiento.

Médicamente, se conoce a las ojeras como hipercromía idiopática del anillo orbitario, y su aparición puede deberse a diferentes causas.

“Puede ser por una predisposición hereditaria; por el paso del tiempo, ya que en general el músculo también se va afinando y no puede sostener del mismo modo que lo hacía antes, sumado a la reducción de los tejidos grasos del rostro y una disminución del relleno; falta de descanso, que puede provocar una dilatación de los vasos; hiperpigmentación de la piel; o hasta la falta de hierro que provoca una mala oxigenación de los tejidos, dando lugar a coágulos en los vasos sanguíneos que se ven exteriormente como ojeras”, explica la doctora Daniela Sánchez, directora médica de Bioesthetics Health & Beauty Club.

Sus causas son múltiples y variadas; sin embargo, más allá de tener siempre una excusa distinta para lucir ojerosa, si el problema se mantiene de manera crónica, pese a los cuidados, lo recomendable es consultar a un médico para que vea, a través de un análisis sanguíneo, si te falta hierro o alguna vitamina.

Hay casos en los que las ojeras pueden ser síntoma de una falencia tiroidea o renal, o la manifestación de una alergia. Pero además de los diferentes motivos que las provoquen, también las hay de distintos tipos.

Según la directora médica de Bioesthetics, se clasifican en dos grupos: las que tienen color (violáceo, negro, gris o de tono amarillento) y las hundidas, que aparecen cuando la capa de grasa se hace más fina por el paso de los años.

¿Qué hago?

Hay algunos cuidados básicos que, si bien a veces son algo tediosos, pueden ayudarte. Según el equipo de Hoogstra Centros médicos, la clave para reducir la aparición de las ojeras está en:
No fumar.
Tomar abundante cantidad de líquidos.
Descansar correctamente.
Tratar de dormir con la cabeza ligeramente elevada para que drenen los líquidos.
Evitar que la piel se irrite, ya sea por el sol o por productos cosméticos.
Usar protectores solares.
Evitar los alimentos salados, que aumentan la retención de líquidos.
Hidratar la piel diariamente.

Además de esto, existen tratamientos para cada tipo de ojera. En el caso de que tenga algo de edema, por ejemplo, es recomendable utilizar cremas o geles suaves para que esa zona se desinflame.También es beneficioso utilizar productos despigmentantes.

“Para tratar la pigmentación, tenemos luz pulsada, radiofrecuencia fraccionada, mesoterapia francesa o con agentes despigmentantes y tratamientos con luz LED”, cuenta Sánchez.

En tanto, otra opción es el relleno con ácido hialurónico, que aporta esos volúmenes que se perdieron. Por último, podés sumar tu granito mediante la correcta hidratación, que estimula la producción de colágeno en la zona.

Celebrity style hecho en casa
¿Observaste en el último tiempo los Instagrams de algunas de las celebridades internacionales? Muchas comparten, al igual que nosotras, la batalla que llevan para deshacerse de las ojeras y en esa cruzada es habitual verlas con unos parches en la zona afectada. Camila Cabello, las Kardashian, Goldie Hawn son referentes en esta tendencia.

¿Qué son? Los parches para las ojeras proporcionan un shock instantáneo de hidratación, efecto antiinflamatorio y calmante debajo de los ojos porque están impregnados de sueros con ingredientes como retinol, ácido hialurónico y ceramidas diseñadas para rellenar la piel.

Si no conseguís esos parches, también hay opciones caseras. Silvia Cabrera, cosmetóloga del centro estético Lumeramas, afirma que colocarse rodajas de pepino frías o hacerse una miniterapia con gafas refrescantes o cucharitas recién retiradas del freezer produce buenos efectos de manera inmediata. “Colocar cualquiera de esos objetos debajo de los ojos ayuda a desinflamar la zona”, explica.

Pero, ¿qué hacer cuando las ojeras son una cuestión permanente que, encima, toma un color violeta-azulado, marrón o rojizo? “Una ayuda pueden ser los geles o las cremas que mejoran la circulación, como la vitamina K, los que tienen sustancias despigmentantes como ácido kójico o antioxidantes como la vitamina C.

Para nutrir y humectar, se recomiendan cremas con vitamina A”, aconseja la cosmetóloga. Lo importante es no hacer demasiada presión sobre las ojeras al colocar las cremas y aplicar en pequeñísimas cantidades.

¿Lo mejor? extender el producto con la yema del dedo. “Nunca intentes resolver el problema con saquitos de té fríos porque pueden generar reacciones alérgicas”, advierte Cabrera. Y si simplemente querés ocultarlas, recurrí al viejo y querido tapaojeras.

San corrector
Hasta que el tratamiento que iniciamos demuestre sus efectos, necesitamos aplacar esas tan fastidiosas zonas oscuras; más aún si nos enfrentamos a un evento o reunión donde sentimos que todos nos están observando. En estas ocasiones, el maquillaje se puede volver nuestro mejor aliado.

Ante todo, para no frustrarnos Walkiria Ferreira, maquilladora fundadora y propietaria del estudio Walkiria Make Up, alerta: “la ojera no va a desaparecer”. Sin embargo, se pueden disimular. “Si tenemos esto claro, vamos a llegar a un buen puerto”, afirma Walkiria.

¿Por dónde empezar? Por la elección del color: el sentido común nos lleva muchas veces a elegir opciones claras pero ¡no! En el maquillaje se trabaja con colores opuestos al que queremos corregir, explica Walkiria.

“Por ejemplo, para una ojera azulada, su color complementario será el amarillo; para la violácea, el corrector naranja es el indicado. No necesariamente tiene que ser puro, para no complicarte haciendo mezclas simplemente buscá un corrector beige que tienda al naranja”.

Otro de los mitos que solemos escuchar es que el corrector debe ser un tono más claro que la piel. “Tenes que mirar el color de tu ojera, no de tu piel, porque son diferentes”, asegura la especialista, quien comparte un secreto: sólo debemos emparejar las tonalidades cuando notamos la zona amarronada.

Respecto a la textura, la maquilladora recomienda los productos fluidos para que no se marquen líneas de expresión ni se intensifique las arrugas. Los podemos aplicar dando golpecitos y, si es necesario, reforzar con una capa fina más -siempre de menos a más-. Tip: la máscara de pestañas puede ayudar mucho y hace una pareja perfecta con el corrector, ya que mientras uno saca el cansancio y esa sensación de enfermedad, la otra abre la mirada.

Por último, aplicar un contorno de ojos nos ayuda muchísimo, más si ya pasamos los 25 años.

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